Economía

Alemania deja de ser el referente industrial europeo y cae 9 puntos por debajo de España

  • La crisis energética resta un 20% a la producción de la electrointensiva germana
Fábrica alemana de Volkswagen

La economía alemana continúa sufriendo las consecuencias de su dependencia energética sobre la energía rusa, 22 meses después del estallido de la guerra en Ucrania. El freno provocado por el encarecimiento desorbitado de los precios llevó -ya en 2021- a la producción germana a perder el pulso con la española, que en octubre amplió su ventaja en 9 puntos. Tres años después del punto de inflexión, la actividad de la locomotora europea sigue sin levantar cabeza. "La capacidad de la economía española para diversificar las fuentes de suministro energético habría permitido una mejor evolución de la industria", afirman el economista jefe de BBVA Research, Miguel Cardoso y la analista Diana Celine Pérez. El desgaste fue especialmente acusado en abril de 2022, cuando el índice de producción de la industria electrointensiva comenzó a descolgarse hasta llegar a su mínimo en los 82 puntos, alcanzado el pasado mes de octubre. En tan solo dos años, el indicador se ha dejado 20 puntos básicos, según los datos del Ejecutivo alemán.

El comportamiento es radicalmente opuesto en España. A pesar de que la crisis de la energía ha arañado algo de vigor a la actividad industrial, la brecha marcada desde el estallido de los precios energéticos apenas ha restado cinco puntos al índice de producción. Cabe recordar que el Gobierno lanzó una rápida respuesta en auxilio de la industria electrintensiva con ayudas directas para compensar el efecto del alza del recibo. Además, la Comisión Europea autorizó a España -el pasado noviembre - aumentar en 5.600 millones de euros su plan nacional de asistencia a esta industria.

Falta de diversificación

Berlín lleva meses coqueteando con la recesión. La Oficina Federal de Estadística (Destatis) confirmó hace un mes que su PIB se contrajo otro 0,1% en el tercer trimestre. El dato rompe la evolución de la economía alemana, que consiguió superar el tropiezo sufrido a inicio de 2023. En contra, España sigue defendiendo un crecimiento, que entre los meses de julio y septiembre, repuntó al 1,8%. Al menor impacto de la guerra en España, se suma la gran variedad de sectores industriales de los que se nutre la actividad, algo que no ocurre en Alemania, donde los vehículos de motor, los equipos de transporte y la maquinaria se reparten buena parte del juego. "Mientras no se solucione el entorno de elevados costes energéticos, difícilmente se observará un repunte en la industria", afirma en un informe el departamento de análisis de BBVA.

Producción industrial alemana y española

Aun así, la producción alemana ha contado con un salvavidas: la industria farmacéutica mantuvo el impulso derivado de la pandemia; un empuje que compensó el freno que sufrió la fabricación de automóviles, muy afectada por los cuellos de botella y la crisis de chips que se dilató años después del Covid.

Tanto la falta de disponibilidad de energía, como el incremento en su coste habrían tenido consecuencias más negativas en general en la industria alemana. Prueba de la pérdida de competitividad observada es la diferencia en la evolución de los precios industriales. Aunque aquellos procedentes de la producción de alimentos y bebidas fue similar, la diferencia se amplía en el resto de sectores. Los precios de la industria electrointensiva alemana hasta octubre fueron un 3% superior a los españoles. A ello se suman en cascada el resto de actividades, especialmente la procedente de la producción de químicos, donde la diferencia de coste roza el 10%.

De cara a los próximos meses -apuntan desde BBVA Research- no se espera una recuperación del terreno perdido en ninguno de los dos países. La entidad recuerda que hasta que la crisis de la energía no cuente con una solución solvente, la producción seguirá estancada en los niveles actuales.

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