Empresas y finanzas

Sunrgyze: la 'startup' española que lidera el hidrógeno renovable a partir de agua y energía solar

  • La compañía espera comenzar la producción a gran escala a partir de 2030
  • El hidrógeno es un vector energético clave para descarbonizar la industria
Paneles fotoelectroquímicos situados en la planta piloto de Repsol Technology Lab. Imagen: Repsol.
Madrid

La última cumbre del clima, la COP26, ha puesto de manifiesto, una vez más, la necesidad de actuar de manera decisiva para "mantener vivo el objetivo de los 1,5 grados", como señaló el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), alcanzar dicha meta exige empezar a reducir ya las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) y lograr el cero neto en 2050.

En lo que llevamos de COP26, se han alcanzado algunos hitos esperanzadores, como el acuerdo para reducir las emisiones de metano en un 30% respecto a 2020, el compromiso para detener la deforestación en 2030 o la meta de eliminar el uso y producción de carbón entre 2030 y 2040. Otro de los éxitos podría llegar el próximo 11 de noviembre, cuando se celebra en el seno de la COP26 una cumbre sobre la transición al hidrógeno.

Y es que el hidrógeno es capaz de generar electricidad desprendiendo solo vapor de agua y aire caliente, no CO2; de ahí que se lo considere un vector energético con gran potencial para descarbonizar la industria -que concentra su uso actualmente- y aquellos sectores, como el transporte de larga distancia, el de mercancías o la aviación, para los que la electrificación no es una alternativa a corto y medio plazo. El problema estriba en que la técnica más extendida para producirlo es a partir de gas natural y vapor, un proceso que sí emite CO2.

No obstante, hay fórmulas para producir hidrógeno de manera sostenible: empleando materias primas renovables, como el biometano, en el proceso convencional, o mediante la electrólisis a partir de agua, es decir, separando la molécula de agua en hidrógeno y oxígeno con electricidad de fuentes renovables. Existe una alternativa más novedosa, la fotoelectrocatálisis, que permite emplear solo agua y energía solar para producir hidrógeno renovable.

"La fotoelectrocatálisis presenta dos grandes ventajas respecto a otros medios de producción de hidrógeno renovable -explica Enrique Gómez de Priego, CEO de Sunrgyze, una empresa privada financiada por Repsol y Enagás que ha desarrollado esta tecnología pionera-: la primera consiste en que la división de la molécula se realiza en un único paso, transformando directamente la energía solar en energía química para separar el hidrógeno y el oxígeno, duplicando la eficiencia y reduciendo los costes; la segunda ventaja es que es muy fácilmente escalable".

Esta tecnología comenzó a desarrollarse en 2012 en Repsol Technology Lab por un equipo 100% español. Enagás se incorpora al proyecto en 2018, con un acuerdo que convierte a ambas compañías en copropietarias: las dos han invertido hasta el momento 8 millones de euros en el proyecto, que ya ha obtenido 40 de las 65 patentes internacionales que ha solicitado y que hoy sigue su desarrollo en la startup Sunrgyze.

"No suele ser habitual que grandes corporaciones como Repsol y Enagás hagan una especie de spin-off y lancen una startup a partir de una tecnología que han empezado a desarrollar", añade Gómez de Priego; "es claramente una apuesta por desarrollar tecnologías que permitan avanzar en la descarbonización tanto a esas dos empresas como al resto del sector y, en última instancia, a toda la economía".

El interés por el hidrógeno tiene un claro reflejo en Europa, como atestigua la existencia de cerca de 20 proyectos de valles del hidrógeno (más otros dos en Reino Unido), que una vez maduros podrían actuar como pasos intermedios hacia una economía del hidrógeno a escala continental. A este respecto, destacan iniciativas como el Corredor Vasco del Hidrógeno (BH2C), un consorcio formado por 80 empresas, instituciones y centros de investigación, y liderado por Petronor y Repsol, que busca impulsar la economía del hidrógeno en sectores estratégicos, como la movilidad, la industria y los servicios. También en 2021 se constituyó el Valle del Hidrógeno de Cataluña, impulsado por Repsol y Enagás y coordinado por la Universitat Rovira i Virgili (URV), al que se han adherido más de cien empresas.

Además, la Unión Europea (UE) aprobó en 2020 su Estrategia del Hidrógeno, que aspira a una producción de hasta 10 millones de toneladas de hidrógeno renovable en 2030. Para ello, prevé destinar más de 470.000 millones de euros a la generación de hidrógeno y alcanzar en diez años los 80 gigavatios (GW) de capacidad de producción de hidrógeno verde. España cuenta, asimismo, con su propia Hoja de Ruta del Hidrógeno, aprobada en octubre del año pasado; de nuevo con la vista puesta en 2030, el Gobierno aspira a lograr una capacidad instalada de 4 GW e impulsar el hidrógeno renovable en la industria y el transporte en proyectos que movilizarían cerca de 8.900 millones de euros.

Las cifras dejan claro que ha llegado el momento del hidrógeno, y que los desarrollos basados en este vector energético serán una pieza fundamental en la consecución de un futuro climáticamente neutro. "Ninguna de estas tecnologías, por sí sola, bastará para alcanzar los objetivos climáticos: el éxito dependerá de la suma de muchas", explica Gómez de Priego.

En el caso de Sunrgyze, el proyecto ha alcanzado el grado de madurez necesario para abordar la construcción de una planta de demostración, una instalación de pequeña escala que permitirá, eso sí, producir hidrógeno renovable de manera industrial. Está previsto que la compañía lance la tecnología en 2028 y que la producción a gran escala empiece a partir de 2030. "Para nosotros, lo ideal es que, dentro de cinco años, cuando alguien se plantee la producción de hidrógeno renovable piense en la tecnología de Sunrgyze como una solución viable para sus proyectos", explica su consejero delegado.

El hidrógeno renovable tiene, además, otras ventajas que podrían acelerar una adopción más amplia. A su beneficio ambiental, tecnologías como la fotoelectrocatálisis suman una notable oportunidad para la reindustrialización en países mediterráneos, como España, con grandes reservas de sol. Un buen ejemplo de que la economía y el medio ambiente a menudo van de la mano.

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