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Intereses en negativo: lo pagaremos

  • El mercado más regulado y más intervenido es sin duda el financiero
  • La crisis se ha caracterizado por los grandes niveles de endeudamiento

La noticia ha sido que el euríbor ha alcanzado valores negativos, de modo que se cobra por pedir un préstamo o se paga por otorgarlo, contrariamente a lo normal.

En realidad, hace ya tiempo que el euríbor y algunos tipos vienen siendo negativos. Se trata de intereses pagados por deuda pública con ciertas características, como su seguridad y crédito o solvencia y liquidez, o por los préstamos que las entidades financieras de determinados sistemas, como el dólar o el euro, se realizan entre sí y a períodos -hasta ahora- menores a un año (uno, tres o seis meses e incluso una semana o un día, también denominados overnight). Son tipos interbancarios a diferentes períodos temporales, entre los que destacan como referencia el federal funds rate, de Estados Unidos, el Libor, del mercado de Londres, y el euríbor, para la zona euro. Pero ahora se trata del euríbor a un año que, además, sirve de referencia a la mayoría de préstamos hipotecarios en la eurozona.

Puesto que estos tipos se determinan en cada mercado interbancario, aunque pueden intervenir también bancos de fuera, como por ejemplo Barclays, J. P. Morgan Chase & Co. o el Banco de Tokyo-Mitsubishi UFJ en el caso del euríbor, suele entenderse que los tipos interbancarios, como el euríbor, se establecen según criterios de mercado. Nada más lejos de la realidad. Cuando algunos (pocos) insistimos que el mercado más regulado e intervenido por las administraciones es el mercado financiero y monetario, no se trata de una obsesión. Los bancos centrales, que son parte de las autoridades o de la Administración y que siempre dependen de los Gobiernos, a pesar de su proclamada independencia, además de ser quienes determinan quién puede o no formar parte del sistema; además de establecer las normas y leyes que lo regulan y rigen y además de ser el guardián último de todo el sistema, incluida su supervisión y vigilancia, disponen de diversos instrumentos para ejecutar su política monetaria entre los que se encuentran el tipo de descuento o redescuento y el denominado, en la eurozona, tipo de facilidad de depósito.

El primero indica el tipo de interés que los bancos centrales cobran al sistema financiero por pedirle prestado. ¿Por o para qué? Entre otros motivos, aparte de problemas específicos de solvencia, liquidez, necesidades de financiación ante oportunidades de inversión o de cualquier otro tipo, para cubrir los desfases de reservas requeridas por dichas autoridades monetarias al sistema bancario y financiero. El segundo supondría una remuneración del banco central a los bancos y otras entidades financieras por los depósitos y excedentes de reservas que éstos mantengan en el banco central correspondiente. Manejando estos tipos al alza o la baja, así como los niveles de encaje o de reservas requeridas, los bancos centrales determinan también, o al menos influyen enormemente, sobre el tipo de interés interbancario que establece el mercado; desde luego muy intervenido, incluso por los propios participantes.

A nadie se le escapa que ha habido, tal vez todavía haya en menor medida, factores que son claves en la crisis de 2007 en adelante, como el hundimiento de la confianza, de crédito -de la credibilidad-, de las perspectivas y por tanto de la formulación de expectativas a corto y medio plazo. Todo ello en medio de una crisis que se ha caracterizado, precisamente por las políticas monetarias previas, por unos volúmenes de endeudamiento formidables y masivos. Eso quebró, en momentos muy concretos y precisos, el mercado interbancario, cosa que no es el caso ahora. Pero los bancos centrales se empeñaron en políticas de expansión brutal de la liquidez intensas, duraderas y crecientes, de corto recorrido y muy dañinas.

A la par que obligaban al sistema bancario a elevar sus reservas e incrementar sus dotaciones de fondos y capital, para atender sus obligaciones y pasivos en previsión de futuras dificultades, han inundado el mercado de liquidez y, en concreto, el BCE hace un tiempo que cobra (interés negativo) por los depósitos que mantienen, en exceso sobre los requerimientos, las entidades financieras en las cajas del banco central. Un magma de liquidez pulula, así, por los mercados (únanse los fondos que se mueven desde China o los mercados asiáticos o de Latinoamérica) en busca de mayor rentabilidad. La oferta de disponibilidades para préstamos se eleva, y mucho, mientras la demanda de fondos para préstamos o de oportunidades de inversión, aunque ha aumentado algo, tal vez sea como respuesta en forma de movimiento a lo largo de la propia curva de demanda. El resultado es que algunos tipos están en negativo. En la eurozona lo estarán durante un tiempo, aunque no los veamos bajar cuantiosamente, sino poco a poco, y se trata de una política deliberada o expresa de nuestras autoridades. Parece ser que siete años con los tipos en mínimos y QE's no responden como se quería.

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