Especial medio ambiente

Consumir moda sostenible pasa por la trazabilidad y la atemporalidad

  • En el mundo se producen unos 80.000 a 10.000 millones de prendas al año y 20 millones de zapatos
Madrid

Los modelos de consumo en e mundo de la moda están llevando a convertir a este sector en el responsable del 10% de la huella de carbono global. Como la comida rápida, hay marcas de moda que se han suido al carro que se conoce como fast fashion -moda rápida en castellano- en el que las prendas tienen un precio muy bajo, una durabilidad corta y cada senama o cada mes salen nuevas colecciones que incitan al consumidor a renovar su fondo de armario constantemente, ya sea porque la ropa que se compró está deteriorada o "pasada de moda". La presidenta de la Asociación Española para la Sostenibilidad, la Innovación y la Circularidad en Moda (SIC Moda) y directora del proyecto The Circular Project, Paloma García López, dice que actualmente se fabrica "un 60% más de ropa que hace 20 años" y resalta que el 50% de esa ropa fabricada "pasa la mitad de su tiempo útil en nuestro armario" e incluso un 40% "no llegamos ni a vestirla".

Actualmente en el mundo se producen alrededor de unas 80.000 a 100.000 millones de prendas al año y sobre unos 20 mil millones de zapatos. Un ecosistema de consumo en un planeta que ya nos está llamando la atención porque los recursos son limitados y estamos estirando demasiado la cuerda, que cualquier día romperá. Las grandes firmas tienen que replantearse su modelo de producción y de consumo: "Hay que darle una vuelta entera a todo esto, o nos podemos quedar sin una industria que genera muchísimos puestos de trabajo", explica Paloma García. Aunque es franca al asegurar que esto "no se va a cambiar a corto plazo ni mucho menos".

En un estudio realizado por Sondea.com para una firma de electrodomésticos titulado Los españoles y su armario se refleja una cifra, cuanto menos, alarmante: "seis de cada diez españoles compran ropa cada mes" y se gastan una media de 90 euros. Dicho estudio resalta que el precio medio de lo que cada español tiene dentro de su armario ronda los 2.480,70 euros. Con estos datos en la mano, nos podemos hacer una idea de lo grave que es la situación en cuanto al consumo de ropa en nuestro país y la necesidad que hay de revertir revertirla para que el sector vuelva a ser de nuevo sostenible y pueda continuar funcionando sin ser uno de los más contaminantes del planeta.

Moda circular como solución

Al filo de esta problemática en cuanto al consumo y la producción de moda, son muchas las corrientes que ya plantean soluciones para el sector. El concepto de moda circular es una de ellas. La presidenta de SIC Moda y directora del proyecto The Circular Project, Paloma García, explica que este concepto pasa por "una moda cuyos materiales se puedan integrar de nuevo en la naturaleza sin causarle ningún daño, es decir, que se optimicen".

La trazabilidad del producto es otro de los elementos clave en la moda circular. García cuenta que para que realmente se pueda hablar de moda sostenible "la marca o el diseñador debe conocer desde cómo se ha recolectado y cultivado, por ejemplo, el algodón para fabricar una camiseta, su transformación, transporte y hasta qué va a suceder cuando esa camiseta finalice su vida útil".

Por tanto, el consumo está también implícito dentro de ese modelo circular ya que la persona "es conocedora de lo que está comprando y por qué tiene ese precio la camiseta", asegura Paloma García. Es decir, el modelo de sostenibilidad pasa también porque el consumidor tenga toda la información acerca de la prenda que va a vestir. Porque el "a posteriori" es muy importante también.

La ropa que actualmente está producida y circula por el mundo daría para vestir a la población de España durante dos a tres años, aproximadamente. Es decir, no es necesario seguir fabricando ropa. Aún así, la industria se tiene que mover ya que de ella dependen un sinfín de puestos de trabajo pero, según cuenta Paloma García, "solo el 0,1% de la ropa que recogen las organizaciones benéficas se recicla en otros tejidos que se pueden emplear en hacer nuevas prendas" ya que las mezclas de tejidos naturales con otros artificiales hace que esa prenda no se pueda transformar de nuevo en otros tejidos de manera sostenible.

"Slow fashion"

Otra de las claves para que la industria de la moda sea sostenible es que se realentice el consumo. Los nuevos modelos pasan, como dijo la presidenta de la firma Adolfo Domínguez, Adriana Domínguez, en una entrevista a elEconomista: "En que el cliente consuma menos pero que consuma mejor". Y es que la moda de autor en nuestro país es la pionera en este concepto ya que a moda de diseño pasa por esa premisa. La presidenta de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACMC), Pepa Bueno, así lo explica: "Nuestras firmas asociadas apuestan por moda duradera, atemporal y se preocupan por toda la trazabilidad del producto desde el origen del tejido hasta que el producto llega a tienda y a posteriori". Y es que la moda de autor es esa Slow Fashion o moda lenta en la que una pieza "sí puede ser más costosa al inicio pero se rentabiliza mucho más porque dura mucho más tiempo que las de Slow Fashion", explica Bueno. A fin de cuentas, hoy en día las firmas de autor se han democratizado mucho y "cada vez es más asequible porque hay relación calidad precio", cuenta Pepa Bueno.

Por tanto, trazabilidad y atemporalidad son las claves en las que se tienen que fijar las firmas para que la industria se pueda volver sostenible. Pepa Bueno es clara al asegurar que un jersey "tiene que durar varios inviernos y no que a los dos lavados le salgan bolas en el tejidos y quede inservible por el desgaste".

Pero además de las más de 70 firmas que aglutina ACMC, que ya tienen un largo recorrido en la industria, existen nuevas firmas cuyo modelo de negocio ya nació bajo el ala de la sostenibilidad, la ética y el respeto con el medio ambiente.

Una de esas marcas es la firma gallega Nevoira, que nació con la filosofía de que "cualquier firma debe aportar algo a la sociedad más allá de sus productos", cuenta su cofundador y responsable técnico, Iván Expósito.

Esta firma es el claro ejemplo de todo lo que deben cumplir las marcas para hacer sostenible al sector, incluido su modelo de consumo. Iván Expósito explica que su producción se hace en base a demanda, "por eso nuestra clientela es consciente de que no le puede llegar su prenda en 24 horas, como sucede con otras marcas". Por tanto "no generamos stock" y eso hace que no se creen piezas innecesarias.

Además usan materiales totalmente orgánicos, producidos de forma ecológica y sostenible e incluso en algunas prendas utilizan elementos obtenidos del reciclaje "por lo que no es necesario un proceso de producción", asegura Iván Expósito. A esto se suma que todas las prendas incorporan "toda la información necesaria, desde su origen hasta toda la composición del tejido", cuenta. La marca acaba de empezar pero su objetivo es "vender en tiendas físicas de comercio local", dice Expósito, porque la base de su apuesta está en la proximidad. Asegura que en sus objetivos no está generar esa logística de las marcas de Fast Fashion porque reitera que "eso nos alejaría de la sostenibilidad". Porque las prisas nos han llevado a esto.

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