Energía

El hidrógeno verde es clave para salvar el MidCat y que España sea exportador

  • Francia, hasta ahora principal proveedor de energía a Europa, se opone a la construcción del gasoducto
Foto: Getty
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El hidrógeno verde podría ser la clave para rescatar el MidCat, paralizado en 2019, y que España se convierta en exportador neto de energía por primera vez en la historia. El gasoducto, que conectaría el país con Europa a través de los Pirineos, sigue en el foco del debate internacional a pesar la falta de respaldo de Bruselas y la oposición de Francia.

El portavoz de Energía de la Comisión Europea, Tim McPhie, explicó en una rueda de prensa esta semana que no puede ofrecer "una posición sobre un proyecto específico" hasta que los estados miembros y el promotor de la obra avancen sobre la viabilidad de la misma. La interconexión gasista no figura en la lista de Proyectos de Interés Común (PIC) de la UE, dado que no se pueden financiar con recursos europeos aquellos proyectos basados en combustibles fósiles.

En principio, el MidCat no tendría la posibilidad de recibir fondos de Europa si solamente se contempla como una infraestructura para transportar gas al norte del continente, pero podría tener el estatus de "PIC bajo" como corredor prioritario de hidrógeno renovable, tal y como especificó McPhie. Además, el gasoducto sí está contemplado en el anexo de infraestructuras importantes Repower EU, plan que la Unión Europea adoptó para lograr la autonomía energética de Rusia.

De conseguir el aprobado de Europa, la construcción de la infraestructura podría llevar al país a convertirse un hub de hidrógeno renovable. "Si conseguimos ser líderes de hidrógeno verde en Europa, España va a ser un exportador de energía por primera vez en su historia", explicó esta semana el consejero delegado de Cepsa, Maarten Wetselaar, en el VII Foro de Energía Repower EU: El camino hacia la independencia energética, organizado por elEconomista.es.

Para lograrlo es fundamental "un gasoducto para transportar hidrógeno renovable a Alemania, Países Bajos y el norte de Europa", afirmó el CEO de la petrolera, quien reveló que es en ahí donde está la la oportunidad para que España se convierta "en la Arabia Saudí del hidrógeno verde".

Sin diálogo y sin una complementariedad de capacidades con los sectores público y privado abordar la transición energética a través de tecnologías clave como el hidrógeno verde no será posible, según señaló el presidente de bp en España, Andrés Guevara, en la jornada organizada este miércoles por elEconomista.es. "Para el MidCat tenemos que pensar en la colaboración más allá de nuestras fronteras. Hay que trabajar con el lado de la demanda [aquellos países que necesiten importar hidrógeno], con el lado de la oferta [en este caso, España], con el transporte [con los operadores de la infraestructura energética, como Enagás], así como con Francia y Bruselas", sentenció Guevara.

En junio, Enagás, junto con 30 operadores europeos de la infraestructura gasista, se reunió en Bruselas para reclamar una aceleración de la planificación de una red básica de infraestructuras de hidrógeno en Europa, tras la presentación por parte de la Comisión Europea de unos objetivos más ambiciosos dentro del Repower EU.

El posible mapa contempla interconexiones entre Portugal y España, y la Península Ibérica y Francia a través de los Pirineos. El corredor, que llegaría a Alemania, puede desempeñar un papel importante en la reducción de las emisiones de dióxido de carbono de los ecosistemas industriales y de transporte y suministrar hidrógeno a bajo coste a los centros de demanda en Alemania.

En total, la red troncal europea del hidrógeno para 2040 requiere una inversión total estimada de entre 80.000 y 143.000 millones de euros.

El 'interés oculto' de Macron

La capacidad regasificadora de España, que representa más de un tercio de la capacidad total de la Unión Europea (un 34%), la convierten en un agente clave para el suministro de gas de países como Alemania, Austria o República Checa. Concretamente, el territorio español dispone de seis plantas regasificadoras operativas (Barcelona, Huelva, Cartagena, Bilbao, Sagunto y Mugardos). Siete si se añade a la instalación de El Musel en Gijón, actualmente paralizada.

Se trata de un potencial desaprovechado, dada la falta de conexión nacional con el resto del continente, en un momento en el que acabar con la dependencia del gas ruso y garantizar el suministro energético para este invierno es la urgencia.

Macron es el mayor opositor ahora mismo. En palabras del presidente de Francia, un proyecto así "requeriría, en todo caso, numerosos años para ser operativo y no respondería, pues, a la crisis actual". El Ejecutivo galo justificó su negativa en la poca rentabilidad económica del proyecto, tal y como ocurrió en 2019.

En aquel entonces el MidCat quedó aparcado después de que el regulador francés y el español concluyeran que su construcción no era recomendable. Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y la Commission de Régulation de l'Énergie (CRE), la construcción del gaseoducto era demasiado cara y las tarifas de transporte no ayudarían a mejorar el ecosistema energético español.

Maarten Wetselaar, Consejero delegado de Cepsa: "España puede ser exportador de energía por primera vez y el MidCat será clave para lograrlo"

Asimismo, Macron cuestionó que el corredor gasista tuviese un futuro para el transporte de hidrógeno verde. El galo afirmó que los expertos consideran que harían falta "fuertes inversiones" para adaptar la infraestructura para transportar esta fuente de energía, que todavía está muy inmadura. "Algunos me dicen incluso que sería aberrante transportar hidrógeno de España a Francia o Alemania", enfatizó.

Aunque hablamos de una tecnología que todavía está en fase de desarrollo, lo cierto es que existen otros motivos, más vinculados al mercado eléctrico, que pueden explicar la negativa gala. Francia es históricamente el mayor exportador de energía a Europa gracias a sus 19 centrales nucleares y sus 56 reactores. Entre sus principales exportadores se encuentran varios de los miembros más dependientes del gas de Putin, como Italia o Alemania.

A esto hay que sumarle que más de la mitad de sus reactores están parados por motivos de mantenimiento y reparaciones, lo que ha llevado a los franceses este 2022 a importar energía. Y es que la producción nuclear en el país aporta normalmente cerca del 70% de su energía. Todo esto se produce en un momento en el que la seguridad de suministro europea está en juego.

La contradicción del 'fracking'

Una de las grandes controversias que han entrado en el debate energético en las últimas semanas es la fracturación hidráulica, más conocida como fracking. Se trata de un método de extracción a presión de minerales fósiles, como el gas, de las rocas localizadas en el subsuelo. Este fue prohibido en Europa hace más de una década por su impacto socio-ambiental.

La cuestión es que el gas que Europa recibe de Estados Unidos a través de buques metaneros -y que lo han convertido en uno de los principales exportadores de este combustible fósil al Viejo Contienente- es fruto del fracking. De hecho, una parte importante del gas natural que España pretende importar a Europa a través del MidCat, gracias a sus plantas de gas natural licuado (GNL) procedería, precisamente de Estados Unidos.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ya cuestionó la prohibición en Europa de este procedimiento de extracción mientras se está sustituyendo el gas natural ruso por el procedente del otro lado del Atántico. El consejero delegado de la petrolera, Josu Jon Imaz, también criticó en el Foro de la Energía de este medio la prohibición del fracking en Europa. "La transición energética debe cuidar la seguridad de suministro. Durante décadas necesitaremos petróleo y gas", aseguró. Imaz explicó que, a fin de cuentas, la demanda de gas obliga a importar y se emite incluso más CO2 que si se produjese en el país.

La crisis de suministro energético potenciada por la guerra en Ucrania podría suponer el resurgir la fracturación hidráulica en Europa. De hecho en Alemania, esta cuestión ya ha dividido a los partidos políticos. Los liberales y conservadores aseguran que es necesario retomar esta técnica, puesto que si no se encuentran nuevas fuentes de energía habrá escasez cuando llegue el frío.

Y no es la única. La primera ministra británica, Liz Truss, anunció este jueves que su Ejecutivo pondrá fin en Inglaterra a la actual prohibición de recurrir al fracking para extraer el llamado gas de esquisto, lo que implica que esta práctica podrá comenzar en un plazo de seis meses.

Oposición ecologista

Los debates sobre la recuperación de la infraestructura gasista han revivido a la Plataforma Resposta la MidCat, un grupo de entidades ecologistas creados en 2017 que criticaban el proyecto por su impacto ambiental, a la en su momento se sumaron algunos ayuntamientos del territorio. La plataforma denuncia que seguir desarrollando infraestructuras gasísticas continua "financiando una industria fósil, que solo beneficia a energéticas, constructoras y bancos" y que no hay capacidad de realizar la obra en menos de un año.

Tampoco respaldan la alternativa el hidrógeno. La plataforma denuncia que no es viable usar este gasoducto, puesto que "hoy en día es mayoritariamente no renovable y fósil, y que requiere de un gasto energético para generarlo mucho más grande (entre dos y tres veces) que la energía obtenida de su combustión", argumentaron .

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