Energía

Los retos del RepowerEU: actualizar la red energética y su adaptación tecnológica a gases renovables

  • El plan europeo incluye medidas para aumentar la eficiencia energética, diversificar importaciones, sustituir los combustibles fósiles y acelerar la transición
Madrid

Desde que se inició la invasión de Ucrania, los gobiernos europeos y la Comisión han puesto el foco de actuación en la urgente necesidad de eliminar su dependencia de los combustibles fósiles rusos. En este sentido, los Veintisiete han desarrollado el Plan REPowerEU, con los objetivos de cortar lazos con Rusia y alcanzar las cero emisiones en 2050.

Este plan incluye medidas de ahorro energético, que pasan por aumentar del 9% al 13% el objetivo de eficiencia energética de la Directiva, y actuaciones para la diversificación de las importaciones energéticas, que incluyen una plataforma para la compra común voluntaria, mecanismos de compra conjunta, grupos de trabajo regionales o grupos consultivos. El texto de la UE también incide en la necesidad de sustituir los combustibles fósiles y acelerar la transición energética: aumenta al 45% el objetivo de la Directiva sobre fuentes renovables en 2030. En total, el Plan REPowerEU supondrá una inversión de 210.000 millones de euros para el periodo 2022-2027.

Para alcanzar los objetivos de REPowerEU es probable que los Estados miembros tengan que afrontar problemas de calendario relacionadas con la actualización de la red energética de cada país, para que sea receptiva a la aportación de energía sin anular el sistema nacional de de transporte de energía, alertan los expertos de EY en un informe. Asimismo, se encontrarán con el reto de las cuestiones tecnológicas para adaptar las infraestructuras de transporte y almacenamiento a gases renovables como el hidrógeno.

Alemania e Italia van a pagar el precio más alto de la guerra. Las importaciones germanas de gas ruso equivalen al 49% de las totales, según un análisis realizado por profesionales de EY. En el caso de Italia, las compras a Rusia acaparan el 46% del total de su combustible fósil importado. Por contra, el impacto del desabastecimiento ruso sobre Dinamarca, Reino Unido, Bélgica, España, Francia y Portugal será mínimo o nulo.

La Unión Europea importó de Rusia en 2019 alrededor del 40% de su gas natural, más del 25% de su petróleo y aproximadamente la mitad de su carbón. "Además, a pesar de las audaces promesas de cortar los lazos con Rusia, las naciones europeas han optado hasta ahora por la energía fácil y barata", alertan desde EY. La cantidad de petróleo y gas ruso que entra en Europa ha aumentado desde el inicio de la actual guerra en Ucrania, con la intención de llenar los almacenes para el invierno. Sólo en marzo de 2022, la UE pagó a Rusia unos 22.000 millones de euros por el suministro de petróleo y gas.

Los analistas avisan sobre un aumento la producción y el consumo de gas natural licuado (GNL) de las terminales de regasificación europeas para disminuir la dependencia del gas ruso. El principal proveedor de GNL para la UE en 2020 era Qatar, pero su disponibilidad de está limitada a los contratos de venta a largo plazo de Asia-Pacífico y las infraestructuras europeas no están preparadas para gestionar un gran aumento de las importaciones de GNL. Según los datos de EY sobre los gasoductos, Noruega es el segundo proveedor europeo, pero su capacidad de producción es limitada.

Por otro lado, aumentar el suministro desde Oriente Medio y África supondrá depender en escenarios volátiles. Mediante su propuesta de Plan REPowerEU, la UE pretende reducir su dependencia de las importaciones de gas ruso en dos tercios en el plazo de un año y eliminarlas por completo "mucho antes" de finales de 2030.

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