Empresas y finanzas

Amber Capital busca apoyos a su 19,2% en Prisa para plantar cara a Cebrián

El fondo contacta con otros accionistas mientras que el presidente busca blindarse con Herradura. La incertidumbre en la gestión y las bajas ofertas están dificultando la venta de Santillana.

La posición de Juan Luis Cebrián al frente de Prisa es un poco más débil cada día que pasa. El fondo Amber Capital, que encabeza el empresario Joseph Oughourlian, está buscando apoyos para intentar su relevo al frente de la empresa, tras haber logrado sumar el pasado mes de septiembre el 19,2 por ciento del capital y convertirse así en el primer accionista, por delante de la familia Polanco, que tiene un 17,5 por ciento, según los datos declarados a la CNMV.

Oughourlian, francés de origen armenio, está manteniendo en las últimas semanas contactos con el resto de accionistas para intentar dar un vuelco en la gestión de cara a la próxima junta, contando ya con apoyos que podrían llegar a sumar casi el 40 por ciento del capital.

Consciente de ello, sin embargo, Cebrián ha empezado a moverse. Para frenar a Oughourlian, y tal y como adelantó ayer este periódico, el presidente de Prisa maniobra para blindarse de la mano del grupo mexicano Herradura, al que ha ofrecido comprar deuda junior para convertirla posteriormente en títulos, en una operación que ha sido diseñada por JP Morgan.

De momento, el directivo cuenta con el respaldo del 34,5 por ciento de Prisa. Es la suma del 17,5 por ciento que controlan los Polanco, el 8,9 por ciento del grupo Herradura y el 8,1 por ciento del inversor catarí Khalid bin Thani bin Abdullah Al Thani.

Star Petroleum, el nexo

A la espera de nuevos movimientos, su problema por lo tanto es que no tiene garantizado un apoyo mayoritario, por lo que necesita que el grupo Herradura incremente su participación. El nexo de unión entre Cebrián y Alcántara es el empresario iraní Farshad Zandi, fundador de Star Petroleum, una compañía con sede en Luxemburgo y dedicada a la explotación de campos petrolíferos en África, en la que ambos han sido socios junto a Antonio Navalón, uno de los comisionistas que más dinero hizo a finales del pasado siglo, con Mario Conde o los Ruiz-Mateos, y que fue el que les presentó.

Al margen de las fuertes pérdidas en los últimos años, Cebrián tiene que hacer frente también a las críticas por parte de los accionistas por la caída de la acción. Tan sólo desde el pasado mes de octubre, cuando alcanzó máximos del año pasado, el título ha perdido ya un 30,6 por ciento de su valor, cayendo desde 6,7 a 4,65 euros por acción.

Prisa redujo además su beneficio un 68 por ciento en los nueve primeros meses del año, hasta 14 millones de euros, y no consigue frenar tampoco la pérdida de negocio. Los ingresos de explotación bajaron hasta septiembre un 3,8 por ciento, hasta 1.021,5 millones, frente a los 1.061,8 millones registrados en el mismo periodo de 2015.

En este entorno, el consejo de administración celebró ayer una reunión, para la aprobación de los resultados, más dividido que nunca y con las espadas en todo lo alto entre los dos bandos en liza por el control de Prisa.

La venta de Santillana

La incertidumbre sobre el futuro de Cebrián y las dudas sobre la gestión de la compañía suponen además un problema añadido para la venta de Santillana, que podría finalmente paralizarse. Prisa ha valorado la totalidad de su filial de educación en 2.000 millones de euros, pero parece muy complicado que nadie llegue a ofrecer más de 1.200 millones. La editora de El País y la Cadena SER tiene actualmente el 75 por ciento del capital, quedando el 25 por ciento restante en manos del fondo de inversión DLJ South American Partners. Cebrián entiende que por debajo de 1.500 millones la operación no se puede hacer bajo ningún concepto.

La venta de Santillana lleva en marcha desde hace más de un año aunque Prisa no se lo confirmó a la CNMV hasta el pasado mes de noviembre. Aunque no hay todavía ninguna oferta en firme, la compañía ha ofrecido Santillana a distintos fondos de inversión, como CVC Capital Partners, Blackstone, Advent o Cinven, y por ahora ninguno de ellos está dispuesto a subir el precio. Especialmente, cuando la situación financiera de Santillana también se está deteriorando. Sus ingresos hasta septiembre han bajado un 5,8 por ciento y su beneficio un 4,5 por ciento.

El problema de Cebrián es que necesita hacer caja para reducir el fuerte endeudamiento de Prisa, que pese a las amortizaciones llevadas a cabo se elevaba todavía a 30 de septiembre del pasado ejercicio a un total de 1.587,4 millones. En principio, la propuesta que el directivo quería plantear al consejo pasaba por quedarse finalmente con Santillana si el grupo Herradura se comprometía a comprar la deuda junior. Ahora mismo, sin embargo, y a la espera de nuevos movimientos por parte de Amber Capital, todo sigue en el aire.

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