Telecomunicaciones y tecnología

La inteligencia artificial es fundamental para afrontar el cambio climático

  • La actual crisis ha sido un gran acelerador de nuevas tecnologías

Uno de los grandes retos que tiene la humanidad por delante es el desafío del cambio climático. Algunos de los objetivos que se ha marcado la Unión Europea para 2030 son los de conseguir al menos un 32% de cuota de energías renovables o al menos un 32,5% de mejora de la eficiencia energética.

Unas metas en las que el sector energético tiene un papel clave y en el que la inteligencia artificial será una de las principales herramientas como han señalado los expertos que han participado en el I Encuentro de Expertos en Inteligencia Artificial organizado por elEconomista bajo el lema "El futuro de la IA en los sectores de banca, retail, utilities y telecomunicaciones".

"La IA no deja de ser un componente más de toda la tecnología que usamos y que está jugando un rol importante en la transformación energética", indica Manuel Marín Guzmán, director general de Digital Solutions de Endesa. Una opinión que comparte Juanjo Casado, director de análisis, gestión de datos e IA de Repsol, quien señala que "si hay un sector en el que la IA puede tener un gran impacto, sin duda es el energético. Creo que no hay otro sector en el que cada proceso pueda ser optimizado en base a algoritmos y a esta tecnología que está llamada a jugar un papel protagonista en la transición energética".

Por su parte, Domingo Zarzo Martínez, director Técnico y de Innovación de Sacyr Agua, destaca "la importancia que va a jugar la IA en la lucha contra el cambio climático. En el caso del sector agua ayudará en la prevención de inundaciones, gestión de situaciones de sequía, disponibilidad de fuentes de agua... En general estamos muy enfocados en reducir consumos e incrementar las eficiencias".

Eso sí, Natalia Mayoral, Chief Data Officer de Naturgy apunta que "la IA sin datos bien gobernados y de calidad no tiene sentido en sí misma. Una de nuestras preocupaciones era el almacenamiento de los datos, un reto que hemos superado. Hoy en día somos capaces de almacenar información que con la capacidad de procesamiento del ser humano nos llevaría 100 vidas poder analizarla y sacar valor".

En su caso, Enrique Martín, director de Tecnología de Oracle Iberia, identifica dos ejes esenciales en cuanto al uso de la IA en el sector energético. "Por un lado, el caso de uso, es decir, tener un propósito, para utilizar esta tecnología. Por otro, los datos y los algoritmos. En este punto, creo que además de la calidad de los mismos, una variable fundamental es que los datos tienen que ser en tiempo real. Asimismo, hay que llevar los algoritmos al dato y no el dato el algoritmo".

En cuanto a los beneficios que puede obtener el sector energético de este tipo tecnología, Manuel Marín Guzmán destaca la atención al cliente: "con los asistentes virtuales somos capaces de atender las preguntas más clásicas que formula un cliente. En el caso del canal telefónico, y de forma más masiva que en el de los asistentes virtuales, más de un 10% de las llamadas que se hacen al call center, y son más de 70.000 al día, se resuelven con IA".

Otra de las herramientas que Marín Guzmán pone en valor es el clasificador de reclamaciones, que era donde habían detectado un cuello de botella. "El algoritmo clasifica correctamente más del 80% de las reclamaciones mientras que cuando lo hacían las personas no se pasaba del 65%". Fuera del área comercial, la IA puede ayudar en la localización de averías, detección de fraude, el mantenimiento preventivo y predictivo, lo que permite intervenir antes de que una máquina falle.

Para Natalia Mayoral sin duda es "una oportunidad para mejorar en la toma de decisiones. Con la cantidad de datos que tenemos a disposición lo que nos falta es capacidad de procesamiento y de análisis para sacar el valor que estos datos generan y poder retornarlo a la sociedad. Al igual que la energía, los datos ni se crean ni se destruyen, se transforman en un mejor servicio".

Por el lado de los inhibidores que pueden existir para esta tecnología, Enrique Martín apunta a que "disponer de perfiles adecuados que tengan esa capacidad de conocimiento de datos, de algoritmos y del dominio del negocio es complicado. Por otro lado, la evolución tecnológica va muy deprisa, pero creo que estamos llegando a un punto de madurez que empieza a ser bastante operativo y productivo".

En este sentido, Juanjo Casado recalca que muchas veces "el reto no está en la tecnología, sino en las personas, que quieran adaptar estas nuevas tecnologías en su día a día. La única manera que hay de conseguirlo es con el conocimiento. Cuanto más conoces una tecnología, menos miedo te da, más te apetece usarla porque entiendes qué es lo que hace y lograr romper esas barreras".

De hecho, la pandemia ha supuesto un acelerador sin precedentes en la aceleración digital de las compañías. Como indica Domingo Zarzo Martínez, "esta crisis ha sido un acelerador para la implantación de nuevas tecnologías y ha sido una prueba de fuego para todo el sector. Hemos demostrado que podemos garantizar el suministro de agua potable de calidad y saneamiento en unas condiciones desfavorables. Sin duda la Covid ha sido un gran empujón para acabar de generar más creyentes en la tecnología y la necesidad de implementarla de forma extensiva".

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