Agua y medioambiente

El COVID-19 no detiene a Repsol en su propósito de liderar la transición energética

  • Ha obtenido de la CNMC la máxima certificación sobre el origen respetuoso con el medio ambiente de la electricidad que comercializa
  • Fue la primera compañía de su sector en fijarse la meta de cero emisiones netas para 2050
  • Su objetivo es alcanzar una capacidad de 7.500 MW de generación de electricidad de bajas emisiones para 2025
Central hidráulica de Repsol en Asturias.

Más de 25 años trabajando por la sostenibilidad avalan el compromiso de Repsol por liderar el reto de la transición energética. La compañía, todo un proveedor de multinenergía global, ha puesto en marcha diferentes acciones que la acercan cada vez más a la consecución de sus objetivos en materia medioambiental.

En momentos tan complicados como el actual, en el que la pandemia provocada por el COVID-19 ha puesto en jaque a todo el planeta, Repsol ha decidido no dar marcha atrás y reafirmar su compromiso de ser el proveedor de energía que lidere la descarbonización.

Precisamente en este término se expresó su presidente, Antonio Brufau, en la última Junta General de Accionistas de la compañía: "Todas las formas de descarbonización son complementarias y válidas y el incentivo a que todas contribuyan, sin exclusiones, será lo que acelerará la senda de la transición energética. Todas son necesarias y deben contribuir a la salida de la crisis y a hacer más sostenible nuestro país y nuestro planeta".

La compañía ha dado recientemente un paso importante en este sentido, ya que ha obtenido de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) la máxima certificación -la etiqueta A- sobre el origen de la electricidad que suministra: 93,5% renovable, con garantías de origen; y 6,5% de bajas emisiones. Este etiquetado ofrece una información fidedigna sobre el origen de la energía que se consume, y comprende una clasificación entre la A y la G, representando la A el mínimo impacto ambiental y la G, el máximo impacto ambiental.

Certificación que acredita el origen respetuoso de la electricidad que comercializa Repsol

Repsol, que entró en el sector de la generación y comercialización de electricidad y gas a finales de 2018, se ha convertido así actualmente en la única de las grandes comercializadoras que garantiza a su más de un millón de clientes la máxima certificación sobre el origen renovable de la electricidad que suministra.

La CNMC analiza anualmente el Sistema de Garantías de Origen de la energía producida en el ejercicio anterior y elabora la información que cada comercializadora debe poner a disposición de sus clientes sobre la procedencia de la electricidad.

La empresa garantiza a sus clientes la máxima certificación sobre el origen renovable de su electricidad

Con esta certificación se muestra el compromiso de Repsol por ser una compañía con cero emisiones netas en el año 2050, en línea con los objetivos del Acuerdo de París y los de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Ello la convierte en la primera de su sector en fijar esta ambiciosa meta, que pretende limitar el calentamiento del planeta por debajo de los dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales.

Proyectos renovables

Además de recibir la máxima certificación en materia de electricidad comercializada, Repsol también continúa impulsando el desarrollo de energías renovables. De este modo, la compañía se mantiene activa sumando nuevos proyectos a esta cartera e incrementando, a su vez, en 3.000 megavatios (MW) su objetivo de capacidad de generación de electricidad de bajas emisiones para 2025, año para el que se ha propuesto alcanzar la cifra de 7.500 MW.

Bajo este marco, Repsol ha comenzado en abril las obras de construcción de su primer parque fotovoltaico, que se espera que entre en operación a principios de 2021. Bajo el nombre de Kappa y ubicado en el municipio de Manzanares (Ciudad Real), este parque dispondrá de una potencia total instalada de 126 megavatios (MW) y supondrá una inversión de 100 millones de euros.

Kappa es uno de los siete proyectos renovables que Repsol tiene en marcha en la Península Ibérica y el segundo en comenzar su construcción en España. El primero fue el eólico Delta, ubicado entre las provincias de Zaragoza y Teruel, cuyos trabajos empezaron en diciembre del año pasado y siguen en curso. Contará con una potencia total instalada de 335 MW, una inversión de 300 millones de euros y se estima que entre en funcionamiento a finales de este año.

Asimismo, la previsión también apunta que se iniciará próximamente el parque fotovoltaico Valdesolar (Badajoz), con 264 MW y una inversión aproximada de 200 millones de euros. En total, estos tres proyectos -Kappa, Delta y Valdesolar- suman una inversión total de 600 millones de euros.

La cartera renovable de Repsol no deja de crecer y el último activo en incorporarse ha sido el proyecto eólico de 860 MV, Delta 2, que se desarrollará a lo largo de los próximos tres años. Formado por 26 parques ubicados entre las provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel, este proyecto permitirá suministrar electricidad a 1,8 millones de personas al año, y evitará la emisión de más de 2,6 millones de toneladas de dióxido de carbono al año respecto a la electricidad producida con carbón.

Aerogenerador de última generación instalado en el parque eólico Delta, en Aragón.

Asimismo, dentro del segmento de las renovables, caben destacar las tres agrupaciones hidroeléctricas que Repsol tiene en el norte de España (Asturias, Cantabria y Castilla y León). Estas instalaciones -compuestas por un total de 12 centrales, con una capacidad instalada de 697 MW- son una fuente renovable y eficiente de generación eléctrica y cumplen la función de almacenamiento de energía utilizable en momentos de déficit de otras fuentes renovables.

Del mismo modo, el proyecto del parque eólico WindFloat Atlantic, del que Repsol forma parte, merece también una mención. Su estructura flotante -con una altura de 30 metros y una distancia de 50 metros entre sus columnas- permite albergar los aerogeneradores más grandes del mundo instalados en una superficie de este tipo. Con 25 MW de capacidad instalada, será capaz de suministrar energía equivalente a la que necesita un municipio de 60.000 habitantes.

La participación de Repsol en esta iniciativa asciende casi al 20%, equivalente a 5 MW de capacidad de la capacidad total instalada. Los aerogeneradores marinos flotantes, anclados al lecho marino solo por tres cadenas a una profundidad de 100 metros, son capaces de soportar oleajes de hasta 17 metros de altura y vientos de hasta 60 nudos.

Solmatch y Solify

Otras iniciativas por las que Repsol está apostando para reducir la intensidad de carbono son en la generación y el autoconsumo de energía solar. En esta línea, la compañía cuenta con dos soluciones punteras: Solmatch, orientado a la generación distribuida, y Solify, enfocado al autoconsumo.

En el primer caso, Solmatch -la primera gran comunidad solar de España- presenta un paradigma energético transformador, pues ofrece a los consumidores una nueva visión del autoconsumo. Se trata de comunidades ubicadas en núcleos urbanos en las que se genera energía a partir de placas solares instaladas en los tejados de edificios (Roofers) para que los hogares (Matchers), situados en un radio de 500 metros, puedan conectarse y disfrutar de electricidad 100% renovable. La clave de este proyecto reside en que la electricidad producida es local y sostenible.

Solmatch, de Repsol, es la primera gran comunidad solar de España

Repsol lleva a cabo una gestión integral del proyecto y se hace cargo de todo el proceso, desde el estudio del tejado para comprobar su viabilidad, hasta la instalación y mantenimiento de las placas solares. Solmatch cuenta actualmente con 30 comunidades solares repartidas por España y se estima que para finales de año la cifra alcance 70 comunidades solares y más de 5.500 clientes de este servicio.

Paneles solares ubicados en el centro de investigación Repsol Technology Lab

Por su parte, en lo relativo a Solify, se trata de una solución integral de autoconsumo de energía fotovoltaica para viviendas unifamiliares y empresas que ofrece energía 100% renovable, ahorros en la factura de la luz y una gestión y control del consumo. Repsol se encarga de la gestión de licencias y trámites de legalización de la instalación, el montaje de los paneles con los máximos estándares de calidad y seguridad, y un servicio de mantenimiento que incluye revisión presencial y monitorización continua de la instalación para asegurarse de que siempre esté en perfectas condiciones. 

Además de ofrecer Solify a clientes particulares y empresas, Repsol está aplicando también gradualmente en sus estaciones de servicio y otras instalaciones esta solución de autoconsumo, y ya se pueden encontrar ejemplos de estos proyectos en ciudades como San Sebastián, Alicante, Albacete, Granada, Soria y Teruel.

Negocio diversificado

Para hacer realidad todos sus objetivos, Repsol está reforzando su perfil como proveedor global de multienergía, transformando y diversificando su negocio para contribuir a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. 

En este sentido, la compañía sigue apostando por el gas natural como energía clave de la transición energética, pues ejerce una función de sustento o apoyo para la generación eléctrica, garantizando la seguridad del suministro y evitando la intermitencia asociada todavía a las tecnologías renovables.

Asimismo, la movilidad sostenible -de la que Repsol es ya todo un referente- es otro de sus ejes prioritarios de actuación. De este modo, la compañía va a continuar el despliegue de su red de puntos de recarga en vía pública, donde cuenta ya con más de 230 puntos, y soluciones integrales para domicilios y empresas.

Por último, si hablamos de Repsol no se pueden dejar de mencionar sus áreas industriales (refino y química), cuyos activos figuran entre los más eficientes y competitivos de Europa. En el caso de refino, la empresa ha aumentado su objetivo de descarbonización, con una reducción adicional de emisiones directas del 25% para 2025. Por su parte, en industria química, los productos petroquímicos están jugando un papel fundamental en un escenario económico de menor intensidad de carbono. Entre sus ventajas y aplicaciones se encuentran, entre otros, la reducción del peso de los materiales y su contribución al menor consumo de energía en la movilidad; el aislamiento de hogares y edificios, la mejora de las condiciones de conservación de los alimentos; y el hecho de que ofrezcan productos más avanzados para usos sanitarios y hospitalarios.

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