Industria

Los fondos de Celsa presentan el plan de reestructuración final al juzgado para tomar la compañía

  • Piden al juez que homologue la propuesta para quedarse con el 100% de la empresa
  • Las conversaciones fuera de los tribunales se mantienen, aunque apenas sin avances
Imagen de la f?brica de Celsa en Castellbisbal. EE
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Los fondos acreedores de Celsa prosiguen con la ofensiva judicial para quedarse con la siderúrgica. Tras presentar en septiembre la primera reestructuración bajo la nueva ley concursal, el grupo de tenedores de la deuda quemó las etapas preliminares hasta que este jueves pudo al fin depositar su propuesta definitiva de reestructuración de la compañía para hacerse con el 100% del accionariado a cambio de recortar su endeudamiento en casi 1.300 millones de euros.

Fuentes cercanas al procedimiento explican a elEconomista.es que el conglomerado de acreedores liderado por Deutsche Bank, SVP y Cross Ocean presentó este jueves en el juzgado de lo mercantil número 2 de Barcelona su plan final de reestructuración para que el magistrado Álvaro Lobato lo homologue tras varios meses con el asunto sobre la mesa.

La propuesta definitiva es muy parecida a los planteamientos originales de los tenedores de la deuda. Tras contar con un informe de Lexaudit -el experto independiente- en el que sostenía que Celsa no podía hacer frente a su pasivo, los acreedores pretenden quedarse con la totalidad de la organización a cambio de una quita que rondaría los 1.300 millones. La mochila, pues, quedaría en alrededor de 1.500 millones de euros, que se refinanciarían.

Las conversaciones 'extrajudiciales' progresan muy lentamente en los últimos dos meses

Los fondos además ya señalaron que estaban dispuestos a renunciar a la ayuda pública de 550 millones aprobada por la SEPI y que está supeditada a un acuerdo entre los actuales accionistas y los acreedores.

El plan final de reestructuración se presentó este jueves después de que en las últimas semanas el procedimiento judicial estuviera centrado en las garantías de la deuda contraída; un tema para el que también se contó con el papel de los agentes de Lexaudit para que realizasen una valoración.

Mientras los acreedores avanzan, fuentes cercanas a Celsa lamentan que los fondos realizan una interpretación incorrecta de la ley concursal y aseguran que mantienen la negociación fuera del juzgado abiertas en busca de acuerdo.

Tanto Celsa como los fondos buscan alternativas

El juez es ahora el que debe decidir, aunque su fallo podría ser papel mojado si el Gobierno así lo considera. El Ejecutivo amaga con aplicar el escudo antiopas con la siderúrgica al considerarla una empresa estratégica para evitar que los fondos tomen el control -parte de la deuda está en manos de inversores no europeos-. El conglomerado que coordina Houlihan Lokey no descarta tener que vender el pasivo a algún inversor español si la administración veta la operación.

Mientras, los Rubiralta también están interesados en encontrar algún socio que esté dispuesto a adquirir la deuda de Celsa para quitarse de encima a los acreedores.

Ambos buscan alternativas después de que las conversaciones, que se mantienen, apenas hayan avanzado en los últimos dos meses. En febrero, los actuales accionistas de la siderúrgica ya aceptaron ceder hasta el 49% del capital a los fondos. 

En paralelo, Celsa avanza con su plan de negocio. Obtuvo unos resultados récord en 2022 en el que las ventas ascendieron a 6.084 millones y el resultado bruto subió a 867 millones de euros; números superiores a los de 2021, cuando se registró una cifra de negocio de 5.283 millones y un Ebitda de 670 millones de euros. En el primer trimestre del ejercicio actual avanza por encima de lo presupuestado.

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