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Los datos, la mina de oro en la lucha contra el cambio climático

  • La ONU estima que habría 1.000 millones de refugiados climáticos en 2050
  • Copernicus permite calcular cómo influye la temperatura en el caudal de los ríos

La temperatura media mundial ha aumentado en 1,1 grados centígrados desde la era preindustrial y, si no cambia nada, nos dirigimos a un incremento de 3 a 5 grados para finales de siglo, según la Organización Meteorológica Mundial. El Acuerdo de París, firmado en 2015 por más de 190 países, estableció que para el año 2100 la temperatura media del planeta no puede haber aumentado más de 2 grados, si bien debe mantenerse lo más cerca posible a 1,5 grados.

A este respecto, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), señala que superar los 1,5 grados implicaría una subida del nivel del mar de más de 1 metro a finales de siglo, lo que haría desaparecer estados enteros y desplazando a millones de personas. De hecho, Naciones Unidas estima que podría haber 1.000 millones de refugiados climáticos en 2050.

Esta es solo una parte de las consecuencias del cambio climático, el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad a largo plazo. De ahí que sea vital tomar medidas drásticas que reviertan sus efectos, ya que nos perjudican a todos. Para hacerlo, la tecnología se erige como un gran aliado, concretamente, el Big Data. Se trata de conjuntos de datos tan grandes y complejos que el software de procesamiento de datos convencional no los puede gestionar y, a la vez, son de inmensa utilidad para abordar problemáticas que antes no hubiera sido posible solucionar.

En el caso del medio ambiente, esta tecnología, conocida ya como green data, permite el desarrollo de soluciones como las redes eléctricas inteligentes, (Smart Grid), las ciudades inteligentes, (Smart Cities), o la agricultura inteligente (Smart Farming).

Datos como aliados

"Ha sido en los últimos 40 años cuando los datos nos han permitido darnos cuenta de lo que estaba sucediendo: el clima estaba cambiando. En ese periodo la computación, la capacidad de almacenamiento, las comunicaciones o la sensorización (IoT) han crecido exponencialmente, permitiéndonos objetivar mucha más información de la que se había registrado hasta la fecha", señalan desde OBS Business School.

En Europa existen varios proyectos que buscan en los datos las soluciones para enfrentar el cambio climático. Es el caso de Copernicus, el Programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea, capaz de calcular, entre otras cosas, la influencia del aumento de las temperaturas en el caudal de los ríos. Copernicus produce doce terabytes de datos al día. Para hacernos una idea, un terabyte equivale a 6,5 millones de páginas de documentos, almacenadas normalmente como archivos de Office, PDF y presentaciones, según Dropbox.

Como señalan desde Three Points, "casi todos los países del mundo desarrollado y algunos del subdesarrollado, van aportando datos open data para mejorar las predicciones sobre el clima, las cosechas y los desastres naturales, entre otros".

En este sentido, Data for Accion Climate, que aúna a Un Global Pulse, la iniciativa de innovación en big data de Naciones Unidas y a Western Digital Corporation, pretende emplear la ciencia de los datos y el big data del sector privado para luchar contra el cambio climático. BBVA Data & Analytics es uno de los colaboradores.

Algunas de las contribuciones a la sostenibilidad que destacan del green data desde Iberdrola son que ayudará a reducir el 20% del consumo energético de los edificios; mejorará el rendimiento de las cosechas a través del estudio de las semillas y la meteorología; facilitará la marcación de las zonas aptas para el consumo de agua; o permitirá anticiparse a los tsunamis gracias a la monitorización en tiempo real de la actividad oceánica.

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