Empresas y finanzas

Abengoa solicita el preconcurso con un endeudamiento de 20.000 millones

  • El Gobierno presiona a la banca para buscar una solución viable

Tanto se había tensado la cuerda que ayer terminó por romper. La decisión de Gonvarri de no entrar en el capital de Abengoa ha precipitado a la compañía andaluza a solicitar el preconcurso de acreedores, un paso que ha formalizado este jueves, con la intención de utilizar los cuatro meses disponibles para trazar un plan financiero que le permita salir del atolladero en el que se encuentra pese a disponer de una cartera de proyectos de ingeniería y construcción récord, cercana a los 8.800 millones de euros. Sus acciones se despiden hoy del Ibex 35 con otro desplome del 40%.

Si la multinacional que todavía controla la familia Benjumea no halla una solución en este tiempo, se consumará el mayor concurso de acreedores de la historia de España, con una deuda financiera bruta oficial de 8.903 millones de euros, por delante de Martinsa Fadesa, que sin embargo podría superar los 20.000 millones. El Gobierno, entretanto, presiona para que acreedores y empresa encuentren una salida que salve a la mayor empresa de Andalucía, que emplea a 24.225 en el mundo (5.571 sólo en España).  

Abengoa cifra su deuda total bruta consolidada en 8.903 millones, con un coste medio del 7%. De esta cifra, la mayor partida es deuda corporativa, por un importe de 5.828 millones a un coste medio del 7,6%. El importe recoge también 2.057 millones de deuda sin recurso en proceso con un coste del 6% y otros 1.018 millones de deuda sin recurso con un coste del 6,6%.

No obstante, el conjunto de pasivos del grupo sevillano supera los 20.071 millones, según se recoge en sus cuentas financieras del tercer trimestre del año. Fuentes financieras conocedoras de la contabilidad de la compañía aseguran, en la misma línea, que el agujero de Abengoa asciende a más de 19.800 millones. De ellos, alrededor de 2.600 millones corresponden a créditos corporativos a largo plazo, unos 7.100 millones a circulante, factoring, confirming y descuentos y más de 10.000 millones a financiación de proyecto (project finance).

Ayer Fitch rebajó el rating de la deuda a largo plazo de Abengoa desde 'B' a 'CC', dentro del grado de alto riesgo, al considerar que su deuda está en "situación cercana a la insolvencia". Fitch se anticipa así a Moody's, que había advertido sobre los riesgos de la compañía andaluza.

¿Qué alternativas tiene?

Con el preconcurso de acreedores, Abengoa lanza una patada hacia adelante para ganar tiempo. Cuatro son las alternativas que se vislumbran para el futuro de la compañía que dirige aún -como consejero delegado- Santiago Seage.

La ideal sería encontrar un socio que entre en el capital de la compañía con una participación relevante, como pretendía hacer Gonvarri, propiedad de Gestamp. Y aunque una vuelta atrás nunca se puede descartar del todo, ayer, su presidente, Francisco Riberas, fue taxativo cuando dijo que la decisión de romper el preacuerdo anunciado el 9 de noviembre para hacerse con el 28% de Abengoa es "definitiva".

La salida pasaría, por tanto, por encontrar otro grupo industrial dispuesto. Antes de Gonvarri, de hecho, los bancos acreedores, capitaneados por el Santander, ya tocaron a algunos grupos industriales -alguno incluido en el Ibex 35, del que mañana saldrá Abengoa-, así como a fondos internacionales (fundamentalmente de los denominados buitre), sin éxito.

Una alternativa sería que los bancos canjearan la deuda por acciones y hacerse con el control de la compañía, como ya ha ocurrido con otras empresas, como Pescanova o Prisa. Para ello sería necesaria una importante quita y, en este momento, esto no se ha puesto sobre la mesa de negociación, según fuentes financieras.

La tercera opción sería que en estos cuatro meses Abengoa proponga un plan de viabilidad que convenza a la banca. En este caso, la quita también se antoja imprescindible. En este punto, la ampliación de capital de 650 millones que se aprobó en junta el pasado 10 de octubre - y que ahora, con la nueva situación, queda en el aire a pesar de estar asegurada por Santander, HSBC y Crédit Agricole- se retomaría.

La quiebra

Y, la cuarta opción, es la liquidación definitiva de la empresa. Un extremo que desde el Gobierno central y de Andalucía quieren evitar a toda costa. La ministra de Empleo, Fátima Báñez, instó ayer a la compañía andaluza a salvaguardar el empleo. El ministro de Industria, José Manuel Soria, llamó a la banca para llegar a un acuerdo con Gonvarri, antes de que la empresa de la familia Riberas descartara definitivamente su entrada en el capital de Abengoa.

La posible caída de la mayor empresa andaluza y unas de las mayores ingenierías y de energía solar del mundo llega a menos de un mes de las elecciones generales del 20 de diciembre.

Entretanto, Abengoa envió ayer un comunicado interno para tranquilizar a la plantilla sobre la situación de la compañía en el que se comprometían a realizar los mayores esfuerzos para salir de esta situación. Esta es la carta de tranquilidad que ha enviado el presidente de la firma a los empleados.

Fuga de directivos

A la espera de saber que pasa con la compañía, algunos directivos optan por abandonar la firma. Por ejemplo, el consejero delegado de Abengoa Yield, Javier Garoz, ha presentado su renuncia como primer ejecutivo de la filial estadounidense de compañía.

Garoz será relevado al frente de la 'yield' del grupo por el actual consejero delegado del grupo, Santiago Seage, informó la compañía en un comunicado al supervisor bursátil estadounidense (SEC).

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