Empresas y finanzas

OHL acelera hacia la estabilidad con nuevos socios y desinversiones

Foto: Efe

"Entiendo su deseo de echarnos y de que cualquier otro accionista de control pudiera hacerlo mejor, pero no estoy de acuerdo". Así respondió el pasado 28 de mayo el presidente de OHL, Juan Villar-Mir, a las críticas vertidas por varios accionistas durante la junta general. Entonces, el primogénito del fundador del grupo de construcción, Juan Miguel Villar Mir, aseguró que "en ningún momento hemos dicho que estuviéramos procediendo de manera activa a la venta de su participación" y precisó que "el hecho relevante que se publicó (en marzo), lo que indicaba es que (Grupo Villar Mir) había contratado a Société Générale para canalizar las muestras de interés que se habían ido recibiendo para su análisis".

"En ningún momento GVM ha dicho que estuviera procediendo de manera activa a la venta de su participación en OHL", abundó. Sin embargo, apenas cuatro meses después, el holding familiar, propietario de manera directa del 30,6% de OHL, ha entablado negociaciones con un inversor mexicano para darle el relevo como primer accionista de la constructora creada por Villar Mir en 1999 fruto de la fusión de Obrascón, Huarte y Laín.

La familia Amodio, propietaria del grupo de construcción azteca Caabsa, mantiene conversaciones con la dirección de OHL y GVM para entrar en el capital con menos del 30% –para evitar lanzar una oferta pública de adquisición–. El plan es dar entrada al nuevo accionista a través de una ampliación por hasta el 20% del capital, y de la compraventa de algo menos de la mitad de la participación de Villar Mir. Con ello, el empresario español se mantendría en el accionariado como segundo referente.

La operación comporta un efecto dilutivo para los actuales accionistas, puesto que la ampliación se acometería sin derecho de suscripción. Una consecuencia que se ha reflejado en bolsa. Porque el perjuicio a corto plazo es innegable para los minoristas, sin embargo, la incorporación de un nuevo socio principal contribuirá a acelerar la carrera de OHL hacia la estabilidad y el crecimiento. Por un lado, si se confirma la llegada de los Amodio, la constructora reforzará su capital con una cantidad nada desdeñable –a los precios de esta semana superaría los 60 millones–. Al mismo tiempo, desligará a la compañía, al menos en gran parte, de la familia Villar Mir, cuyos problemas financieros y de reputación han salpicado los diarios asiduamente en los últimos años.

La apuesta de los inversores extranjeros devolvería la confianza hacia la empresa, cuestionada desde hace años

También permitirá al clan familiar recibir fondos –probablemente más de 40 millones de euros– que podrá destinar a saldar la deuda que tiene con OHL, próxima a los 120 millones. A todo ello, y quizás sea lo más relevante, se añade el mensaje de confianza que descubre al mercado la apuesta de unos inversores internacionales por una empresa golpeada continuadamente desde hace tres años por una gestión cuestionada que la llevó a pérdidas millonarias. Todo comenzó por las dudas sobre la contabilidad de sus negocios en México, de donde ahora, precisamente, le puede llegar el salvoconducto hacia un futuro más prometedor.

La entrada de Amodio se concibe, además, como "apoyo al plan de negocio" de OHL. Un detalle no menor, puesto que permitirá al actual equipo directivo, encabezado por José Antonio Fernández Gallar, dar continuidad y acelerar una gestión que ya hace un año comenzó a generar frutos con la mejora de la rentabilidad. En esta estrategia, con la prudencia por bandera, encaja también la posible venta de una participación mayoritaria en OHL Desarrollos, confirmada ayer por la empresa, y que le podría reportar 200 millones para crecer y hacer frente a sus urgencias financieras. Una operación premiada el viernes por el mercado con un alza del 3,36%.

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