Infraestructuras y Servicios

Florentino Pérez 'borrará' la 'S' de ACS con la venta de Clece

  • De concretar la desinversión, ya sólo tendrá en Servicios las australianas UGL y Sedgman
Florentino Pérez, presidente de ACS

ACS ha lanzado una de las operaciones que el mercado llevaba años rumiando: la venta de su filial de servicios Clece. El grupo que preside Florentino Pérez quiere aprovechar el apetito que despierta en la actualidad este tipo de negocios, especialmente entre los fondos de inversión, para hacer caja con una empresa que, con 75.000 trabajadores, se erige en uno de los mayores empleadores de España.

Clece capitaliza en España la 'S' de ACS, siglas de Actividades de Construcción y Servicios, y de concretarse la desinversión, supondrá su práctica 'desaparición', al menos en términos de negocio. Porque con la venta de esta filial ACS se habrá desprendido del que hoy es su mayor activo en servicios, área de la que el grupo español está en clara retirada.

La 'S' quedará sostenida principalmente sobre dos filiales australianas: UGL, ingeniería especializada en soluciones para clientes de infraestructuras de energía, agua, transporte y seguridad o infraestructuras sociales; y Sedgman, focalizada en servicios para la extracción de minerales. En Australia aún participa a través de Cimic (Hochtief) en Ventia, pero tras las ventas parciales realizadas desde 2021 ya sólo conserva poco más del 7% y el plan para esta sociedad salir completamente.

La salida de Clece del perímetro de ACS supondrá un impulso a la estrategia del grupo de concentrar sus esfuerzos en infraestructuras y renovables

La retirada progresiva de ACS del negocio de servicios está sustentada en multitud de desinversiones que, en la mayoría de las casos, han reportado jugosas plusvalías para la compañía y que, además, han representado palancas fundamentales en su objetivo prioritario de recortar la deuda. La de mayor impacto se remonta a finales de 2021, cuando la multinacional española transfirió la mayor parte de su división de servicios industriales, cuyo buque insignia era Cobra, al grupo francés Vinci por más de 4.800 millones -se elevará a 5.600 millones si se cumplen determinados hitos en los próximos años-. La transacción generó unas ganancias extraordinarias de más de 2.900 millones para el holding que lidera el presidente del Real Madrid. Aquel año también vendió la empresa de servicios de transporte ferroviario Continental Rail a CMA.

Antes, en 2016, ACS rubricó otra de sus mayores ventas en el área de servicios. China Tianying adquirió su filial de residuos y medio ambiente Urbaser por hasta 1.400 millones de euros. Ese mismo año traspasó por 55 millones su filial de logística Sintax y por 142 millones Nextgen, su filial de telecomunicaciones en Australia, un país donde ya en 2014 cedió a Apollo por 460 millones de euros la mitad de su negocio de servicios, origen de lo que hoy es Ventia. Y seis años atrás, en 2010, también se deshizo de Dragados SPL (Servicios Portuarios y de Logística), traspasada al fondo de infraestructuras de JPMorgan por más de 700 millones.

En esta sucesión de desinversiones llegó a participar incluso Clece. ACS acordó en 2011 vender el 100% a Permira y Mercapital por 608 millones, pero la operación en esos términos se frustró y en 2012 Mercapital tomó el 25% por cerca de 80 millones. ACS se le recompró dos años después por 135 millones.

La salida de Clece del perímetro de ACS supondrá un impulso a la estrategia del grupo de concentrar sus esfuerzos en el desarrollo de infraestructuras de transporte, especialmente autopistas, y sociales, de su negocio de energías renovables y de su división de construcción, con una orientación decidida hacia proyectos de nueva generación relacionados con la transición energética, como plantas de baterías, de hidrógeno o de semiconductores, la nuevas tecnologías 5G, como centros de datos, la biofarma, la sanidad o la movilidad sostenible.

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