Energía

El Gobierno destina 216 millones a fomentar el uso de las aguas no convencionales en el regadío

  • Ha anunciado la puesta en marcha de 20 actuaciones que repercuten en el riego de más de 52.000 hectáreas y benefician a casi 33.000 familias
  • La estrategia para modernizar regadíos sostenibles prevé duplicar los recursos procedentes de la reutilización y la desalación en los próximos tres años
Los recursos no convencionales permiten garantizar el abastecimiento y combatir la sequía.

En un escenario como el actual, donde la escasez hídrica va camino de convertirse en la norma, se hace imprescindible sacar el máximo partido posible a cada gota de agua, por lo que no es de extrañar que los recursos no convencionales estén cobrando auge, especialmente en aquellos sectores que más consumen, como el regadío.

El fomento del agua reutilizada y desalada en los campos de cultivo supone no solo una oportunidad para que los agricultores puedan acceder a fuentes alternativas de suministro, sino también una forma de reaprovechar el recurso y reservar el uso de agua dulce para otros usos, como el consumo humano.

Se calcula que en la Unión Europea únicamente se regenera y se reutiliza el 2,4% del total de las aguas residuales urbanas depuradas, cuya cifra global supera los 40.000 millones de metros cúbicos, según los datos de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR) y los expertos calculan que se podría regenerar hasta seis veces más, unas cifras que ponen de manifiesto el margen de crecimiento que existente en este sector.

Con el objetivo de impulsar el uso de estos recursos, el pasado mes de julio, la Unión Europea estableció unos requisitos mínimos para el reciclado y uso del agua en la agricultura. Desde entonces, los Estados miembros están obligados a tratar las aguas residuales municipales, y en algunos casos las industriales, para que puedan utilizarse en la agricultura. Según la Comisión Europea, de esta manera se podría sustituir potencialmente una quinta parte el riego con aguas subterráneas en España y Portugal. En Francia, Italia y Grecia, la cifra alcanzaría incluso el 45%. En los países con menos superficie agrícola sería posible incluso sustituir el agua de riego con agua residual por completo.

Se trata de una medida especialmente interesante para España, que con casi 3,8 millones de hectáreas, -el 22% de la superficie cultivada-, es el país con más superficie de regadío tiene en la Unión Europea y, también, uno de los que más está sufriendo los estragos de la sequía.

Actualmente se riegan aproximadamente 57.142 hectáreas de campo español con aguas depuradas y 20.550 hectáreas con agua desalinizada y, según los últimos datos del Ministerio de Agricultrua, los volúmenes producidos para los distintos usos del agua se encuentran en torno a los 793,35 hm3/año de aguas no convencionales, lo que pone de manifiesto que todavía queda un amplio margen de mejora.

Impulso a la modernización del regadío

El Gobierno ha diseñado una estrategia para modernizar los regadíos sostenibles que incluye un programa de inversiones a través del cual se destinarán más de 2.300 millones de euros hasta 2027. El plan pretende duplicar los recursos procedentes de la reutilización y la desalación en los próximos tres años y, en este sentido, acaba de anunciar una inversión de 216 millones de euros, que cuenta con financiación de fondos europeos, para desarrollar 20 actuaciones en las comunidades autónomas de Andalucía, Canarias, Murcia, Comunidad Valenciana y Baleares. Los trabajos repercutirán en el riego de más de 52.000 hectáreas y beneficiarán a casi 33.000 familias.

En cuanto a las aguas regeneradas, se llevarán a cabo ocho proyectos que afectarán a 6.224 regantes y 4.417,23 hectáreas con una inversión total de 61.806.467 euros. En lo que respecta a aguas desaladas, se han destinado 124.238.856 euros para la realización de 11 actuaciones, que repercutirán en 25.210 familias y 46.692 hectáreas. También se ha promovido una intervención, aún pendiente de aprobación, de 30 millones de euros sobre aguas desalobradas, que beneficiaría a 1.600 hectáreas y 1.500 regantes.

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