Especial Tecnología y Startups

Glovo reinventa la manera de pedir a domicilio

  • Con un algoritmo ha logrado multiplicar las posibilidades de este servicio
  • Usuarios, establecimientos y repartidores, los grandes beneficiados
Foto: Archivo.

Todo el mundo ha sentido la necesidad -o el antojo- de pedir comida a domicilio cuando no hay tiempo para ponerse a cocinar o cuando el plan consiste en no salir de casa y disfrutar de una buena ración de cine o de series. El auge de las plataformas de reparto, no obstante, no se debe a las prisas del día a día, sino a la comodidad y eficiencia de un servicio que, rápidamente, se ha convertido en algo cotidiano.

La idea que anima el negocio de Glovo, que en 2020 cumplirá un lustro de vida, no es novedosa. Lo que ha permitido su despegue es el desarrollo de una tecnología -la inteligencia artificial (IA)- que ha logrado aumentar drásticamente la conveniencia de pedir algo a domicilio para todas las partes implicadas: repartidor, usuario y establecimiento.

Lo que ha permitido el despegue del negocio de Glovo ha sido el desarrollo de la inteligencia artificial

En el caso de Glovo, hay un rasgo diferencial, un botón mágico que amplía considerablemente el campo de lo que puede solicitarse, resumido con un sugestivo "lo que sea". Pero lo más importante es el corazón que permite organizar los pedidos y darles curso de manera óptima. Lo más importante es el algoritmo, núcleo de una empresa eminentemente tecnológica.

En efecto, la tecnología es clave en una compañía presente hoy en más de 250 ciudades, con una aplicación móvil que cuenta con más de siete millones de usuarios únicos y que ha gestionado desde su creación más de 46 millones de pedidos. El secreto lo tiene Jarvis, un algoritmo cuyo nombre evoca la IA de las armaduras de Iron Man. Pero, ¿cómo funciona?

En cada ciudad, el algoritmo se ejecuta cada pocos segundos, teniendo en cuenta todos los pedidos y el número de repartidores disponible. Entre los muchos factores que toma en cuenta para determinar qué se hace, figuran el tiempo de preparación del pedido, el vehículo del repartidor, el tiempo atmosférico, el estado del tráfico -incluyendo si hay calles cortadas, manifestaciones...-, la estacionalidad o las zonas peligrosas de cada urbe.

El algoritmo de Glovo traza las rutas de forma que los tiempos de espera y de llegada sean mínimos, pero vela con idéntica intensidad por garantizar la seguridad del repartidor

Este último aspecto es capital en el diseño del algoritmo, en un sentido amplio. En última instancia, para que el sistema funcione, todos los participantes deben estar razonablemente satisfechos. Por eso, el algoritmo de Glovo traza las rutas de forma que los tiempos de espera y de llegada sean mínimos, pero vela con idéntica intensidad por garantizar la seguridad del repartidor, modificando el recorrido, según sea necesario.

Como señala Guillermo Izquierdo, director del departamento de Dispatching de la compañía, "para Glovo la seguridad de los repartidores es una prioridad; por ello, trabajamos día a día en la optimización del algoritmo, que permite aumentar la seguridad y la eficiencia de las rutas de los repartidores".

Aprendizaje automático

Así pues, el algoritmo trabaja en tres áreas principales. En primer lugar, hace predicciones de tiempos: estima cuánto tardará un repartidor en ir de un lugar a otro de la ciudad y cuánto tiempo necesita el establecimiento en preparar el pedido.

El segundo problema que resuelve Jarvis es el de la asignación, esto es, cómo distribuir los pedidos entre los repartidores, a la vista de la estimación de tiempos. Por último, el algoritmo realiza un pronóstico de repartidores: a través de un modelo de aprendizaje automático -una aplicación de la IA-, decide el número de repartidores que hacen falta en cada ciudad.

Como consecuencia de las mejoras introducidas, en los últimos 12 meses los ingresos de los repartidores se han incrementado un 12%

Como consecuencia de las mejoras introducidas, en los últimos 12 meses los ingresos de los repartidores se han incrementado un 12%, la media de minutos de espera de los establecimientos se ha reducido a la mitad -de diez minutos a cinco- y los tiempos de espera de los usuarios han mejorado un 10%. La compañía espera mejorar aún la eficiencia un 30% a nivel global.

Así, el algoritmo se nutre de dos grandes áreas de conocimiento. La inteligencia artificial tiene un papel protagonista en la estimación de los tiempos, donde también se emplean modelos de aprendizaje automático. El campo de operations research -métodos matemáticos de resolución de problemas- es clave a la hora de resolver los problemas de asignación de órdenes y repartidores.

Actualmente el departamento de Dispatching, encargado de trabajar en el algoritmo, cuenta con 25 personas: seis desarrolladores de software, responsables del código de producción que está en el back end, la parte que procesa la información; 15 científicos de datos, encargados de los modelos estadísticos para la predicción de los tiempos, así como de las especificaciones del algoritmo de asignación, y cinco analistas de datos, responsables de entender y monitorizar el impacto del algoritmo y de sus nuevas versiones en cada una de las ciudades.

Revolución comercial

Por lo demás, el éxito de la operativa de Glovo se está extendiendo a otras empresas y sectores. Así, el pasado mes de julio, anunció una alianza con Carrefour para realizar las entregas de sus pedidos en 30 minutos en España, Francia, Italia y Argentina. Este acuerdo permitirá a los consumidores recibir los pedidos en media hora los siete días de la semana. En nuestro país, a lo largo de este mes de diciembre, el servicio estará ya disponible en 11 ciudades: Sevilla, Valencia, Madrid, Barcelona, Bilbao, Valladolid, Palma, Granada, San Sebastián, Córdoba y Alicante.

Pero las aspiraciones de Glovo van más lejos. La compañía lanzó a finales de 2018 un departamento para operar como supermercado online, a través de almacenes propios, con referencias de la compra básica, así como frutas y verduras. Y en septiembre de este año anunció su intención de reducir a 15 minutos el tiempo de entrega para pedidos de supermercado preparados en sus almacenes.

Glovo sigue innovando

Al mismo tiempo, Glovo sigue innovando. En noviembre dio un paso importante en su estrategia de poner a los restaurantes asociados a su servicio con la creación de marcas virtuales para ofrecer platos muy demandados por parte de sus usuarios, pero que no cuentan con oferta suficiente.

Y es que la tecnología de la compañía le permite detectar nichos de mercado que deben ser cubiertos. Con esta iniciativa, Glovo busca aumentar la rentabilidad de la propia app y de los restaurantes aliados.

El primer caso de marca virtual lanzado por Glovo es el del poke en Barcelona: al ser una receta con ingredientes comunes con los del sushi, el restaurante Yoüme Sushi ha lanzado Yoüme Poke, tras recibir la propuesta de virtual brand de Glovo, con notable éxito. El objetivo es llegar a las 200 marcas virtuales en 2020 en Europa.

Dos 'hubs' tecnológicos en Europa

En la sede de Glovo, en Barcelona, trabajan cerca de 500 profesionales, especialmente perfiles digitales, ingenieros y especialistas en marketing, ventas, finanzas, operaciones... La compañía contratará a más de 300 ingenieros en los próximos meses y aspira a convertir la Ciudad Condal en el hub tecnológico de referencia del sur de Europa.Glovo creará su segundo centro de operaciones tecnológico en Varsovia, para lo cual contratará a 40 nuevos ingenieros, además de 50 expertos en tecnología y producto.

En 10 meses se ha creado un equipo de 25 personas -de procedencias tan dispares como Irán, España, Vietnam, Venezuela, Portugal, Alemania o Canadá- dedicadas por entero al algoritmo y se espera que llegue a 40 a mediados de 2020. El equipo sale, además, a hacer repartos para comprobar de primera mano la eficiencia del algoritmo. Esta división es el núcleo tecnológico de Glovo y su impacto repercute en repartidores, usuarios y establecimientos. El objetivo último es conseguir uno de los algoritmos de asignación más potentes del sector

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