Empresas y finanzas

Villarejo siguió espiando para BBVA tras el fracaso de Sacyr en su operación de asalto

Los informes realizados por el excomisario José Manuel Villarejo para BBVA, que están en manos de la Audiencia Nacional, reflejan cómo los servicios de espionaje y supuestas escuchas ilegales continuaron tras fracasar en febrero de 2004 la operación de asalto de Sacyr al banco, para la que había sido contratada su compañía Cenyt en noviembre del ejercicio anterior.

Lejos de paralizar las labores de seguimiento y vigilancia, el exinspector continuó en los siguientes meses llevando a cabo este tipo de actuaciones para la entidad entonces capitaneada por su presidente ejecutivo Francisco González, que a día de hoy mantiene un cargo de honor en el grupo financiero y su fundación.

Según los documentos, el equipo de Villarejo mantuvo las labores de inteligencia para tener toda la información posible por si el denominado grupo hostil hacía una nueva intentona para controlar el banco y sustituir a González, como consecuencia de que la operación había sido orquestada por el Gobierno socialista.

Éste había diseñado un plan para tomar la gestión de las compañías que habían sido privatizadas por el PP a partir de 1996 y situar en sus órganos de gobierno a personas afines, principalmente personalidades vinculadas a la vieja guardia socialista, como Carlos Solchaga.

De hecho, según los mismos papeles, el expresidente Felipe González quiso colocar a éste último en la presidencia de BBVA si tenía éxito el asalto de Sacyr. En los meses siguientes al fallido plan de la constructora, Villarejo hizo especial énfasis en el seguimiento de uno de los hombres que figuraba en el núcleo duro del grupo hostil, el exvicepresidente del banco Jesús María Cainzos.

Almunia, en el radar

En los informes, a los que ha tenido acceso este periódico, Cainzos sufrió, al menos, en abril y mayo una vigilancia de sus movimientos y sus comunicaciones. El equipo del exinspector de Policía, hoy en prisión preventiva, llegó a interceptar dos llamadas realizadas por el exdirectivo de BBVA al entonces comisario de Economía de la CE, el socialista Joaquín Almunia.

Las labores de espionaje para el banco no se delimitaron a lo largo de 2005 a la operación de asalto de Sacyr o toma de control del Gobierno, sino que en los documentos se refleja una serie de labores que nada tiene que ver con este asunto y que se extiende hasta finales de ese mismo ejercicio.

BBVA contrató a Cenyt en no-viembre de 2004 (una vez que Sacyr anunció su intención de adquirir más de un 3 por ciento del capital del banco) y pagó algo más de medio millón de euros. El contrato fue modificado al menos una vez por cuestiones técnicas y en enero se amplió. En principio, tenía una duración de tres meses (desde noviembre de 2004 a enero de 2005), pero finalmente se extendió hasta di-ciembre. El trabajo del excomisario ayudó a que la operación de asalto no tuviera éxito y finalmente Sacyr, con Luis del Rivero a la cabeza, anulara el plan.

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