Energía

Rusia aún puede disparar la amenaza energética en Europa este invierno, alerta la AIE

  • Si se juntan un corte ruso del suministro restante y un clima adverso
  • Incluso unas reservas de gas al 100% en octubre no son una garantía
  • El organismo llama a "reducciones estructurales en la demanda de gas"
Foto: iStock

Desde que Moscú se lanzase a la invasión de Ucrania, Europa ha ido aprendiendo a vivir con cada vez menos gas ruso. La búsqueda de nuevas alternativas de suministro, la caída de la demanda por las subidas de tipos y un invierno climáticamente más benigno de lo esperado han permitido tener unas reservas consistentes y alejar el peligro de escasez energética. Sin embargo, la amenaza no se ha ido del todo y Rusia tiene la capacidad de golpear fuerte este próximo invierno, alerta la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

En su informe anual de mercados gasísticos, publicado este lunes, el organismo resalta que Europa podría afrontar dificultades durante el invierno si Rusia corta las vías de suministro restantes y, a esta circunstancia, se suma una climatología adversa.

"Nuestras simulaciones muestran que un invierno frío, unido al corte total de los envíos de hidrocarburo ruso por gasoducto hacia la Unión Europea [...] podrían fácilmente volver a inducir volatilidad en los precios", ha avisado la organización que asesora a los países consumidores de productos energéticos.

En el peor de los casos, en el que también concurra un aprovisionamiento limitado de gas natural licuado (GNL), las reservas podrían estar en marzo del año que viene por debajo del 20%, un nivel que comporta "mayor riesgo de disrupciones en el suministro".

Asimismo, el documento señala que incluso en el caso de que las reservas de gas se sitúen antes de octubre cerca del 100%, "no hay garantías" frente a futuras tensiones en los mercados. El nivel actual en el club comunitario se encuentra por encima del 80%, según datos de la asociación continental de operadores Gas Infrastructure Europe (GIE).

En este sentido, la AIE estima como necesarias "reducciones estructurales en la demanda de gas", mayor eficiencia energética, extensión de renovables e instalación de calefacciones eléctricas.

Por otro lado, el organismo ha revisado a la baja las perspectivas del mercado del gas para el medio a largo plazo, pues el alza de precios motivado por la guerra de Ucrania "ha reducido su competitividad frente a otras fuentes de energía", a la vez que se ha puesto en entredicho la "fiabilidad" de su abastecimiento.

Así, el crecimiento en la demanda mundial de gas entre 2020 y 2024 se ha recortado en un 40%, hasta los 200 bcm (millones de metros cúbicos) desde los 350 bcm anteriores. El continente europeo será responsable de más de la mitad de esta caída, entre otros motivos, por la electrificación o la menor dependencia industrial del hidrocarburo.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud