Empresas y finanzas

Si buscas que te escuchen en tu empresa, habla más grave (y otros consejos para que los hombres no te pisen en una reunión)

  • Las mujeres adoptan un "estilo relacional", no reconocido en las empresas
  • Investigaciones han constatado que las mujeres están agravando su tono de voz
  • Las reuniones son el talón de Aquiles de las mujeres por su estilo de comunicación
Imagen: Dreamstime.

Hombres y mujeres tenemos estilos de comunicación distintos que superan el ámbito personal para diferenciarse, igualmente, dentro de las empresas. El problema radica cuando uno de los estilos -el femenino, por supuesto- está vinculado a cualidades negativas para el liderazgo y la adopción de puestos de responsabilidad.  Un detalle tan aparentemente inocuo como el tono más agudo de voz de las mujeres, por ejemplo, puede ser un impedimento para ser percibida como una líder capaz. ¿Sabías que las mujeres de los países occidentales están 'agravando' su voz en las últimas décadas? Si no crees en las casualidades, sigue leyendo.

"En general, la conducta de las mujeres en reuniones es más discreta, suelen hablar de un modo más indirecto, más diplomático, no imponen sus ideas ni sus opiniones. Los hombres parecen estar más seguros de lo que dicen". La reflexión la hace la experta en comunicación empresarial Teresa Baró, que detalla en el libro Imparables (Paidós) las claves para que las mujeres ganen visibilidad y sean escuchadas en sus entornos laborales. Empezando por las reuniones de trabajo. 

¿Suelen interrumpirte en las reuniones y sientes que no se valora lo que dices hasta que es replicado por un compañero masculino? Baró explica que esto está relacionado con el estatus adquirido y, especialmente, con nuestra manera de comunicarnos. El modo de usar la palabra, el tiempo, el contacto gestual con los otros o incluso nuestra manera de movernos y de relacionarnos con los objetos y el espacio condicionan nuestro estatus profesional. 

Las mujeres adoptan el "estilo relacional", que implica una mayor diplomacia, empatía y consideración por el otro, pero que suele venir acompañado de frases complejas, estilo indirecto, ambigüedad y titubeos. Ellos, por otra parte, representan un "estilo informativo": directos, breves, asertivos, seguros de lo que dicen y contundentes. Puede que hayan repetido la misma propuesta de una compañera. Pero ese estilo les garantiza que parezca algo nuevo. Y de más valor. 

Aunque Baró matiza que son cualidades generalizadas, el estereotipo existe, y se debe a una educación completamente diferenciada por género. Mientras que ellos son educados para ocupar el protagonismo social, empresarial y político, ellas han sido históricamente preparadas para la discreción y la obediencia. Esa falta de entrenamiento provoca el alejamiento del liderazgo, que sigue asociado a cualidades que despliegan mejor los varones y que son más valoradas en el entorno empresarial ante la falta de otros modelos de jefatura. 

"Sabemos que en el mundo de la empresa se priorizan los estilos productivos, directos, que van al grano y que valoran a las personas que tienen seguridad", explica a elEconomista la experta. "En eso, las mujeres tenemos mucho que aprender de ellos, pero esto no significa masculinizarnos, sino adoptar una comunicación más segura y más firme". 

En Imparables, Baró ofrece una guía que desgrana cada detalle que puede condicionar nuestro estatus, invita a las mujeres a reflexionar sobre cómo se comportan en sus entornos profesionales y les aporta claves para dirigir sus conductas a una mayor eficacia comunicativa y de imagen, desde cómo utilizar el tiempo y el espacio a cómo modular su voz para expresar mayor autoridad. 

Los individuos que hablan en un tono de voz más grave son considerados más capaces y dominantes, con mayor influencia sobre los demás, según investigaciones

El asunto de la voz no es baladí: la ex primera ministra británcia Margaret Thatcher recurrió a un entrenador de voz para trabajar un tono más autoritario. Curiosamente, diferentes investigaciones científicas han constatado que la voz de las mujeres en países con más avances en igualdad se ha 'agravado' en las últimas décadas. Las inglesas, por ejemplo, hablan en un tono más profundo del que lo hacían sus madres y abuelas. 

Joey Cheng, profesora de Psicología e investigadora en al Universidad de Illinois (EEUU), demostró en un estudio realizado en 2016 que los individuos que hablaban en un tono de voz más grave -emitiendo una frecuencia de menos herzios- eran considerados más capaces y dominantes, con mayor influencia sobre los demás. Por el contrario, las personas con tonos más altos, más agudos, fueron percibidas sumisas y con menor rango social. La científica Cecilia Pemberton, investigadora en la Universidad de Australia del Sur, corroboró asimismo que la voz en la que hablaban las mujeres australianas había disminuido su frecuencia en 23 herzios en las últimas cinco décadas. Es decir, hablaban en un tono más grave.

Nuestro hablar discreto, el que adoptamos para no molestar, ser educadas y agradables, modestas y empáticas tiene la frustrante recompensa de ver cómo nos ignoran o cómo enmascaran con voces más potentes nuestras ideas para después pronunciarlas como propias

En Canadá y Suecia también se han constatado estos cambios aparentemente imperceptibles en la voz de las mujeres, lo que refuerza la teoría de que nuestro sonido para hablar se está adaptando para ser más ventajoso en la jungla de las sociedades avanzadas occidentales. "Nuestro hablar discreto, el que adoptamos para no molestar, ser educadas y agradables, modestas y empáticas tiene la frustrante recompensa de ver cómo nos ignoran, cómo nos arrebatan el turno de palabra o cómo enmascaran con voces más potentes nuestras ideas para después pronunciarlas como propias", expone Baró en las páginas de su libro. La experta justifica, por tanto, que cada vez más mujeres busquen, consciente o inconscientemente, un tono más grave cuando tienen que manifestarse verbalmente en entornos marcadamente masculinos o en el ámbito público, como al pronunciar una conferencia. 

¿Tenemos que mimetizarnos con los hombres para acceder a sus mismas posibilidades? "No se trata de que nos masculinicemos, sino de que adoptemos una comunicación más clara y firme", responde la experta. En sus páginas hila aún más fino: "Hasta que no hayamos superado por completo nuestros estereotipos de género, quizás tengamos que echar mano de algunos de estos recursos que nos acercan al poder. Aunque aceptarlo sea darle la razón al sistema dominante masculino".

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