Empresas y finanzas

Bombardier rompe su alianza con Airbus y abandona la aviación comercial

  • El fabricante europeo compra su participación en el proyecto por 543 millones
  • La canadiense cierra 2019 con unas pérdidas de 1.607 millones de dólares
Avión del modelo A220, antes conocido como C Series

Los que hace tres semanas era un fuerte rumor en el sector aéreo, hoy ya es una realidad: Bombardier ha roto su alianza con Airbus, completando así su salida del negocio de la aviación comercial. Tras los malos resultados registrados en el tercer trimestre del año, el fabricante canadiense aseguró que estaba replanteándose su futuro en Airbus Canadá Limited, la sociedad que creó junto a la multinacional europea para la gestión, venta y apoyo del programa A220.

El avión antes conocido como C Series se está consolidando en el mercado tras aumentar su cartera de pedidos un 65% desde julio de 2018, lo que implica más inversiones por parte de los socios para impulsar su producción. Bombardier, que tiene en marcha un plan a cinco años para superar su crisis financiera, ha decidido no continuar en el negocio de la aviación comercial ante las nuevas necesidades de capital y el retraso en la entrada en beneficios de la sociedad, por lo que ha vendido su participación a Airbus y al gobierno de Quebec, que aumenta su peso en el programa del A220.

Los pedidos del modelo han crecido un 65% desde julio de 2018 gracias a la alianza

Así, según informa el fabricante europeo en una nota de prensa, "Airbus y Quebec se han convertido en los únicos propietarios del programa A220 mientras Bombardier completa su estratégica salida de la aviación comercial". En concreto, la compañía que dirige Guillaume Faury tendrá el 75% de la sociedad y Quebec el 25% restante.

Airbus puede canjear la participación del gobierno en 2026, tres años después de lo previsto inicialmente. Como parte de acuerdo, el fabricante europeo se quedará con todas las capacidades de producción de los aviones A220 y A330 de Sain Laurent (Quebec), que les da acceso al mercado de EEUU en plena guerra comercial y cruce de acusaciones por las ayudas que la UE habría dado a Airbus.

La firma europea con plantas en España, Reino Unido, Alemania y Francia pagará a Bombardier 591 millones de dólares (543,6 millones de euros al cambio actual) por su participación en la sociedad Airbus Canadá, de los que 531 millones de dólares los ha recibido al cierre de la transacción y 60 millones los cobrará a lo largo del ejercicio 2020-21. El acuerdo también prevé la cancelación de las órdenes de compra de Bombardier propiedad de Airbus, además de liberar al fabricante de su requerimiento de capital para financiar la actividad de Airbus Canadá, informa la compañía, que se ha comprometido a mantener los 3.300 empleos de la región. En concreto, la compañía canadiense se ahorrará inversiones por unos 700 millones de dólares.

Vende todo su negocio aéreo

Con la venta de la participación en Airbus Canada, Bombardier pone punto y final a la su aventura en la industria aérea comercial después de que en octubre cerrara la venta a Spirit AeroSystems Holding de sus actividades de aeroestructuras, de las operaciones de servicio postventa en Reino Unido y Marruecos y de la instalación de reparación y revisión de EEUU por 500 millones de dólares. La operación se cerrará oficialmente a mediados de año ya que está sujeta al dictamen de competencia.

Cierra 2019 con unas pérdidas de 1.607 millones de dólares 

A lo largo de 2019, el fabricante canadiense ha ido vendiendo poco a poco todos los negocios relacionados con la aviación comercial y, por ejemplo, en junio pactó dejar en manos de Mitsubishi Heavy Indusrties su programa de jet regional (aviones privados) a cambio de 550 millones de dólares y la cancelación de obligaciones por 200 millones. A principios de año completó la venta de las actividades de vuelo y capacitación técnica de Bussiness Aircraft a CAE, logrando una ganancia neta de 532 millones y en mayo cerró la operación de traspaso del programa de la Serie Q a De Havilland Aircraft, la compañía que lo diseñó y construyó en la década de los 80 hasta que Bombardier compró el programa. La Serie Q es un avión comercial biturbohélice de medio alcance.

"Esta transacción respalda nuestros esfuerzos para abordar la reestructuración de capital y completa nuestra salida estratégica del sector aeroespacial comercial"

"Esta transacción respalda nuestros esfuerzos para abordar la reestructuración de capital y completa nuestra salida estratégica del sector aeroespacial comercial", ha asegurado Alain Bellemare, presidente Bombardier. "Estamos increíblemente orgullosos de los logros e impacto que Bombardier tuvo en la industria de la aviación comercial. Estamos igualmente orgullosos de la forma responsable en la que hemos salido del sector aeroespacial comercial, preservando trabajos y reforzando el cluster aeroespacial en Québec y Canadá", concluyó el primer espada de la compañía ferroviaria.

Por su parte, Faury se mostró orgulloso de la compra de la participación de Bombardier ya que, entre otras cosas, le da el control de un nuevo modelo de avión más útil para rutas más cortas con menos demanda, lo que le permite reforzarse en un nuevo mercado con potencial en EEUU o Asia. "Este acuerdo con Bombardier y el Gobierno de Quebec demuestra nuestro apoyo y compromiso con el A220 y Airbus en Canadá. Además, extiende nuestra asociación de confianza con el Gobierno de Quebec. Estas son buenas noticias para nuestros clientes y empleados, así como para la industria aeroespacial de Quebec y Canadá", dijo el primer espada de Airbus.

El fabricante canadiense, que está en un proceso de saneamiento y reducción de deuda, ha cerrado 2019 con unas pérdidas de 1.607 millones de dólares frente a los 318 millones que ganó en 2018. Los ingresos han caído el 3% a los 15.757 millones de dólares y ebitda ajustado retrocede el 31% a los 896 millones.

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comentariosforum2

Sacapellejos
A Favor
En Contra

Y Indra se quiere meter en el negocio de la fabricación de aviones con mucha menos cultura que Bombardier, pero se entiende porque el descalabramiento lo acabaremos pagando toditos TODOS.

Puntuación 9
#1
AOO
A Favor
En Contra

La competitivad española es en producción los jefes sin estudios debido a su desconocimiento se ahorran muchos cálculos y sistemas de seguridad, obligan a asumir más riesgos a los trabajadores(sin saberlo) pero legalmente ellos asumen muchos menos al no poderse aplicar las leyes propias de los profesionales.

Puntuación 5
#2