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Banco de Inglaterra: diez años sin una subida de los tipos de interés son demasiados

Harry Potter y Piratas del Caribe eran éxitos de taquilla. Apple acababa de lanzar un nuevo dispositivo que navegaba por internet e incluso hacía llamadas. Un joven Cristiano Ronaldo conseguía un título de la Premier League para el Manchester United y Amy Winehouse lideraba la listas del año, mientras The big bang theory empezaba su andadura televisiva.

Ha pasado mucho tiempo desde 2007 pero sorprendentemente fue la última vez que el Banco de Inglaterra subió los tipos de interés. Hoy miércoles se cumple el décimo aniversario de la última subida. Desde entonces, lo único que ha hecho ha sido bajarlos.

Es verdad que el Banco de Japón ha esperado más tiempo pero toda una década sin una única subida de los tipos es demasiado para un gran banco central. Se corre el riesgo de fomentar la complacencia entre los prestatarios, aniquila la cultura del ahorro y distorsiona los precios de los activos, especialmente inmobiliarios. Ya es hora de que el banco suba los tipos, aunque solo sea para demostrar que puede.

Cuando se reunió el comité político monetario (MPC) en julio de 2007, la economía global parecía muy distinta. La globalización impulsaba un estirón del crecimiento. Los bancos prestaban dinero a lo loco. Los salarios reales subían y los beneficios de las empresas rendían al máximo. Al banco le preocupaba sobre todo que los salarios, los precios y la vivienda se quedaran fuera de control y empujó los tipos hacia arriba por quinta vez en menos de doce meses.

Desde entonces, no lo ha vuelto a hacer. Ha recortado hasta el 0,5% en las profundidades de la crisis financiera de 2008 y 2009, y de nuevo un cuarto de punto tras el referéndum del Reino Unido sobre la Unión Europea el año pasado. Después de 120 reuniones del MPC o 240 días de debate profundo sobre el estado de la economía británica, no se ha producido ninguna subida. Presumiblemente, alguien en la recargada sede del banco en Threadneedle Street sabe todavía cómo se suben los tipos? aunque tendrá que buscar memorandos cuando llegue el momento.

Entre los cuatro grandes bancos centrales, de los que el de Inglaterra es el menos antiguo, es raro que pase tanto tiempo sin una única subida de los tipos. Es cierto que el Banco de Japón lleva en espera más, aunque no mucho. La última vez que subió los tipos fue en febrero de 2007, hasta el 0,5%. El Banco Central Europeo hizo lo propio en 2011, en dos ocasiones, la última hace seis años esta semana. La Reserva Federal subió los tipos por última vez hace un mes. Otros bancos centrales algo más pequeños han sido también más activos. El Banco de Canadá subió los tipos hace siete días y también el australiano. No hay duda de que el Reino Unido (Japón aparte) es el único que ha aguantado tanto sin una sola subida de tipos.

Tiene razones de peso. La intensidad de la crisis de 2008 y 2009, que golpeó al Reino Unido con tanta dureza como a cualquier otra economía, exigía sin duda una respuesta extrema. A Gran Bretaña le ha costado mucho recuperarse de eso. La decisión de abandonar la Unión Europea creó disturbios económicos y podría necesitar mucho más estímulo para sobrevivir durante los próximos años. Aun así, una década es demasiado. Crea riesgos en sí, en tres sentidos.

El primero es que genera complacencia. Un propietario hipotecado podría cumplir los cuarenta sin haber visto una sola subida. Un director financiero podría haber pasado por dos o tres empleos sin haber tenido que lidiar con el encarecimiento de los préstamos. Sin duda, han sido muchas las advertencias sobre el inevitable ascenso de los tipos algún día y cómo se pueden preparar los individuos y las empresas, pero no es lo mismo que verlo en la vida real. En algún momento, la gente se olvida de que los tipos suben y piden prestado como si nunca ocurriera. Cuando finalmente suban, será un golpe tremendo y muchos hogares y negocios no sabrán cómo afrontarlo.

Segundo, aniquila la cultura del ahorro. El índice de ahorro británico ya ha caído a su mínimo histórico desde hace cuarenta años y los británicos no han sido grandes ahorradores para empezar. El Banco advierte de que los clientes contratan demasiada deuda pero ¿qué espera con los tipos tan bajos y tan poca memoria de una subida? No tiene mucho sentido ahorrar cuando se gana tan poco con el dinero. Sin embargo, a medio plazo una economía necesita ahorrar e invertir para prosperar.

Por último, distorsiona los mercados financieros porque engancha a las empresas a la deuda barata e impulsa los precios de los activos, sobre todo la vivienda. Una vivienda media cuesta 211.000 libras, siete veces el salario medio, y ese índice se ha duplicado en las dos últimas décadas. Está en máximos históricos. El dinero barato alimenta un auge del precio de los activos pero a costa de que muchas personas no se puedan permitir comprar una casa, y eso tampoco es saludable.

Se puede argumentar a favor de la estabilidad de la política monetaria pero sería llegar a niveles extremos. Pese al referéndum del Brexit y aunque el crecimiento parece que será flojo este año, la economía está en un estado razonable. El empleo se encuentra en niveles históricos y el gasto de consumo se mantiene alto, con los precios de la vivienda estables. La economía no es exactamente boyante pero tampoco es un caso de emergencia. Sin duda, es el momento de volver a subir hasta el 0,5 por ciento, aunque solo sea para demostrar que el banco sabe hacerlo.

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