Especial medio ambiente

Las energéticas aceleran para ser cada vez más verdes

  • La normativa empuja a las empresas a cambiar sus modelos de negocio
Foto: Archivo.

La energía es un factor clave para el medio ambiente, sobre todo porque es responsable del 80% de las emisiones de CO2 que están provocando el calentamiento global. Para evitar que la temperatura del planeta suba por encima de 1,5 grados centígrados al final de la presente centuria -algo que tendría efectos catastróficos-, los 195 países que rubricaron el Acuerdo de París de 2015 se han embarcado en una carrera contrarreloj para que las citadas emisiones sean neutras a mediados de siglo, dentro de sólo 30 años.

La UE es unos de los líderes mundiales de la lucha contra la crisis climática y se ha impuesto unos objetivos de clima y energía muy ambiciosos: para 2030 quiere reducir un 40% sus emisiones de CO2 sobre el nivel que tenían en 1990, y las principales herramientas para conseguirlo son alcanzar un consumo de energías renovables del 35% y reducir la demanda de energía un 32,5% en relación a la tendencia actual.

Ya se ha dotado de un amplio paquete legislativo que los estados miembro tienen que trasponer a su ordenamiento jurídico interno para complementar su propio armazón legal; España, por ejemplo, lleva un par años trabajando en una Ley de cambio climático y transición energética que no acaba de culminar por la corta duración de las legislaturas.

Las principales herramientas para lograr los objetivos de emisiones son alcanzar un consumo de energías renovables del 35% y reducir la demanda de energía un 32,5%

Además, la Comisión Europea prepara nuevas medidas, ya que la presidenta Úrsula von der Leyen desarrollará un Acuerdo Verde Europeo que incluye aumentar el objetivo de reducción de CO2 de 2030 hasta el 55%, un Plan de Inversión Sostenible de 1 billón de euros en la próxima década, ampliar el Mercado de Derechos de Emisión de CO2 al transporte y la construcción, introducir un arancel de carbono para prevenir la deslocalización de la industria...

Plan de 236.000 millones

Mientras se concretan esas medidas -debería ser durante los primeros 100 días del nuevo Ejecutivo europeo- los socios comunitarios están culminando la elaboración de sus Planes Nacionales Intergados de Energía y Clima, en los que detallan cómo van a contribuir a alcanzar los objetivos comunes de la UE. El Plan español plantea unas metas más ambiciosas que los europeos -como un 42% de renovables o una bajada del 40% de la demanda de energía-, gracias a una inversión superior a los 236.000 millones; el 80% será privado y el restante 20% serán fondos públicos.

De esa cantidad, unos 100.000 millones se destinarán a las renovables -generarán el 75% de la electricidad-, otros 85.000 al ahorro y la eficiencia -aquí recalará el grueso de las subvenciones-, y otros 40.000 millones a las redes y la electrificacón, incluyendo su digitalización y la infraestructura de recarga para 5 millones de vehículos eléctricos. A la vista de estas expectativas, las energéticas ya están desvelando sus planes, sobre todo en renovables y movilidad alternativa.

Entre las empresas eléctricas, Iberdrola parte con ventaja; lleva años invirtiendo en energías limpias -es el primer productor eólico del mundo y también el mayor emisor privado de bonos verdes- y ha abrazado totalmente la filosofía de la sostenibilidad. Su presidente, Ignacio Sánchez Galán, ha anunciado que tiene más de 3.000 MW repartidos por 30 proyectos en construcción y desarrollo -que espera tener concluidos en 2022-?y cartera adicional para añadir al menos 10.000 MW operativos al final de la década. Ahora bien, sus planes se están acelerando, de modo que esos números podrían ser superiores. Entre los proyectos en fase más avanzada figuran dos enormes parques solares de 500 MW y 590 MW en Extremadura, y tiene el proyecto de otra planta solar de 800 MW en Cuenca. En movilidad, quiere alcanzar los 25.000 puntos de recarga públicos para vehículos eléctricos en 2021.

Endesa también está volcada en la generación limpia: ya instala los 879 MW que se adjudicó en las subastas de 2017 y su consejero delegado, José Bogas, ha anunciado que tiene una cartera de proyectos de unos 9.000 MW, de los que el 85% son solares y el 15% restante, eólicos; unos 1.800 MW espera construirlos entre 2020 y 2021 -en buena medida usando el acceso a la red liberado por el cierre de sus plantas de carbón-?y el resto hasta 2030. En movilidad quiere desplegar 4.000 puntos de recarga para el transporte electrificado.

El gas, clave en la transición

Naturgy mantiene una doble estrategia, basada en las renovables y en el gas. Su presidente, Francisco Reynés, ha revelado que cuenta con una cartera total de 12.100 MW a desarrollar entre 2020 y 2030, la mayoría en España. De esa cantidad, 6.800 MW ya está en desarrollo, mientras que 5.300 MW son oportunidades de crecimiento que se están analizando. A ellos hay que añadir los 962 MW que la compañía está construyendo, procedentes de las subastas en la península y las islas Canarias. Por el lado del gas, el cierre de las centrales de carbón le promete un mayor uso de sus centrales de ciclo combinado -tiene 7.000 MW- para complementar la generación renovable y, si la reforma energética de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) lo permite, desarrollará proyectos de gases de origen renovable, como el biometano o el hidrógeno. En movilidad tiene proyectos de GNL para el transporte pesado.

Enagás, el transportista y gestor del sistema gasista, también quiere desarrollar proyectos de gases de origen renovable y avanzar en el uso de la infraestructura gasista para almacenar electricidad, según ha señalado su presidente, Antonio Llardén. El uso de las plantas regasificadoras para alimentar un transporte marítimo muy contaminante está así mismo entre sus objetivos.

REE, transportista y operador del sistema eléctrico, será una pieza clave de todo el proceso de electrificación de la economía, porque decidirá las condiciones de acceso a las redes. Su consejero delegado, Roberto García, ya ha anunciado el deseo de aumentar su ritmo inversor, incluso por encima del límite establecido en la legislación del 0,065% del PIB del ejercicio.

Las petroleras se incorporan

Las petroleras afincadas en España también están abrazando el proceso de descarbonización. El caso más claro es Repsol: varias consultoras han identificado a la empresa presidida por Antonio Brufau como la que más invierte en tecnologías bajas en carbono de todo el mundo, en relación a su inversión total: está destinando un 17% de sus desembolsos de capital, que se elevan hasta el 51% al considerar todas las actuaciones que reducen las emisiones de CO2. Repsol está invirtiendo 2.500 millones hasta 2020 para alcanzar una potencia eléctrica de 4.500 MW -de renovables y gas al 50%- y aspira a alcanzar una cuota del 5% en los mercados minoristas de gas y electricidad en 2025, donde ya tiene cerca de un millón de clientes. En el ámbito de la movilidad, apuesta por los vehículos de GLP y participa en numerosas iniciativas de recarga eléctrica -cuenta con los puntos más potentes- y movilidad compartida.

Cepsa y BP, las otras dos petroleras con cuotas relevantes en España, no están tan avanzadas en el cambio de modelo. La primera, dirigida por Pedro Miró, comercializa electricidad e invierte en renovables: quiere desarrollar, con Masdar, hasta 600 MW verdes durante los próximos cinco años y cubrir todas sus gasolineras con plantas solares. La segunda, bajo la batuta de Luis Aires, acaba de dar el paso, por medio de su subsidiaria BP Ligthsource, al adquirir 300 MW a Forestalia y puja por activos de ACS.

Constructoras y fabricantes

El proceso de transición energética y de electrificación así mismo propicia el auge de numerosos actores de mediano y pequeño tamaño, como X-Elio, Forestalia -acaba de anunciar 4.000 MW-, Elawan, Solaria -cuenta con una cartera de 6.600 MW entre España y Portugal-, Grenergy -va a pasar del Mercado Alternativo Bursátil (MAB) al Mercado Continuo-, Audax Renovables, Solarpack -otros 1.000 MW en estudio-, Greenalia...

Junto a ellos se refuerzan compañías originalmente de otros ámbitos, como Ence, que quiere potenciar su división renovable -tiene 220 MW- con plantas de biomasa y de solar fotovoltaica y solar termoeléctrica hasta triplicar su resultado en 2023.

Otro actor relevante puede ser ACS, que ha revelado que su filial Zero-E tiene una cartera de proyectos de 9.700 MW, de los que 4.500 MW debería conectarse hacia 2022. Ahí se incluyen países como Argelia, México o Brasil, pero la mayor parte se construirán en España. No obstante, es probable que la empresa de Florentino Pérez se desprenda de estos activos antes de materializarlos.

Una firma clásica del sector, Acciona, está más volcada en el extranjero, pero recupera proyectos de su cartera hispana por unos 2.000 MW y acaba de lanzar una opa sobre su participada Nordex -fabricante alemán de aerogeneradores- que le dará nuevas oportunidades.

Otros frabricantes, como Ingeteam o Siemens Gamesa, saldrán beneficiadas con el crecimiento previsto hasta 2030. El actual boom de instalación en España, fruto de las subastas, está dando aire a la firma eólica dirigida por Markus Tacke -su potente base industrial es clave para el país- en un contexto de bajos precios para los aerogeneradores y poca actividad en el resto de la UE.

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