Energía

La interconexión gasista con Italia gana fuerza tras el rechazo francés al Midcat

  • La ruta posible iría desde Barcelona a Livorno para facilitar el tránsito con rapidez del gas
  • La Comisión insiste en la importancia de que los gasoductos puedan transportar hidrógeno verde

La interconexión gasista con Italia gana fuerza tras el rechazo por parte del Gobierno francés al proyecto del gasoducto en los Pirineos que proponen Alemania y España, también conocido como Midcat. Aunque el Gobierno español seguía ayer insistiendo en la necesidad de abrir el debate y en una "reflexión profunda" sobre el proyecto pirenaico, desde Bruselas se recordaba que la interconexión con Francia no es la única posibilidad y que sigue abierta la construcción de un gasoducto entre Barcelona y Livorno como alternativa.

La cuestión es que aunque España celebraba hace unos días el apoyo rotundo del canciller alemán, Olaf Scholz, a la construcción de un gasoducto entre la Península Ibérica y Europa Central a través de Francia, con el fin de aliviar la dependencia energética de Rusia, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha frenado en seco las esperanzas que se tenían sobre este proyecto, que llevaba parado desde 2019.

Lo que está claro es que por una vía o por otra Bruselas urge a facilitar la llegada de gas a Europa desde el norte de África. Ayer, la Comisión insistió así en que es necesario apostar por más interconexiones en la Península Ibérica, ya sea a través de proyectos como el Midcat o de otros nuevos como el que están estudiando Italia y España. Según fuentes europeas consultadas por elEconomista.es, este tipo de proyectos deben impulsarse para "aprovechar el importante potencial" tanto de la península ibérica como del norte de África, con la vista puesta al transporte de hidrógeno en un futuro.

Bruselas hace hincapié en que está lista para apoyar este tipo de proyectos, ya delimitados como de interés común y entre los cuales se incluye la ruta marítima entre España e Italia, señalada en el plan Repower EU como un nuevo proyecto de interés. Se trata de conectar los puertos de Barcelona o Cartagena con Livorno por ejemplo, para utilizar las regasificadoras que hay en varias ciudades italianas gracias al gas natural licuado que España importa del norte del continente africano.

El Ejecutivo Comunitario desvincula estas declaraciones de la reciente y reiterada negativa del Gobierno francés ante las peticiones para impulsar el Midcat, pero las mismas fuentes consultadas ponen el acento en aprovechar también las oportunidades que ofrece el norte del continente africano y no pensar únicamente en la interconexión con Francia. El grupo de trabajo de alto nivel competente en energía está actualmente analizando cómo explorar estas opciones.

Polémica

El canciller alemán Olaf Scholz puso el tema de nuevo en la agenda al pedir un gasoducto que transporte gas desde Portugal hacia el resto de Europa a través de España y Francia. El Gobierno español asegura que podría estar listo en ocho meses, pero la ministra francesa de Transición Energética, Agnès Pannier-Runacher, enfrió esta semana las expectativas.

"Un proyecto así requeriría, en todo caso, numerosos años para ser operativo y no respondería, pues, a la crisis actual", dijo. El Ejecutivo galo recuerda que en 2019 los reguladores descartaron el proyecto porque lo consideraron poco rentable económicamente. Francia, que es habitualmente el mayor exportador de energía en Europa, la envía principalmente al Reino Unido, Alemania, pero también a España e Italia. De aquí su escaso interés por promover la exportación de energía desde España a sus principales compradores.

París sostiene que la construcción de regasificadoras en el norte o este de Europa con los que recibir gas de países productores "representan inversiones menores" y "más rápidas", sobre todo si se recurre a terminales flotantes temporales más baratas como la que Francia prevé finalizar en el puerto de Le Havre en 2023. "Los Estados miembros de la Unión Europea que disponen de una fachada marítima han emprendido la construcción de terminales metaneras, una solución más rápida y que permite importar gas de los países del Golfo y Estados Unidos", declara el Gobierno de Macron.

Además, el Elíseo cuestiona que un gasoducto como este pueda reconvertirse en una futura infraestructura para transportar hidrógeno verde a causa de las incertidumbres "técnicas" alrededor de esta energía. "Las incertidumbres son muy elevadas sobre las capacidades de producción y consumo de hidrógeno y, a posteriori, sobre la necesidad de una infraestructura de esta envergadura con tanta antelación", aseguran.

Sin embargo, en el Plan Repower EU de la CE para desvincularse de la energía rusa, Bruselas justamente calificaba de "esencial" la construcción de un gasoducto entre Francia y España que en un futuro sirva para transportar hidrógeno.

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