Pymes y Emprendedores

Raquel Muniz reinventa sus aromas de la mano de MicroBank

  • Gracias a un préstamo relanza su empresa de ambientadores con geles hidroalcohólicos
Raquel Muniz, fundadora de Hidrolor. Foto: eE

La historia de Raquel Muñiz y de su empresa, Hidrolor, refleja el calvario y la superación de muchos emprendedores y compañías familiares de España a raíz de la pandemia del coronavirus. La pandemia arruinó su negocio hasta el punto que desapareció, pero meses después, gracias a una idea de un vecino, la concesión de un microcrédito por parte de MicroBank (filial de CaixaBank) y por que no, la ayuda del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, la esperanza se abrió camino.

Esta firma, que nació hace nueve años, estaba especializada en la producción de ambientadores, que se vendían principalmente en eventos culturales y sociales, como mercados tradicionales. El Covid se llevó por delante estos actos, que tuvieron que ser suspendidos por las restricciones de movilidad, y con ellos Hidrolor. La familia de Muñiz, entonces, se quedó sin ingresos y sin empleo, y todos ellos se pusieron a buscar trabajo. Su marido lo consiguió, como transportista en Seur, aunque poco tiempo después se vio obligado a dejarlo por una lesión en el menisco.

Su mentalidad inquieta, como ella misma indica, provocó que el consejo del vecino se plasmara en un realidad

La situación para esta joven emprendedora, de apenas 30 años, dio un giro en una noche de agosto, cuando un vecino y amigo, en una cena en su casa de Cabezón de la Sal, le animó a que aprovechara la experiencia que tenía en la manipulación de la esencias naturales y fabricara geles hidroalcohólicos con aromas, un producto que no ha parado de crecer en ventas desde el estallido del coronavirus.

Su mentalidad inquieta, como ella misma indica, provocó que el consejo del vecino se plasmara en un realidad. Comenzó a hacer pruebas, se puso en contacto con Sanidad para conocer las especifidades que tenían que tener los geles y acudió a una oficina de CaixaBank para conseguir financiación.

A finales de septiembre tenía una veintena de 20 variedades, con resultados muy positivos. Recopiló opiniones entre sus más allegados y finalmente se quedó con solo diez. "Hay que ofrecer solo lo mejor a los clientes", señala Muñiz. Con todo encarrillado y con cierto optimismo en CaixaBank le derivaron a su franquicia dedicada a microcréditos, donde tuvo que presentar un plan de negocio. El proyecto fue aprobado por MicroBank, que le prestó 8.500 euros para iniciar la nueva andadura.

Esta entidad concedió el año pasado financiación a 8.522 mujeres emprendedoras con el objetivo de contribuir a la creación de riqueza y recibiendo el 31% de toda la concesión dada con el fin de paliar los efectos de la pandemia.

En diciembre, con toda la maquinaria en marcha, reanudó su actividad e inició la comercialización. Desde entonces, ha vendido más de 5.100 frascos para particulares y 300 garrafas de cinco litros para negocios e instituciones, entre ellos comercios y ayuntamientos de Cantabria y Castilla y León.

Al poco de comenzar a vender, Muñiz contó con el apoyo del presidente de Cantabria, tras una carta que le envió para explicarle el proyecto, quien no tuvo reparos en hacerse una fotografía junto a los hidrogeles de Hidrolor con el objetivo de promocionar esta marca, un hecho que propició el despegue de la compañía. De sobra es conocida la obsesión de Revilla dar a conocer cualquier activo de Cantabria, no solo las famosas anchoas.

Próximos pasos

Muñiz, con toda esta ayuda, está agradecida y esperanza. Confía en el aumento del negocio en los próximos meses y poder así reincorporar a la plantilla al resto de la familia, que aún no lo han podido hacer. Pero, es consciente de que la vacunación e inmunización del Covid causará una bajada en la venta de los geles hidroalchólicos. "No desaparecerá, porque los ciudadanos seguirán utilizando para protegerse después de todo lo que ha sucedido, pero su consumo se reducirá", sostiene con una visión de prudencia.

Por ello, trabaja ya en varios frentes y que Hidrolor pueda ampliar el abanico de productos y volver a las viejas esencias. Por un lado, continúa llamando puerta a puerta a todos los comercios que puede para que ofrezcan sus geles al público; contacta con empresas; y propone a grandes superficies y cadenas de supermercados que coloquen en las estanterías sus desinfectantes. Por otro, ya ha comenzado a probar nuevas fórmulas de sus viejos ambientadores porque algún día, cuando la pandemia desaparezca, volverán los actos culturales en masa. Pero sus fragancias serán nuevas, estarán customizadas.

Con estos proyectos en mente intenta, además de impulsar la actividad, rentabilizar los gastos que hizo justo antes de la pandemia para modernizar la fábrica. "Compramos unas máquinas antes de que estallara la pandemia para acelerar la producción de ambientadores, pero ahora solo forman parte del mobiliario de decoración", dice con cierta resignación Muñiz, que no pierde el optimismo y las ganas de hacer el trabajo lo mejor posible.

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