Infraestructuras y Servicios

Sacyr, FCC, Ferrovial y ACS van a por el 'AVE' de Portugal por 3.000 millones

  • El grupo que preside Manuel Manrique toma la delantera y se alía con las firmas lusas DST y ACA
  • OHLA, Comsa y Acciona también buscan crear consorcios para pujar por la línea Lisboa-Oporto

Las constructoras españolas han puesto el punto de mira en el mayor proyecto de infraestructuras que se licitará este año en la Península Ibérica: la línea de alta velocidad ferroviaria que conectará Lisboa con Oporto. Según indican diversas fuentes del mercado, grandes grupos como ACS, Ferrovial, Sacyr, FCC, OHLA y Acciona y otras medianas como Comsa están perfilando los consorcios para concurrir en las primeras licitaciones de la infraestructura, cuyo desarrollo se ha estructurado en tres fases para su conclusión en 2030 y que cuenta con un presupuesto total de 11.000 millones de euros.

Las constructoras españolas están negociando entre sí, en algunos casos, y con empresas portuguesas, fundamentalmente, la creación de alianzas para competir en los dos primeros concursos, que arrancarán previsiblemente el próximo verano. En concreto, la primera fase del proyecto contempla la licitación, por un lado, del trazado entre Oporto y Aveiro, con un presupuesto estimado de 1.650 millones de euros y, por otro, del tramo entre Aveiro y Soure, con una inversión prevista de 1.300 millones. Los dos contratos, por tanto, alcanzan un valor de casi 3.000 millones (2.950 millones). El Gobierno luso ha obtenido 1.000 millones de fondos europeos para su financiación (500 millones cada tramo).

Las empresas españolas quieren hacer valer su experiencia en la construcción de líneas de alta velocidad en todo el mundo, y muy especialmente en España. Además, la mayoría de ellas cuenta con una dilatada trayectoria en el negocio de las infraestructuras de Portugal, habiendo participado en la construcción de grandes proyectos viarios, ferroviarios y hospitalarios, entre otros. De hecho, varias tienen también relevantes enseñas del ramo en el país.

En su propósito de armar consorcios competitivos, Sacyr, que cuenta en Portugal con dos filiales de relieve en el sector de la construcción, Somague y Neopul, ha tomado la delantera y ya ha cerrado un acuerdo para que sus dos subsidiarias unan fuerzas con dos empresas portuguesas, DST (Domingos da Silva Teixeira) y ACA (Alberto Couto Alves) Engenharia & Construção, de acuerdo con fuentes del mercado. También lo ha hecho la mayor constructora de Portugal, Mota-Engil, en cuyo capital emerge con un 32,4% el gigante chino China Communications Construction Company (CCCC). La compañía ha conformado una alianza junto con las también lusas Teixeira Duarte, Casais, Conduril, Gabriel Couto y Alves Ribeiro.

Mientras, Comsa negocia para forjar una UTE (unión temporal de empresas) con otra compañía lusa y con otra española. En el baile de alianzas participan también Ferrovial, OHLA, ACS (Dragados), Acciona yFCC. La prioridad general es sellar consorcios con alguna firma portuguesa para mejorar el alcance con el Gobierno que dirige el primer ministro António Costa. No obstante, en algún caso, como el del grupo que controla el mexicano Carlos Slim, se contempla incluso concurrir en solitario si no concretara un acuerdo. No se descarta que puedan sumarse otras constructoras españolas de un tamaño más acotado.

Experiencia en Portugal

En el ámbito ferroviario, son varias las firmas españolas que han ejecutado –o están haciéndolo– en Portugal. Sobresale Sacyr, que resultó adjudicatario del contrato para la construcción de una línea ferroviaria de 40 kilómetros de longitud entre Lisboa, Sines y Setúbal con España, a través de Badajoz. FCC, por su parte, inició el pasado verano las obras para la modernización del tramo de la Línea Oeste entre Torres Vedras y Caldas da Rainha. La compañía, que tiene en el país la empresa local Ramalho Rosa Cobetar (RCC), ha ejecutado en los últimos años otros proyectos como el rehabilitación y modernización de un tramo de 46 kilómetros de la línea ferroviaria Beira Baixa, entre las localidades de Covilhã y Guarda. Igualmente, Ferrovial acumula una larga trayectoria en el mercado luso, habiendo realizado obras ferroviarias desde el siglo pasado. En 2020 se hizo con el contrato para ampliar el metro de Oporto por 288 millones.

Acciona también remonta su presencia en Portugal al siglo pasado y entre sus proyectos figura la estación intermodal Gare de Oriente que conecta las líneas de ferrocarril, metro y autobuses de Lisboa. Comsa lleva más de 30 años en el país vecino, donde cuenta con su filial Fergrupo. En la actualidad ejecuta la renovación de la línea Beira Alta, en el tramo Pampilhosa–Santa Comba Dão, el tramo ferroviario entre Évora Norte y Freixo, del Corredor Internacional Sur, y el del Metrobus de Mondego entre Serpins y Alto de São João, así como la electrificación de la línea ferroviaria del Algarve, contrato ganado el pasado verano.

ACS, por su parte, se hizo en 2009 con el mayor contrato conseguido por una constructora española en el país, aunque finalmente se canceló. En concreto, el grupo español lideraba el consorcio que logró el proyecto para construir y explotar durante 40 años por 1.700 millones de euros un tramo de 167 kilómetros de la línea de alta velocidad del eje Madrid Lisboa, entre Poceirao y Caia. Tres años después, sin embargo, el Gobierno luso decidió cancelar la iniciativa para conectar España y Portugal por alta velocidad.

Tras años de discusiones, el Ejecutivo portugués anunció en septiembre pasado el plan para conectar por alta velocidad Lisboa y Oporto, con el objetivo de enlazar también con Vigo y conectar así Portugal con la red de AVE. El objetivo es unir las dos principales ciudades del país en una hora y 15 minutos, rebajando a menos de la mitad el tiempo que se tarda con la línea ferroviaria actual (2 horas y 49 minutos).

El proyecto, con un trazado de alrededor de 300 kilómetros, se ha dividido en tres fases. La primera conectará Oporto con Soure y este tramo estará finalizado en 2028, reduciendo el tiempo de trayecto hasta Lisboa a una hora y 59 minutos. La segunda, entre Soure y Carregado, se ejecutará entre 2026 y 2030 y disminuirá el tiempo a una hora y 19 minutos. Y la tercera, hasta Lisboa, se espera a partir de 2030 para fijar el viaje en una hora y 15 minutos. En paralelo, entre 2026 y 2030 realizará la conexión entre Oporto y Vigo, en dos fases, para dejar el trayecto en 50 minutos.

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