Empresas y finanzas

No existen evidencias de que Huawei oculta agujeros de seguridad

  • Las 'telecos' escrutan cada segundo las vulnerabilidades
Silueta de una persona, ante un cartel de Huawei.

El origen de la crisis de Huawei se remonta a la presunción de que la compañía china utiliza terminales y redes que nos son de fiar. Así, el rumor de que Huawei oculta agujeros de seguridad forma parte del argumentario de los gobiernos y compañías que han bloqueado a la compañía en los últimos meses. "Sin embargo, hasta la fecha, no existen evidencias que sustenten semejante acusación". Así se expresa un directivo del fabricante de dispositivos y redes de telecomunicaciones, resignado en convivir con este tipo de leyenda negra.

Los operadores de telecomunicaciones disponen de cualificados equipos especializados en ciberseguridad sin que hayan descubierto ninguna brecha o anomalía. "Somos los primeros interesados en proteger las redes y tenemos a cientos de expertos dedicados a detectar cualquier indicio de vulnerabilidad, pero hasta el momento no existe ninguna dato objetivo que nos haga desconfiar", añade un técnico de un operador de las telecomunicaciones.

Sobre este asunto, el propio presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, ya solicitó a principios de marzo que se tratara la crisis de Huawei "con rigor" y basado en hecho probados. En el caso de su compañía, el directivo recalcó que en Telefónica les gustan "las decisiones basadas en hechos", especialmente en un tema tan serio como la seguridad de las telecomunicaciones.

El consejero delegado de Orange España, Laurent Paillassot, se posicionó en favor de la estrategia común del sector de reclamar a los gobiernos y operadores la máxima colaboración en la salvaguarda de la integridad de las telecomunicaciones. Eso incluye la existencia de un nivel de certificación, asunto que en estos momentos está en manos de la patronal sectorial GSMA.

Otro experto en seguridad informática tiene claro que bastaría con conocer cómo acceder de forma maliciosa a las redes para aumentar unos milisegundos la latencia del 5G (el tiempo de respuesta). Esa maniobra, por ejemplo, provocaría el colapso cuando el coche autónomo forme parte del paisaje de nuestras ciudades y autopistas. "Solo la existencia remota de esa posibilidad debería obligar a extremar los controles hasta la exageración, si fuera preciso", recalca el mismo especialista.

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