Empresas y finanzas

Doña Manolita, los quince metros cuadrados más rentables del mundo

  • El establecimiento factura más de 166.000 euros al año por cada metro cuadrado
  • La administración de lotería más famosa no vende décimos, los despacha
  • Atesora un un historial de 76 Gordos del Sorteo Extraordinario de Navidad
Administración de Loteria0 Nº 67 de Madrid, ‘Doña Manolita’.

"Ni que repartieran millones". Con esas o parecidas palabras se expresan muchos madrileños cuando se cruzan con las colas de la administración de Lotería de Doña Manolita. "Más que vender décimos, los despachan", apuntilla los curiosos, asombrados del poder de convocatoria de uno de los locales más rentables del planeta, especialmente los últimos meses del año. Si se pudiera medir la facturación anual por metro cuadrado (166.000 euros), no existiría equivalente. De hecho, la superficie comercial apenas ronda los 15 metros cuadrados, desde la ventanilla hasta la puerta del número 22 de la Calle de Carmen, la antigua Mansión del Fumador.

Desde la distancia de cualquier observador escéptico, las esperas de varias horas para adquirir un número de la suerte se antojan nimias si ello se recompensa con un gran premio. "Estaría todo el año aquí plantado si me aseguran que me cae el Gordo. ¡Qué digo un año! estaría casi media vida si luego puedo vivir de ello la otra media", reconoce a este periódico un acólito de la administración número 67 de la capital, a la vera de la Puerta del Sol.

Lo curioso del fenómeno de Doña Manolita es que se pueden adquirir tan preciados números sin necesidad de esperas ni desplazamientos. Basta una conexión a la web y acceder al dominio loteriamanolita.com para participar en el éxito de un establecimiento que lleva más de un siglo repartiendo sueños y millones, ahora propiedad de Juan Luis de Castillejo y Bermúdez de Castro, conde de Cabrillas.

Tanta puntería solo se explica con el volumen de ventas que realiza al año, por encima de los 70 millones de décimos

El propio sitio web recuerda que el nombre de la administración más famosa de España se debe a doña Manuela de Pablos, madrileña del barrio de Chamberí de hace 141 años, hija de un maestro albañil y esposa de un picador de toros. Este torero cambió el castoreño y "la garrocha por los billetes numerados", como recuerda la necrológica de la lotera, publicada en el ABC hace ahora 70 años. La empresaria apostó primero por un estanco, situado en la Calle Hortaleza de Madrid, hasta que con 25 años, en 1904, con 25 años, inauguró la Administración nº 67, en la madrileña calle Ancha de San Bernardo. "Lo que no sabía Manolita por entonces, es que desde ese momento se convertiría en El Templo de la diosa Fortuna, explica la empresa a través de su sitio web. Las mismas fuentes recuerdan que "en una época en que las mujeres estaban prácticamente relegadas a un segundo plano social, doña Manolita se convirtió no solo en una próspera mujer empresaria, también en musa de escritores, pintores y artistas". Con posterioridad se mudó a la Gran Vía y de ahí a su emplazamiento actual.

Hasta la fecha, Doña Manolita ha repartido más de 76 Gordos de Navidad, botín suficiente como para convertirse en imán de los nuevos buscadores de oro. Tanta puntería solo se explica con el volumen de ventas que realiza al año, por encima de los 70 millones de décimos. El escritor Andrés Trapiello, en su libro Madrid apunta sobre Doña Manolita que "la superstición de que es la lotera española más premiada está más arraigada que la evidencia de que reparte más premios que ninguna solo porque es la que más números vende, lo que justifica colas de tres y cuatro horas delante de su administración".

Los amigos de los números tienen claro que la probabilidad de que toque un décimo comprado en Doña Manolita es idéntica que adquirirlo en cualquier otra administración del mundo: una entre 100.000. Ahora bien, la ilusión de hacerlo en tan icónico local no tiene precio.

La secuencia de todos los 22 de diciembre es conocida en medio mundo: los niños de San Ildefonso emparejan los números con los premios y, acto seguido, aparece Doña Manolita en el listado de administraciones agraciadas. Así lo dicta la tradición... y la aritmética.

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