Energía

La UE intenta evitar un invierno crítico para el 'este' y negocia la extensión del gasoducto ruso clave de Ucrania

  • El acuerdo de Soyouz termina el 31 de diciembre 
  • El suministro es crítico para Austria, Hungría, Eslovaquia y Bulgaria
  • La UE querría convencer a Kiev de una ampliación para evitar un duro invierno

Los altos cargos de la Unión Europea están en conversaciones para evitar que se corte en flujo de gas por el oleoducto ruso que abastece a Europa y que pasa por Ucrania, según Bloomberg. Europa ha tratado de desconectarse del gas ruso, pero varios estados del este continúan recibiéndolo a través de un gasoducto que cruza el país invadido (Soyouz). El acuerdo que cubre este régimen de tránsito expira a finales de este año. La propia Ucrania expresó a lo largo de 2024 que esperan dejar que el acuerdo para mantener el flujo de gas termine y se corten por completo los envíos.

Ante esta posibilidad, miembros del gobierno europeo y representantes de empresas están hablando con sus homólogos en Ucrania sobre la opción de mantener el suministro el próximo año, según personas familiarizadas con el asunto que declinaron ser identificadas porque las conversaciones son privadas. Una opción que se ha discutido es que las empresas europeas compren e inyecten gas de Azerbaiyán en los gasoductos rusos que se dirigen a Europa, según algunas personas. Un acuerdo así permitiría a Europa evitar la vergüenza de comprar gas ruso en un momento en el que intenta limitar los ingresos de Moscú .

Los precios de referencia europeos del gas cayeron hasta un 2,2% el martes después de que se informara sobre las conversaciones. La idea está ganando impulso pues todas las partes podrían verse beneficiadas. Los ingresos por el tránsito de la energía ascendieron a cerca de 1.000 millones de dólares en 2021, lo que proporcionó una financiación crucial para una economía devastada por la guerra. También existe la preocupación de que los oleoductos en desuso puedan convertirse en objetivos militares o caer en un estado de deterioro que sea caro de revertir. Además, esta infraestructura no solo es esencial para los países del este, sino responsable del 5% del suministro de todo el continente.

"Hay dos factores que siempre debemos recordar", dijo a Bloomberg News Oleksiy Chernyshov, director ejecutivo de la empresa estatal ucraniana Naftogaz. "Una es que Ucrania tiene una increíble infraestructura de tránsito y almacenamiento de gas, que debería utilizarse, y Ucrania está predispuesta a utilizar esta infraestructura porque aporta muchas ventajas".

En cualquier caso, de momento se descartó cualquier plan que implicara trabajar con Gazprom y dijo que traer gas desde Azerbaiyán "podría tener algún futuro". La empresa energética estatal de Azerbaiyán, Socar, no respondió a las solicitudes de comentarios. El Ministerio de Energía de Bakú, que en repetidas ocasiones ha tratado de aumentar las exportaciones a Europa, no pudo hacer comentarios de inmediato.

Europa aún es dependiente

En teoría, un plan para utilizar gas azerí podría beneficiar a Rusia si se estableciera como un intercambio que permitiera a Moscú enviar su gas a otros lugares. Rusia ha tenido dificultades para encontrar suficientes nuevos clientes para el combustible mientras su infraestructura está preparada para abastecer a Europa, y China está negociando duramente . La idea de los swaps no es ajena a los mercados de petróleo y gas y se utiliza cuando no es posible entregar físicamente combustible de un lugar a otro. Azerbaiyán ya está utilizando su oleoducto hacia Europa a plena capacidad.

Tras el cierre de NordStream Soyouz (el gaseoducto que pasa por Ucrania) supone la principal vena por el que el gas ruso entra en Europa. Aunque el grupo ha reducido su dependencia del suministro ruso al 13%, con grandes movimientos como el Alemania, un corte repentino tendría grandes consecuencias para varios países. Por ejemplo, Austria depende al 98% del gas que viene de Moscú. También destaca el caso de Eslovaquia (70%), Hungría (85%) y Bulgaria (90%). En todos estos casos están conectados directamente a través de Soyouz.

El acuerdo entre Ucrania y Rusia para el tránsito se firmó en 2019 y fue refrendado por ambas partes en el momento en el que se inició la guerra. Este pacto termina el 31 de diciembre y, hasta ahora, Ucrania se ha mostrado crítica. El propio ministro de energía de Ucrania, German Galushchenko, fue tajante al respecto, afirmando que "puedo confirmar que no tenemos planes de firmar un acuerdo adicional o extender el actual".

Presión de fecha límite

Las conversaciones se encuentran en su fase inicial y las personas familiarizadas con las conversaciones esperan que las decisiones se tomen sólo hacia finales de este año, cuando la fecha límite (y el comienzo del invierno europeo) agreguen presión. Aún es necesario aclarar muchos detalles y no está claro que se llegue a un acuerdo. Los acontecimientos en el campo de batalla también pueden ser un factor.

Uniper, el gigante del gas que fue nacionalizado por Alemania cuando la crisis energética arruinó su modelo de negocio, ha estado involucrado en discusiones, según algunas personas. Una portavoz del Ministerio de Economía alemán dijo que el gobierno estaba en conversaciones dentro de la Unión Europea. Eslovaquia es uno de los países clave que podría beneficiarse de un acuerdo de este tipo, y el primer ministro Robert Fico habló de esa posibilidad el mes pasado tras un viaje a Azerbaiyán, sin dar detalles.

"Ahora, depende de las negociaciones entre empresas como la rusa Gazprom, las azerbaiyanas, las ucranianas y otras para llegar a un acuerdo sobre las condiciones económicas y de precios", dijo a los periodistas en mayo. "Si lo hacen, Eslovaquia podría importar gas de Azerbaiyán, parte del cual se quedaría en Eslovaquia y otra parte pasaría a otros países".

Un portavoz del gobierno se negó a hacer más comentarios. El Ministerio de Energía de Austria, otro país que se beneficiará, no respondió a las solicitudes de comentarios. Rusia todavía envía alrededor de 15.000 millones de metros cúbicos de gas a Europa al año a través de Ucrania, principalmente a Eslovaquia y Austria, donde Rusia sigue siendo un proveedor dominante. Europa también importa GNL ruso por barco y, a pesar de los frecuentes debates sobre si debería hacerlo, nunca ha sancionado el gas ruso.

La Comisión Europea, el brazo ejecutivo, cree que el bloque puede soportar el fin del tránsito ruso a través de Ucrania sin ningún riesgo importante para la seguridad. Su plan es confiar en proveedores alternativos y seguir su ambiciosa estrategia climática, que incluye más energías renovables y ahorro de energía.

Algunos Estados miembros son menos optimistas y temen una repetición de la crisis energética. "Estoy haciendo todo lo posible para encontrar una solución para que el sistema de transporte de gas ucraniano siga funcionando porque es un gran activo y alguien debería ser un cliente", dijo Chernyshov. "De lo contrario, se generan pérdidas".

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