Empresas y finanzas

Suecia se está convirtiendo en la Texas de Europa y el petróleo no tiene nada que ver

  • Se está levantando el mayor parque eólico terrestre de toda Europa
Parque eólico en Suecia

En una de las zonas más septentrionales de la Unión Europea, cubierta por millones de abetos jóvenes y nieve, está surgiendo el parque eólico terrestre más grande de Europa. Una red de granjas o parques eólicos que pretende cumplir con los objetivos del Gobierno para 2040 (100% energías renovables) y mantener el superávit energético del país nórdico.

Decenas de trabajadores están instalando cada semana dos turbinas que se encuentran encaramadas en torres de 130 metros. Este enclave se encuentra al norte de Suecia, donde la temperatura cae de forma habitual por debajo de los 10 grados y el sol apenas se ve durante meses. Hasta ahora, más de 170 de las máquinas se encuentran dispersas por las tierras que poseen algunas de las compañías forestales más grandes del país.

Markbygden es el nombre de este conjunto de granjas eólicas interconectada. Este lugar puede ser el ejemplo más claro del abismal cambio que ha sufrido esta industria que dependía de los subsidios y ahora es capaz de prosperar sola ante las fuerzas de los mercados. También es un adelanto de las gigantes instalaciones que se necesitarán para que las naciones cumplan con los objetivos climáticos que se discutirán en la conferencia COP25 de las Naciones Unidas en Madrid la próxima semana.

El parque eólico ha atraído a inversores de un amplio espectro del mundo de la energía. Empresas como General Electric y Macquarie Group gastarán hasta 7.000 millones de dólares (unos 5.400 millones de euros) en este tipo de instalaciones. Estas granjas eólicas serán vitales para el suministro de energía de Suecia ante el inminente cierre de dos reactores nucleares en el país.

La expansión de la energía eólica que arrasa en el norte de Suecia se ha comparado con el auge eólico de Texas en las últimas décadas, que ha convertido al estado en el mayor productor de energía eólica de EEUU. Las altas llanuras parecen a simple vista muy diferentes de los bosques suecos, pero ambas orografías proporcionan vastas extensiones de tierra con brisas de viento lo suficientemente estables como para hacer girar estas turbinas gigantes.

Suecia quiere ser Texas

"Cuando se trata de energía eólica, Suecia tiene más en común con Texas que el resto de Europa", explica en una entrevista a Bloomberg Roland Flaig, jefe del brazo de energía renovable de RWE en Suecia. "Unos pocos pero muy grandes propietarios de tierras hacen posible construir parques más grandes".

Cuando la instalación se complete durante la próxima década, estará conectada por una red de caminos de grava que se extenderán por una distancia que supera a la que hay entre Londres y París.

Desarrollado por Svevind, la instalación de Markbygden se extiende por miles de metros cuadrados en el norte de Suecia. Cuando todo comenzó en 2012 solo había seis trabajadores, mientras que ahora alcanza picos entre 600 y 700 empleados. La mayoría de ellos se alojan en la cercana ciudad Pitea (unos 24.000 habitantes).

Sin embargo, esta revolución va más allá de la red de Markbygden. Una serie de proyectos que cuentan con el respaldo de empresas como OX2 y Arise están en marcha, y se espera que la producción de energía eólica se duplique en los próximos tres años. Las empresas aseguran que prefieren Suecia a Alemania por la facilidad para obtener permisos para impulsar grandes parques eólicos.

En tierra que nadie quiere

"Cuando comenzamos esto, buscamos tierras pocas personas querían usar", comenta Mikael Kyrk, jefe de operaciones en Svevind, en una mañana extremadamente fría. "Esta es una zona muy escasamente poblada con buenos vientos donde los intereses de los propietarios encajan muy bien con nuestros intereses". Svevind pagará un alquiler por la tierra, que se calculará como una parte de los ingresos netos por la generación de energía cada año.

Cuando se complete el parque, generará casi tanta energía como los dos reactores en la planta nuclear de Vattenfall en el sur de Suecia que se cerrará a fines del próximo año. Eso ayudará a mantener un superávit nacional energético e impulsar las exportaciones a través de nuevos cables a mercados que van desde Alemania hasta el Reino Unido.

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