Especial medio ambiente

Iberdrola, una inversión histórica para seguir liderando la transición energética

  • La 'utility' duplicará en 2025 su capacidad de energía renovable instalada y seguirá apostando también por las redes inteligentes, el almacenamiento de energía a gran escala y la transformación digital
  • Además, se ha comprometido a alcanzar en 2030 la neutralidad en carbono en Europa
Madrid

"Nuestro modelo de negocio, tras 20 años anticipando la transición energética, nos sitúa como un agente tractor clave en la transformación del tejido industrial, impulsando con nuestra experiencia, compromiso social y capacidad financiera, un modelo de crecimiento económico sostenible a largo plazo capaz de hacer frente a los retos actuales de la sociedad". Con estas palabras, el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán –recientemente reconocido con el Premio al Liderazgo Directivo de la Asociación Española para la Calidad (AEC)–, anunciaba a principios de este mes el lanzamiento de un plan de inversión de 75.000 millones de euros hasta 2025. Este programa de inversiones, el mayor de la historia de una empresa española, nace con el objetivo de contribuir a la recuperación económica y aprovechar las oportunidades de la revolución energética que afrontan las principales economías del mundo.

Más de la mitad de las inversiones orgánicas de este histórico plan se destinará al desarrollo de energías renovables. Así lo ha asegurado la empresa, que demuestra una vez más su capacidad para liderar la transición energética hacia un modelo sostenible. Iberdrola ya está posicionado como líder mundial en energía renovable –con más de 33 GW de capacidad renovable instalada a septiembre de 2020– y con este nuevo movimiento podrá duplicar su potencia actual, alcanzando los 60 GW en el año 2025. Esto se traducirá en un gran impulso a la energía eólica marina (con 4 GW en 2025), una tecnología que aporta cinco veces el EBITDA/MW frente a la energía solar fotovoltaica y tres veces la energía eólica terrestre. La apuesta de Iberdrola le permitirá crecer también en energía solar fotovoltaica, con una previsión de 16 GW instalados al final del período, y reforzar su liderazgo en eólica terrestre e hidroeléctrica, con 26 GW y 14 GW respectivamente.

Como informan fuentes de la propia compañía, a España irán destinados cerca de 14.300 millones de euros de inversión –son un 21% del total del grupo y representan un incremento del 60% frente al plan anterior–. En este mercado, más de 7.000 millones se dirigirán a renovables y, a redes, más de 4.500 millones de euros. Y es que la apuesta de la empresa por las redes inteligentes también supone uno de los pilares estratégicos de su política medioambiental, desarrollando un ambicioso proceso de digitalización de su red de distribución que prevé alcanzar en los próximos años la instalación de más de 21 millones de contadores digitales en todo el mundo, así como la infraestructura que los soporta. En los próximos diez años, además, Iberdrola elevará a 95 GW su capacidad renovable instalada. Para materializar el plan, la compañía parte de una posición única, con una de las carteras renovables más grandes de la industria; un total de 70,5 GW distribuidos por sus áreas tradicionales –reforzadas este año y con nuevos mercados como Australia, Japón y Suecia– y principales tecnologías: 30,7 GW son fotovoltaicos; 20,2 GW, eólicos marinos y 16,3 GW, terrestres. En la actualidad, la compañía avanza en la construcción de 7 GW y tendría hasta 11 GW en ejecución en 2025.

Cabe destacar que el liderazgo de Iberdrola se extiende también a la financiación verde. De hecho, fue la primera compañía española en abrir el mercado de bonos verdes en 2014 y el mayor emisor privado de este tipo de bonos en el mundo en los años 2016 y 2017. En la actualidad, Iberdrola cuenta con más de 11.000 millones de euros de financiación verde vía mercados de capitales.

Menos emisiones y más contratos

Aunque las emisiones de CO2/kWh de Iberdrola ya son dos tercios inferiores a las de la media europea, el refuerzo de su estrategia en el terreno de la energía limpia y las redes inteligentes le permitirá llegar a la neutralidad en carbono en Europa en el año 2030. A nivel de global, el final de la década traerá consigo una reducción de emisiones de CO2 de un 86% (70g/kWh a finales de 2025 y 50g/kWh en 2030). Cabe destacar que, como contribución adicional, la compañía plantará 20 millones de árboles hasta 2030 y serán 8 millones a 2025. Este ambicioso compromiso va un paso más allá y se prevé que en 2050 la neutralidad en carbono de Iberdrola se extienda a toda la geografía mundial.

Precisamente, a nivel mundial, la compañía augura un ascenso de sus contratos con clientes hasta llegar a 60 millones en los seis años que dura el plan. De esta manera, cada vez más personas, empresas y/o instituciones dispondrán de sus soluciones inteligentes e innovadoras, que también contribuyen a la construcción de un entorno más sostenible. Así, por ejemplo, en el ámbito residencial, la descarbonización de la energía se refuerza con el fomento del autoconsumo o la utilización de bombas de calor. En el terreno industrial destacan las smart solutions, los procesos de electrificación y el hidrógeno verde, vector estratégico para segmentos difíciles de electrificar.

La empresa cuenta con más de 11.000 millones de euros en financiación verde vía mercados de capitales

En este sentido, Iberdrola ha anunciado recientemente un proyecto para el desarrollo de 800 MW de hidrógeno verde en los próximos siete años; es decir, unas 40.000 toneladas. Según fuentes de la compañía, los primeros proyectos en España ya estarán listos en el año 2021 y se completarán con iniciativas en otros países.

Instalación del aerogenerador más potente de España (en Burgos)

Innovación para la transición

"En innovación, somos una de las empresas del sector energético que más invierte en el mundo y vamos a seguir centrando la innovación en la gestión sostenible de los recursos y la utilización de las tecnologías más adecuadas para responder a necesidades futuras", explican fuentes de la compañía. Y es que la innovación se revela como un elemento clave para lograr una transición energética exitosa. "Constituye la principal herramienta para garantizar la sostenibilidad, la eficiencia y la competitividad de la compañía", añaden.

Durante el año pasado, Iberdrola invirtió 280 millones de euros en I+D+i, destinados principalmente a proyectos de redes inteligentes, generación de energía renovable, energía eólica marina, digitalización, nuevas tecnologías y nuevos modelos de negocio. En los últimos diez años, este volumen de recursos ha crecido alrededor de un 240%, poniendo de manifiesto su decidida apuesta. Este hecho ha permitido a la compañía, además, convertirse en la energética española más innovadora y la tercera de Europa, según la clasificación anual que realiza la Comisión Europea. En sus previsiones, la eléctrica adelanta que su inversión en I+D se elevará a 400 millones de euros en 2025, frente a los 330 millones anuales en 2022. En transformación digital, Iberdrola prevé que, en el periodo 2018-2022, se lleguen a alcanzar los 4.800 millones de euros, repartidos en 75 proyectos de innovación cada año.

Planta fotovoltaica Andévalo (Huelva)

Crecimiento del empleo verde

La contribución de Iberdrola al crecimiento sostenible viene marcada por sus poderosas inversiones: 120.000 millones de euros en las dos últimas décadas, de los cuales, a España han ido a parar más de 25.000 millones. Cabe destacar, además, las compras realizadas a proveedores, por valor de 20.000 millones solo en 2019. Precisamente, durante la pandemia del coronavirus, la energética ha adelantado numerosas compras con el objetivo de dar visibilidad a dichos proveedores.

La creación de empleo, no cabe duda, también es un elemento fundamental para la recuperación económica. Iberdrola genera con su actividad más de 400.000 puestos de trabajo directos e indirectos, destacando además su apuesta por los empleos verdes, destinados a proteger el medioambiente o a minimizar el impacto sobre la salud del planeta.

Ya en 2018, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aseguraba que "los cambios en la producción y el uso de la energía para alcanzar el objetivo de los 2°C pueden dar lugar a la creación de unos 18 millones de puestos de trabajo en la economía mundial". En este sentido, el sector energético tiene mucho que decir, pues Según la Agencia Internacional de Energías Renovables, los empleos en renovables alcanzaron los 11,5 millones a escala mundial en 2019, con la energía solar fotovoltaica –alrededor de 3,8 millones– a la cabeza. La institución también destaca que las mujeres ocuparon el 32% del total de los puestos de trabajo en renovables, frente al 21 de los puestos en sectores relacionados con los combustibles fósiles.

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