Empresas y finanzas

La llamada que puede cambiar tu vida laboral: cómo dejar una huella positiva y duradera en un potencial empleador

  • Resultados, valor diferencial y autenticidad es lo que más impacta al empresario
  • Visibilidad, trabajo y una pizca de suerte son los otros factores determinantes
Foto: Dreamstime.

La especialista en gestión cultural Ruth Enríquez (Madrid, 1975) estaba acompañando a su hija mayor a un torneo de ajedrez cuando recibió la llamada inesperada de quien ahora es su jefe. Se habían conocido brevemente en 2017 en Flora, un festival artístico celebrado en Córdoba en el que ambos habían participado. Fue un proyecto corto y cuando finalizó ambos retornaron a sus respectivos quehaceres laborales habituales. Pero su destino profesional en común no estaba sellado todavía. Porque cuando meses después el empresario hotelero Juan Ceña necesitó a alguien que se encargara de dirigir y crear desde cero la programación cultural de su nuevo proyecto, el revolucionario Bastardo Hostel en Madrid, tuvo muy claro a quién debía llamar en primer lugar.

Como le sucedió a Ruth Enriquez y antes a muchos otros profesionales, desde Nicole Kidman a Cristian Gálvez, un telefonazo de alguien que, en un momento dado, se acuerda de sus nombres para un trabajo puede suponer un punto de inflexión en sus carreras. Pero, ¿cómo lograr dejar esa huella duradera en la mente de un potencial empleador? Para el cazatalentos Samuel Pimentel, presidente de Ackermann International para España y Latinoamérica, esa capacidad de impactar está relacionada con tres elementos fundamentales: "Primero, la habilidad del profesional para demostrar su aportación de valor; segundo, qué es lo que le hace diferente y especial, es decir, qué le convierte en el mejor candidato para el puesto y las necesidades concretas de esa empresa; y tercero, transmitir autenticidad".

Según el experto en marca personal Andrés Pérez Ortega, la huella positiva implica "aportar valor, mostrar y demostrar que somos capaces de cambiar las cosas o a las personas de forma positiva". Este especialista reduce la lista de elementos de recuerdo imborrable a dos: confianza y sintonía. "La confianza se gana haciendo un buen trabajo de forma consistente, duradera y repetible. Si un profesional consigue transmitir esa credibilidad mediante sus trabajos previos o mostrándolos y haciéndolos visibles en los canales tradicionales (red de contactos, hablar en público) o en Internet (blog, redes sociales), tendrá esta partida ganada", asegura.

Pero ser un crack en lo suyo no garantiza a un profesional que sea su número el elegido cuando llegue la hora de encargar un proyecto. Y ahí es donde, indica Pérez Ortega, entra en juego el segundo factor: la sintonía. "No basta con ser alguien en quien se pueda creer, también es necesario ser percibido como alguien a quien se pueda querer, alguien con quien hay química, conexión", destaca. Un efecto "es uno de los nuestros" que se consigue, añade, "identificando valores, aficiones o personas en común con ese profesional".

"No me ofreció directamente el puesto, sino que me enseñó el espacio, me contó su idea de llevar allí actividades culturales y me preguntó cómo lo haría yo. Me planteó el reto", recuerda su propia experiencia Ruth Enriquez. Tras haber trabajado durante años como gestora cultural en organizaciones como PHotoESPAÑA o MagmaCultura, para la que hoy es directora de Contenidos de Bastardo Hostel la apuesta era muy atractiva pero también arriesgada. "Suponía hacer cosas nuevas, salir del ámbito donde yo me encontraba muy cómoda para llevar la cultura a un espacio atípico como es un hotel. Implicaba dejar de hacer solo gestión y meterme de lleno en programación pura. Estaba muerta de miedo, pero, al mismo tiempo, muy ilusionada porque me brindaba la oportunidad de crecer", relata.

Antenas despleadas

Juan Ceña, CEO y fundador de Bastardo Hostel, tiene claro que entre las responsabilidades de todo líder está la de mantener permanentemente las antenas desplegadas en busca de talento. Y no únicamente cuando hay una posición abierta. "Porque a lo mejor la necesidad te surge dentro de seis meses", apunta. ¿Qué tipo de señales llaman su atención de un profesional? No, desde luego, las que suele reflejar un currículo vitae. "Los conocimientos técnicos son fáciles de identificar en el mercado. Pero el mundo va mucho más deprisa de lo que nos damos cuenta y las habilidades concretas que necesitas ahora puede que no sean las mismas que te hagan falta dentro de dos años. Tienes que encontrar a personas que te ayuden a visualizar ese futuro", dice.

Una capacidad que, agrega este empreario, "está más relacionada con habilidades blandas, como el foco y la consistencia en la persecución de un objetivo, o la capacidad de encontrar soluciones creativas y más allá de lo estándar a problemas cambiantes". Ceña opina que una de las mejores formas de identificar esos talentos es observando a esas personas en acción, desenvolviéndose con problemas concretos y fuego real, y no necesariamente en una situación laboral. "Si ves que son capaces de pensar fuera de la caja en un entorno distinto al suyo habitual, ves cómo son de verdad, cómo se comportan sin el condicionante y el sesgo que impone una entrevista de trabajo". De este modo, argumenta, hay menos posibilidades de equivocarse. Aunque, puntualiza, "luego hay que buscar otras evidencias, tirar de ese hilo para comprobar que no ha sido un hecho puntual, sino que esa persona se comporta así de manera recurrente".

La suerte es para quien se la trabaja

¿Y qué papel juega la suerte en todo esto? Ruth Enriquez piensa que una pizca de fortuna siempre es necesaria. "¡Claro que hay que estar en sitio adecuado en el momento preciso! Pero no hay suerte sin trabajo previo. La suerte es solo el elemento que cierra el círculo", zanja. ¿Un consejo para aquellos que también quieran recibir 'la llamada'? "Que trabajen siempre al 100%, se crean el proyecto y sean fieles a sí mismos". Y que no estén pendientes de si alguien pueda estar observando o no. "Porque entonces es cuando empiezas a actuar como crees que la otra persona quiere que actúes, y no cómo tú crees que es mejor hacerlo", advierte.

Andrés Pérez Ortega es partidario de no esperar a que surja una oportunidad laboral para dejar un rastro visible de profesionalidad. "Si queremos ser conocidos y reconocidos, debemos mantener una visibilidad profesional constante, aunque tengamos empleo o consideremos que no necesitamos hacerlo. Hay que salir del entorno habitual y relacionarse de forma real o virtual con nuestros posibles clientes o empleadores", recomienda. Algo que, prosigue, "implica utilizar todos los medios de marketing personal a nuestro alcance para narrar nuestros logros y aportar consejos e ideas que demuestren aquello que somos capaces de hacer".

Samuel Pimentel cree que para crear un impacto positivo y sostenible allá por donde se vaya es importante ser un buen profesional pero, sobre todo, también una buena persona. "Es cuestión de talento y de talante", resume. La autenticidad juega un papel determinante en esa fórmula virtuosa. "Al final nos acordamos de los profesionales que son auténticos y naturales, que nos resultan creíbles y confiables porque manifiestan unos valores y una integridad. De aquellos de los que se puede aprender y son un referente y estímulo de mejora continua para nosotros. De los que ayudan a crecer a los demás".

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