Energía

El mercado europeo de almacenamiento energético superará los 100 GWh en 2030

  • Según un informe de Baker McKenzie, esto implicaría un crecimiento del 910% desde finales de 2019
Madrid

La inversión global en la transición energética creció considerablemente en 2020 y eclipsó a países China y Estados Unidos. Sin embargo, la inversión en el almacenamiento de baterías se ha quedado rezagada con respecto a estos países, pues tiene un mercado menos desarrollado y más centrado en el equilibrio de la red.

Pese a estas carencias, se espera un crecimiento impulsado por penetración de las renovables, la retirada de más centrales eléctricas de combustibles fósiles y una cadena de suministro de baterías. Así, un reciente informe de Baker McKenzie, que analizan las principales oportunidades de esta tecnología, recoge que se calcula que el mercado europeo de almacenamiento superará los 100 gigavatios hora (GWh) en 2030, lo que implica un crecimiento del 910% desde finales de 2019.

Hasta hace unos años, el almacenamiento de energía en Europa se limitaba de manera general a las tecnologías mecánicas, como la hidroeléctrica de bombeo y el almacenamiento de energía en aire líquido, con Alemania y España como los países con mayor capacidad heredada. Sin embargo, el mercado europeo de la energía hidroeléctrica casi ha alcanzado la madurez y las posibilidades de nuevas y grandes instalaciones son limitadas.

Asimismo, a medida que los costes de las baterías caen, los nuevos proyectos de almacenamiento en baterías se vuelven más viables, y la tecnología de iones de litio representa la mayor parte de la nueva capacidad.

La localización de la nueva capacidad de baterías es desigual dentro de la UE. El análisis destaca que a mediados de 2020 Alemania era el país con mayor capacidad con 103 megavatios (MW) y otros 406 MW en proyecto. Varios de sus mayores se utilizan para regular la frecuencia y proteger la red. Además, el país germano también tiene una capacidad residencial detrás del contador en aumento. El informe también pone en relieve a Irlanda y España por su capacidad sustancial, ya sea en funcionamiento o en proyecto.

En el caso contrario, varios países (sobre todo de Europa del Este) tienen muy poca o ninguna capacidad en funcionamiento o en proyecto, debido la regulación o al hecho de que la energía renovable no ha penetrado lo suficiente en el mercado (o incluso a que el almacenamiento mecánico heredado es suficiente a corto y medio plazo). Es el caso de Francia e Italia, dos países con una cuota importante de capacidad renovable, que tienen una capacidad insignificante, pero utilizan interconectores para adquirir flexibilidad.

Principales barreras

Baker McKenzie hace referencia a un estudio sobre el almacenamiento de energía publicado por la CE en marzo de 2020 sobre los principales obstáculos a la expansión de los proyectos de almacenamiento de energía a gran escala. Se trata de las barreras políticas de los Estados miembros y la falta de argumentos comerciales viables para algunos proyectos nuevos, principalmente por la incertidumbre en cuanto a los flujos de ingresos.

A corto y medio plazo, la capacidad de los distintos países europeos de intercambiar electricidad entre sí  proporciona una importante ventaja a la hora de alcanzar los niveles de flexibilidad requeridos. El estudio concluyó que, para 2030, la UE seguirá necesitando 97 GW de almacenamiento a corto plazo como mínimo para la provisión de flexibilidad diaria.

Las necesidades de almacenamiento se vuelven más inciertas hasta 2050 (cuando la UE pretende haber alcanzado su objetivo de de un 80% de penetración de las energías renovables). Dependerán en parte del desarrollo de la tecnología del hidrógeno y de la medida en que el despliegue de electrolizadores o tecnologías alternativas sean rentables. 

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