Empresas y finanzas

Madrid y Sevilla retoman los planes para limitar los pisos turísticos en el centro

  • Espadas quiere evitar que suban los alquileres y Almeida poner fin al "descontrol"
  • Claviá defiende "arrinconar" el turismo de borrachera y volver al familiar
José Hila, alcalde de Palma, José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, Juan Espadas, alcalde de Sevilla

La cruzada contra el boom de los pisos turísticos abre un nuevo capítulo en Madrid y Sevilla. Juan Espadas, alcalde la capital hispalense, y José Luis Martínez-Almeida, el líder del consistorio madrileño, han confirmado que están trabajando para "regular" los pisos turísticos en el centro y evitar que su proliferación genere problemas con los vecinos y, en el caso de Sevilla, "empiece a expulsar a los ciudadanos de sus hogares".

Y es que, según ha explicado Espadas durante su participación en el Foro de Exceltur, el crecimiento de este tipo de alojamientos ha supuesto una mejora para el centro de la ciudad puesto que se ha ocupado pisos que estaban vacíos y se ha llevado a cabo mejoras de los activos, por lo que "todavía no se ha expulsado a los vecinos ni se han registrado fuertes alza de los alquileres".

"Ahora deberá ser objeto de un control y una regulación para evitar los efectos negativos de un exceso de carga en el centro de la ciudad"

Una situación de equilibrio que estaría cerca de terminar por la rápida proliferación de nuevos pisos (las plazas de vivienda turística ha crecido un 33% en el último año y medio y ya supera la oferta de plazas de la planta hotelera de la capital) y que ha llevado al alcalde hispalense a poner sobre la mesa la necesidad de regular el sector.

"Hasta el momento ha sido positivo para el desarrollo de la ciudad ahora debería ser objeto de un control y una regulación para evitar los efectos negativos de un exceso de carga en el centro de la ciudad", ha explicado Espadas.

El alcalde de Sevilla, que también está estudiando imponer una tasa turística en la ciudad similar a la Lisboa, no ha dado detalles sobre la futura regulación de los pisos turísticos aunque sí que ha señalado que su limitación iría por perseguir los alojamientos ilegales y elevar las exigencias de calidad de las plazas ofertadas. "Primero hay que eliminar la ilegalidad, atacar los alojamientos ilegales porque todo lo que se quiere planificar debe ser transparente y además hay que exigir la máxima calidad y a partir de ahí exigirles las condiciones que deben cumplir los alojamientos", ha expuesto el dirigente del consistorio.

"Tenemos una firme voluntad de hacer una regulación objetiva y poner cierto coto a la situación de descontrol con los pisos turísticos"

El alcalde de Madrid también mantiene una guerra abierta contra los pisos turísticos ilegales y ha asegurado que en los últimos meses han clausurado 300 en el centro. En este sentido, Almeida ha hablado de la necesidad de fijar una regulación para "poner fin al descontrol". "Tenemos una firme voluntad de hacer una regulación objetiva y poner cierto coto a la situación de descontrol con los pisos turísticos", ha reiterado Almeida que, a su vez, ha pedido que se cree un marco global y que se desarrolle en alianza con el resto de las Administraciones porque, asegura, es un problema global. Pese a la proliferación de pisos turísticos y del fuerte alza de los alquileres en Madrid, así como a la saturación de las calles del casco antiguo, el alcalde asegura que no existen conflictos entre los turistas y los vecinos y que Madrid "todavía tiene potencial de crecimiento".

Un crecimiento que se debería centrar en "la calidad" y no en la cantidad. "Las ruedas de prensa en las que sacaba pecho del aumento de la llegada de turistas en Madrid es un concepto que tenemos que superar", ha aseverado Almeida en un mensaje similar al lanzado el lunes por la ministra de Industria, Reyes Maroto, y defendido por el sector a lo largo de los dos días de eventos previos a la celebración de Fitur.

"Nosotros hemos optado por poner límites para asegurar la convivencia y poner coto al alquiler vacacional"

Donde sí que han visto fuertes conflictos entre la población local y los turistas ha sido en Barcelona y en Palma Mallorca. En esta última ciudad se han puesto una serie de limitaciones para evitar que el centro se lleve de alojamientos turísticos y para frenar el crecimiento de las plazas hoteleras poniendo coto a la llegada de nuevos visitantes. "Nosotros hemos optado por poner límites para asegurar la convivencia y poner coto al alquiler vacacional. Lo hemos prohibido en pisos y sólo lo permitimos en casas unifamiliares. También hemos limitado la apertura de hoteles para consolidar la planta que ya tenemos y queremos regular el turismo de cruceros para poder escalonarlo. No buscamos lo cruceros más grandes. No buscamos crecer en cantidad si no crecer en calidad", ha asegurado el alcalde de Palma, José Hila.

En cuanto a la vocación de crecer en turismo de calidad cabe destacar la regulación que se ha aprobado en Mallorca para prohibir el turismo de borrachera. Así, se busca poner coto a las rutas etílicas y el balconing y potenciar la llegada de familias y adultos, que genera más ingresos y ambientes más sanos.  "Vamos a arrinconar el turismo de excesos hasta eliminarlo. Con una mayor dotación de calidad. Buscamos el compromiso de todos los actores de ceder parte de la oferta alcohólica y dañina a una oferta familiar. Con el decreto contra los excesos tenemos el marco normativo para acatar esos problemas", ha defendido Alfonso Rodríguez Badal, alcalde de Calviá.

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