Industria

España rompe su mutismo ante el programa militar más caro de Europa: Robles se alía con Alemania y pide a Francia trabajar "conjuntamente" en el FCAS

Los ministros de Defensa de Alemania y España, Boris Pistorius y Margarita Robles, pasan revista en Berlín / Soeren Stache - Europa Press.

España ha tomado partido en el conflicto por el caza europeo. En una reunión en Berlín ayer, la ministra de Defensa, Margarita Robles, defendió que España, Alemania y Francia deben trabajar "conjuntamente" en el programa del próximo avión de combate europeo, el FCAS. En los últimos meses, París había aumentado la presión por los retrasos del programa: culpaba a los alemanes de bloquear el proyecto y planteó liderar el proyecto en solitario o salirse del programa. Los teutones han respondido que "los contratos hay que cumplirlos". El programa está valorado en 100.000 millones de euros y los tres países ya han desembolsado 7.500 millones.

"Hoy en día todos los países tienen que trabajar conjuntamente y creemos que este programa esencial tiene que seguir", indicó Robles en una rueda de prensa recogida por Europa Press junto al ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius. La ministra cuidó su lenguaje y evitó nombrar explícitamente a Francia. Pistorius sí entró en la refriega y advirtió a París que "los contratos hay que cumplirlos". El ministro alemán invitó a España y Francia a una reunión en octubre en Berlín para "identificar los obstáculos" y hacer que "desaparezcan".

Un 'duelo mexicano' por el caza europeo

Las tablas mexicanas es una expresión popularizada por el cine estadounidense que plantea un duelo entre tres personas en las que todas las partes tienen algo que perder. Casi desde el inicio, el programa del futuro caza de combate europeo se ha encontrado en un punto muerto mientras Berlín, Madrid y París ponían a trabajar a sus industrias militares.

Siguiendo la filosofía del desarrollo del avión Eurofighther Typhoon, a finales de la década pasada Alemania y Francia sellaron un acuerdo para diseñar y producir conjuntamente el próximo caza de combate de sexta generación, que pretende competir contra los modelos asiáticos y estadounidenses. España se incorporó un año más tarde. Las compañías seleccionadas eran Dassault Aviation, la división alemana de Airbus e Indra. En un segundo nivel, estas tres empresas involucraron a otros conglomerados en el proyecto como ITP Aero, Safran, Thales o MBDA.

Dassault y Airbus se han centrado en el desarrollo industrial del futuro avión de combate y los drones, mientras que Indra se ha focalizado en el desarrollo tecnológico y las comunicaciones entre drones y caza tripulado, elemento clave del futuro FCAS. El objetivo es que el programa finalice en 2040. Para España, que ha desechado adquirir aviones de combate estadounidenses F-35 Lightning II, representa el futuro de su fuerza aérea.

Los conflictos entre franceses y alemanes han sido constantes desde que comenzó el proyecto en 2018. Sin embargo, los verdaderos ataques comenzaron en 2022. Eric Trappier, CEO de Dassault, llegó a decir que esperaba la "firma de Airbus" para poner en marcha el proyecto. Los mensajes de los galos acusaban a los teutones de ser los culpables de todos los retrasos del caza.

Este año la presión siguió aumentando hasta salpicar directamente a la política. En abril, Trappier declaró en la Asamblea Nacional de Francia que el país debería abandonar el proyecto del FCAS. Dos meses más tarde, durante la feria aeronáutica de París, la más importante del continente, el CEO volvió a la carga asegurando que Dassault podía diseñar y fabricar la aeronave sin necesidad de Airbus e Indra. A principios de julio, se filtró a la prensa que las compañías francesas habían propuesto al Elíseo gestionar "el 80% del programa".

Alemania responde

La filtración colmó el vaso de paciencia de Airbus. Thomas Pretzel, presidente del comité de empresa alemán de Airbus Defence & Space, dijo que la compañía debía buscar nuevos aliados: "La asociación se basa en la cooperación y no en la competencia. Hay socios más atractivos y adecuados en Europa". Merz entró en el conflicto indicando que buscaría una solución para finales de año. Reuters publicó un documento del Ministerio de Defensa alemán en el que concluía que la culpa de los retrasos era de los franceses y no de los alemanes.

Las declaraciones de Robles junto a Pistorius han posicionado a Madrid junto a Berlín. Si el programa acabara encallando, España volvería a la casilla de salida en la nueva guerra aérea. Habrá que ver si la presión de los dos socios pone de acuerdo a los franceses y soluciona los problemas de un proyecto por el que los contribuyentes han desembolsado 7.500 millones de euros y que amenaza, cual tablas mexicanas, a la industria militar.

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