Energía

La jugada maestra de Arabia Saudí: compra petróleo ruso barato para vender el suyo más caro

Foto: Pixabay

El presidente estadounidense, Joe Biden, se encuentra en estas fechas de visita en Arabia Saudí, donde se ha encontrado con el príncipe heredero, Mohamed bin Salman. Allí, Biden ha afirmado que espera que los saudíes den "pasos adicionales" para aumentar el suministro de petróleo "en las próximas semanas". Pero por el momento la realidad es que los saudíes están sacando un interesante provecho a la situación geopolítica en lo que a la energía se refiere.

Arabia Saudí ha doblado sus importaciones de petróleo de Rusia en el segundo trimestre, según ha informado la agencia Reuters. De esta forma, pretenden emplear el crudo para alimentar las centrales eléctricas que proporcionan la energía necesaria para encender los aparatos de climatización en el país de clima desértico.

De esta forma, los saudíes están aprovechando el importante descuento con el que Moscú vende su petróleo al estar vetado por buena parte del mercado mundial como consecuencia de la invasión de Ucrania. El crudo ruso se vende con un descuento cercano al 30% con respecto al barril de Brent o el Texas Intermediate.

Así, entre abril y junio, Arabia Saudí importó 48.000 barriles diarios procedentes de Rusia a través de puertos de Estonia, el doble que en el mismo periodo del año anterior. En el trimestre, han recibido 647.000 toneladas, cuando en el conjunto de 2021 importaron 1,05 millones de toneladas de petróleo ruso, según datos de Reuters.

A ello se suma lo que Arabia Saudí importa desde Egipto quien, a su vez, también ha incrementado los barriles procedentes del país liderado por Vladimir Putin. Hay que añadir además otras importaciones desde Rusia a través de Emiratos Árabes, cuyas cifras se desconocen.

Así, mientras Arabia Saudí compra a precio rebajado buena parte de los 600.000 barriles diarios que necesita para su producción eléctrica durante el verano, produce más de 10 millones de barriles diarios que puede vender a un precio de mercado mucho más elevado. 

Esta distribución del crudo ruso por vías alternativas, y de la que están sacando tajada países como China, India o Arabia Saudí, hace que siga siendo un riesgo importante para la economía mundial que Moscú pueda cerrar el grifo. JP Morgan advertía esta semana que si Rusia dejase de producir 3 millones de barriles diarios, el precio del barril de Brent podría dispararse hasta los 190 dólares, casi el doble de los valores actuales.

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