Empresas y finanzas

El rally de las financieras de consumo en diciembre limita la caída de su beneficio al 24%

  • Las ganancias de ese mes representaron el 42% del total de 2020

Las financieras de consumo registraron una gran remontada en diciembre, mes tradicional de compras por las Navidades, después de un año de grandes dificultades por la crisis del coronavirus. Con esta recuperación, estas entidades de créditos para la adquisición de bienes limitaron la caída de sus beneficios al 24,2% en el ejercicio 2020, un porcentaje que es casi la mitad del descenso que venían acumulando hasta septiembre.

Estos establecimientos de préstamos, muchos de ellos filiales de bancos y de compañías de coches, ganaron el ejercicio pasado 720 millones, frente a los 951 millones. Un retroceso que obedece principalmente al parón de su actividad por el desplome de la demanda de financiación por parte de los consumidores.

En diciembre estas compañías vieron un poco de luz al final del túnel y consiguieron un resultado de 318 millones, que representa un 42% del total y un incremento del 277% con respecto al mismo mes del ejercicio anterior.

Según los datos del Banco de España, pese a esta remontada en la cuenta, debido principalmente a la contención de la morosidad en la última parte del año y, por tanto, la menor necesidad de provisiones, las financieras continúan con un volumen de negocio deprimido por el coronavirus. El nuevo crédito otorgado por los establecimientos terminó el ejercicio con un hundimiento del 26,6%, hasta los 26.600 millones de euros. Con este nivel de concesión y los vencimientos de operaciones firmadas con anterioridad, el volumen total de préstamos de este sector bajó un 19%, hasta los 41.305 millones.

Estas entidades se encuentran el centro en el centro del huracán, porque según los expertos y las experiencias pasadas de otras crisis los créditos al consumo son los primeros que dejan de pagarse en momentos de dificultad como los que atraviesa el país.

Pese a la incertidumbre, las financieras, como el conjunto de la banca, ha podido contener los impagos gracias a las moratorias lanzadas por el Gobierno y el sistema para aliviar las cargas a los ciudadanos. La tasa de insolvencias de los establecimientos, eso sí, subió en 2020 del 5,1 al 6,54%, aunque se debe sobre todo al desplome de la inversión crediticia en cartera. Además, el ratio bajó en la recta final del ejercicio tras las subidas de los primeros meses de la pandemia, hasta el 7%.

Las provisiones por deterioro realizadas por el sector, de hecho, cayeron con respecto a 2019, al igual que los saldos en dudosidad se mantuvieron prácticamente estables. En concreto, las dotaciones se situaron en 2.056 millones, un 4% inferiores, mientras que los importes de financiación impagada subieron un 2,7%, hasta 2.687 millones.

Para los próximos meses se espera que estas caídas se transformen en alzas que, en función de las medidas que aplique el Gobierno para ayudar a las empresas y contener el incremento del paro y de la evolución del coronavirus, podrán ser más o menos significativas. Pero, en lo que todos los analistas coinciden es que habrá una subida de la morosidad en este segmento.

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