Empresa Global

Agbar, comprometido con la gestión sostenible de los recursos en América Latina

  • Entre sus iniciativas en la lucha contra el cambio climático, Agbar ha implementado en Chile un proyecto pionero de economía circular, a través de la transformación de sus plantas de tratamiento de aguas residuales en biofactorías.
La biofactoría del Gran Santiago, en Chile, es la primera del mundo.

Uno de los objetivos principales de Agbar es la preservación de los elementos esenciales del medio ambiente. Es destacable su compromiso a nivel global con el planeta y con la lucha contra el cambio climático, mediante el desarrollo de infraestructuras verdes.

La compañía desarrolla soluciones innovadoras en torno a la gestión sostenible del agua, el medio ambiente y la salud ambiental para las administraciones, las industrias y la ciudadanía, en línea con la hoja de ruta de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas. Apuesta por el desarrollo e integración de soluciones tecnológicas innovadoras para mejorar la calidad de vida de las personas.

En América Latina, el grupo tiene presencia desde hace más de 80 años en países como México, Panamá, Colombia, Perú o Chile, trabajando para optimizar la gestión del recurso hídrico, uno de los principales desafíos en esta zona geográfica.

Concretamente, en Chile, Agbar, a través de la empresa Aguas Andinas, gestiona el suministro y tratamiento de agua de alrededor de ocho millones de personas en la Región Metropolitana de Santiago. Entre sus principales logros, se encuentra el modelo de gestión del agua de la ciudad como referencia en todo el continente. De hecho, Santiago de Chile fue la primera metrópoli de Latinoamérica en tratar el 100% de sus aguas residuales.

Chile es uno de los países del mundo más afectados por el cambio climático. Sufre graves problemas de escasez hídrica y disparidades en la disponibilidad del agua entre la zona norte, muy árida, y la zona sur. Frente a estos retos, la compañía se ha convertido en un aliado estratégico del país en la gestión eficiente de los recursos naturales, adaptación y mitigación del cambio climático.

Entre sus diferentes iniciativas en la lucha contra el cambio climático, la compañía ha implementado en Santiago un proyecto pionero de economía circular a nivel mundial: la transformación de las plantas de tratamiento de aguas residuales en biofactorías que, al recuperar agua para nuevos usos, valorizar los residuos y generar energía renovable para su propia gestión, contribuyen a la reducción de las huellas de carbono e hídrica de las operaciones del grupo.

Las biofactorías recuperan agua para nuevos usos y valorizan los residuos

La biofactoría del Gran Santiago, que es la primera del mundo, está compuesta por las plantas de La Farfana, Mapocho-Trebal y El Rutal. Trata diariamente 700.000 metros cúbicos de aguas residuales y lodos de alcantarillado con el objetivo de reutilizar el agua regenerada para usos agrícolas, urbanos e industriales y producir energía limpia (biogás).

Además, la integración de tecnologías avanzadas permite reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, así como neutralizar los olores emitidos en la instalación. La reforestación de su entorno ayuda igualmente a minimizar el impacto ambiental.

Por otro lado, gracias al tratamiento de las aguas residuales, se está recuperando el ecosistema del río Mapocho permitiendo la conservación de especies autóctonas y el regreso de diversas especies de peces e insectos. El proyecto recibió, en diciembre del 2018, el Premio Momentum for Change de la ONU por su aporte para enfrentar el cambio climático. Es indudable que la apuesta por la economía circular en Agbar es clave en la lucha contra el cambio climático.

Los megaestanques de agua de Pirque fueron inaugurados en noviembre del año pasado por Aguas Andinas.

Megaestanques

Sostenibilidad e innovación forman parte del ADN del grupo. Otro ejemplo, más reciente, de desarrollo de infraestructuras para dar respuesta a fenómenos meteorológicos extremos como consecuencia del cambio climático son sus seis megaestanques de agua de Pirque, inaugurados en noviembre del año pasado por Aguas Andinas.

Ésta es una gran infraestructura hidráulica que permitió pasar de 11 a 34 horas de autonomía a Santiago de Chile. Los megaestanques, que abarcan la superficie de 50 campos de fútbol y acumulan 1.500 millones de litros de agua, contribuyen así al desarrollo de una ciudad cada vez más resiliente y preparada frente a eventos meteorológicos extremos.

A principios de este año, la Región Metropolitana de Santiago de Chile se vio afectada por un episodio de fuertes lluvias que provocaron fuerte caudal y turbiedad en el agua proveniente de los Ríos Maipo y Mapocho, principales fuentes de abastecimiento del recurso hídrico para los más de siete millones de habitantes de la Región. En un fin de semana, llovió la quinta parte de lo que tradicionalmente suele llover a lo largo de todo un año.

Aguas Andinas se anticipa a fenómenos meteorológicos extremos

Los altos niveles de turbidez en los ríos, conocido como el fenómeno río atmosférico, impactaron en la operatividad de las plantas de producción de agua potable gestionadas por Aguas Andinas, ya que esos niveles eran muy superiores a los máximos en los que pueden operar correctamente las plantas. Como fuente de suministro alternativo, la compañía activó los megaestanques de agua de Pirque. De esta manera, combinado con medidas de gestión en la distribución de la red y una llamada a la ciudadanía para un uso moderado y responsable del consumo de agua, la compañía consiguió asegurar la continuidad de su suministro a la gran mayoría de la Región Metropolitana, con un solo corte temporal en el sector de Lo Barnechea.

Ante situaciones de emergencia compleja como ésta, Aguas Andinas posee capacidad de anticipación y de actuación. Puede hacerlo por varios motivos. Uno, por la implementación de planes de resiliencia para ser más resistentes ante los efectos del cambio climático, mediante una correcta planificación, ejecución y explotación de las infraestructuras hidráulicas críticas, en colaboración con los servicios de emergencias y autoridades locales. Dos, por inversiones en instalaciones diseñadas para ser usadas exclusivamente en condiciones extremas (como los estanques de Pirque). Tres, por el uso de tecnologías de adaptación y mitigación al cambio climático, permitiendo la monitorización en tiempo real de las infraestructuras, de los recursos, etcétera, con la finalidad de prevenir y reducir los impactos de una crisis con la mayor eficiencia y rapidez posible. Y cuatro, por el desempeño y gran compromiso de los profesionales del grupo.

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