Energía

Bruselas evita apoyar el MidCat y lo deja en manos de España y Francia

  • La Comisión Europea asegura que no tiene "ninguna posición" después de la negativa rotunda de Macron
  • El ejecutivo comunitario recuerda que el gasoducto no está entre los proyectos de interés común
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La Comisión Europea pone distancia después de la negativa rotunda del presidente francés, Emmanuel Macron, a la construcción del gasoducto MidCat. A pesar de la insistencia de España y Alemania, Francia rechaza el proyecto y el ejecutivo comunitario ha cambiado el tono. Si al principio recordaba que cualquier nueva interconexión entre la península y Europa era bienvenida a ojos de la Comisión, ahora su portavoz en el ámbito energético, Tim McPhie, asegura que "no hay ninguna posición" al respecto.

"Lo que puedo decir es que cualquier proyecto de infraestructura transfronteriza adicional que conecte la península ibérica con el resto de Europa debe ser analizado por los Estados miembros involucrados y el promotor", ha insistido el portavoz. Además, ha recordado que el MidCat ya no consta en la lista de proyectos de interés común (PIC) porque fueron las mismas autoridades de España y Francia las que lo pusieron en pausa por "inmaduro".

Eso también implica, en realidad, que la Comisión Europea no tiene previsto dar ni un euro de fondos europeos para tirar adelante esta infraestructura si no se garantiza que servirá para transportar hidrógeno en un futuro, pues la nueva legislación en materia de infraestructuras energéticas no contempla financiación para proyectos con combustibles fósiles. Sea o no este el caso, Bruselas considera que el MidCat "no está en el punto en que la Comisión Europea pueda evaluar si puede recibir fondos de la UE".

Todo esto arroja todavía más agua fría a las expectativas del gobierno español de poder construir el MidCat e incrementar así su capacidad exportadora de gas a través del gas natural licuado (GNL) que compra a Algeria. Bruselas, pues, no está por la labor de ayudar a presionar al gobierno francés.

Sin embargo, el que sí que está contemplado como un proyecto de interés común es una futura conexión marítima entre España e Italia para sacar más rentabilidad a sus instalaciones regasificadoras. En este caso, fuentes europeas, recordaron a El Economista que este proyecto también está sobre la mesa y parece que gana fuerza teniendo en cuenta que el gobierno italiano sí que se había mostrado partidario de sacarlo adelante. Se trata de conectar los puertos de Barcelona o Cartagena con Livorno por ejemplo, para utilizar las regasificadoras que hay en varias ciudades italianas gracias al gas natural licuado que España importa del norte del continente africano.

Macron dejó claro que a su parecer, el MidCat no resuelvo ningún "problema a corto plazo" y insiste en sacar más partido a los gaseoductos del País Vasco y Navarra, que desde febrero se utilizan solamente en un 53%.

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