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Wall Street se muestra implacable

Foto: Getty.

El mercado norteamericano superó el mes pasado la mayor racha alcista de la historia, y es que después de la fuerte caída de 2008, ha logrado mantener rendimientos positivos durante los últimos 10 años de manera consecutiva, revalorizándose cerca de un 300%.

Ante este escenario, muchos inversores empiezan a hablar de fin de ciclo y de fuerte corrección a la vista. Sin embargo, este mismo razonamiento lo llevamos escuchando los últimos cuatro años. Por el momento, consideramos que la fortaleza de la economía norteamericana y los crecientes beneficios empresariales impulsados por la reciente reforma fiscal, justifican estos niveles. Obviamente esta situación se puede revertir en cualquier momento, pero con una economía creciendo cerca del 3%, con un desempleo menor al 4% y una inflación superior al 2% es difícil que se revierta repentinamente.

El miedo que tenían los inversores a las progresivas subidas en los tipos de interés han desaparecido, ya que por el momento no están afectando al desarrollo de la economía. Precisamente las subidas en los tipos responden a una recuperación de la economía, por lo que a pesar de haber encarecido el precio del dinero, no han alterado el clima empresarial. Se espera que este año se produzcan cuatro subidas, que podrían finalizar el año con el precio del dinero en el 2,5%.

Mientras, las empresas han vuelto a incrementar sus beneficios gracias a la reforma fiscal implementada por Trump a principios del presente año. Aunque las valoraciones de las principales compañías norteamericanas se encuentran en niveles récord, lo cierto es nunca habían generado tanto dinero. Es cierto que es muy complicado que puedan mantener esta progresión, pero por otra parte mientras mantengan este nivel de benéficos no vemos la razón por la que deberían caer.

La única amenaza que vemos en el corto plazo es que la guerra comercial que mantiene EEUU y China puede atenazar el crecimiento global. Desde la crisis del petróleo en los años 70, la tendencia ha ido hacia un liberalismo económico, por lo que todavía se desconocen las implicaciones que podría tener la economía norteamericana en el caso de que se dirija hacia un mayor proteccionismo.

Hasta la fecha no se ha comprobado que la guerra comercial haya tenido un impacto negativo sobre el crecimiento en EEUU. Además, los inversores apuestan por un futuro acuerdo a pesar del aumento de las tensiones comerciales.

Otra amenaza, de la que no se está hablando mucho, son las elecciones al Senado de noviembre, en el que se votará a un tercio de la Cámara y en el que Trump luchará por mantener la mayoría. Dadas las políticas poco ortodoxas del presidente, es muy importante para su partido mantener el apoyo del Senado, ya que le quedan todavía dos años de legislatura, y podría debilitar su Gobierno. Por el momento seguimos apostando por la bolsa americana, y es que en un año en el que ha estado condicionado por las tensiones comerciales con China puede ser capaz de acabar con rentabilidades de dobles dígitos.

Uno de los mayores miedos de los inversores, y por lo que están tan pendientes de la renta variable americana, es que en el caso de que caiga, pueda arrastrar al resto de bolsas mundiales, que, a pesar de la mejora de la economía global, no han logrado comportarse tan bien como las norteamericanas. Todavía no vemos señales de un enfriamiento en la economía de EEUU que nos haga pensar que estamos ente un cambio de ciclo, por lo que a pesar de que las actuales valoraciones empresariales nos parezcan altas, seguiremos analizando si los beneficios trimestrales justifican esos precios, que, de momento, lo hacen.

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