Empresas centenarias

Sostenibilidad e innovación en el ADN de Agbar

  • La actividad de AGBAR se extiende a Latinoamérica y otras áreas geográficas
  • El Fondo de Solidaridad de Aguas de Barcelona ha garantizado el agua a 28.545 familias
Edificio de la sede de Agbar en Barcelona

El reto climático y la economía circular relanzan el papel de una compañía que apuesta por la disrupción y las personas. Agbar, un grupo con 152 años de historia, combina una probada experiencia al servicio de las ciudades y del territorio con una pasión por la innovación disruptiva y con un firme compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El agua está en la génesis del desarrollo de todas las civilizaciones y ahora, en pleno siglo XXI, adquiere un nuevo protagonismo ante la emergencia del cambio climático. Agbar, un grupo con 152 años de historia, combina una probada experiencia al servicio de las ciudades y del territorio con una pasión por la innovación disruptiva y con un firme compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la nueva "hoja de ruta" de Naciones Unidas para salvar el planeta.

El año 1860, el ingeniero Ildefons Cerdà presentó su proyecto de desarrollo del Ensanche de Barcelona que marcaría un antes y un después en la historia de esta ciudad. Una transformación urbanística que vislumbraron dos empresarios de Mataró (Barcelona) y un barcelonés ya en 1857. Ese año, crearon la Compañía de Aguas Dos-Rius con la que pretendían trasladar el agua desde el Maresme hasta la capital catalana. Diez años después, se constituyó en Lieja (Bélgica) la Compagnie des Eaux de Barcelona, que es el precedente más antiguo de la actual Sociedad General de Aguas de Barcelona (SGAB), matriz de Agbar. La ciudad y el mundo vivían entonces momentos de grandes cambios, bajo el impulso de la revolución industrial y de los avances científicos. Un tiempo también de grandes retos, en que el emprendimiento y la gestión solvente y profesional de los servicios urbanos eran básicos para conseguir un gran salto adelante en el desarrollo de la sociedad.

Agbar, un grupo con 152 años de historia, combina una probada experiencia al servicio de las ciudades y del territorio con una pasión por la innovación disruptiva y con un firme compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

Los cambios acelerados que se viven hoy en día otorgan un valor renovado a esa experiencia. Las empresas centenarias como Agbar, cuya actividad de la mano del Grupo SUEZ al que pertenece se extiende a Latinoamérica y otras áreas geográficas, son un modelo de solvencia corporativa, además de un motor de crecimiento económico y de generación de empleo de calidad. Agbar ha demostrado a lo largo de sus años de vida su capacidad de adaptación y su pasión por el futuro.

Aguas de Barcelona

Aguas de Barcelona, participada por Agbar y que da servicio a la ciudad condal y a los municipios de su corona metropolitana, es un ejemplo de esta apuesta por la innovación, por la atención a las personas y por la colaboración público-privada. A nivel de ciudadanía, es uno de los suministros mejor valorados con un índice de satisfacción del 82,6% de los clientes, recibiendo la mejor nota dentro del sector de suministros con un 7,73. La sostenibilidad y el consumo responsable forman parte de su ADN. Barcelona y su área tienen una de las ratios más bajas de consumo de agua. En concreto, 103,4 litros por habitante y día (frente a 120 en París, 131 en Madrid y 197 litros en Oslo, por citar otras ciudades europeas).

Consciente de su responsabilidad con las personas como prestataria del servicio de abastecimiento de agua, creó en 2012 un Fondo de Solidaridad pionero para atender la situación de las familias vulnerables, es decir, aquellas que, con la crisis económica, no podían hacerse cargo del pago del recibo del agua. De este modo se adelantó a las regulaciones normativas y al empeoramiento del contexto económico y social. Y se convirtió en la primera gran compañía de servicios que puede decir, con toda fiabilidad, que no corta nunca el suministro a sus usuarios identificados por los servicios sociales como personas vulnerables.

Su fondo de solidaridad ha firmado convenios con 22 municipios del área metropolitana para garantizar el agua a los hogares que, según los servicios sociales municipales, no la pueden pagar por razones económicas. De este modo, un total de 28.545 familias (de las cuales más de 7.000 son de la ciudad de Barcelona) no tienen que abonar el importe correspondiente al consumo, que supone prácticamente el 50% del total. El resto son impuestos y tasas de las administraciones que no dependen de la compañía que gestiona el suministro.

Laboratorio internacional

El agua del grifo es el producto alimentario más controlado del mundo. Aguas de Barcelona posee el único panel español de expertos catadores de agua de consumo humano y fue la primera empresa española con la certificación ISO 22000, que acredita que el agua suministrada en el área metropolitana de Barcelona tiene la misma calidad sanitaria que cualquier otro alimento como, por ejemplo, un yogur.

El laboratorio de Aguas de Barcelona es un referente internacional en análisis de agua. Un equipo plurisdiciplinar de prestigio formado por químicos, biólogos, farmacéuticos e ingenieros, entre otras profesiones, realiza cerca de 500.000 controles de calidad exhaustivos anuales. El nivel de vigilancia de la calidad del agua, debido al número de sustancias y microorganismos que se controlan en el área metropolitana de Barcelona, es superior al del resto de Europa.

En esencia, la misión del laboratorio es lograr que beber agua del grifo no solo sea motivo de tranquilidad, sino también un placer. Además de la ISO 17025, que certifica la capacidad del laboratorio y sus profesionales para operar con los más altos estándares de calidad, otro dato representativo del laboratorio es que sus controles de calidad son complementados con medidas en continuo de una red de 211 analizadores en línea.

Líder contra el cambio climático

Aguas de Barcelona quiere liderar la lucha contra el cambio climático. Por ello, ha reducido desde 2015 en un 40,6 por ciento su huella de carbono, un indicador que mide las emisiones directas e indirectas de gases de efecto invernadero producidas por un producto o un servicio a lo largo de su ciclo de vida. Además, casi el 100 % de la energía que compra para utilizar en las distintas fases del ciclo del agua tiene garantía de origen verde.

La compañía impulsa la movilidad sostenible y posee una flota de 120 vehículos 100% eléctricos, la más grande de Barcelona y certificada con el sello de calidad ambiental. La buena gestión de esta flota ecológica le ha merecido el reconocimiento de la Asociación Española de Gestores de Flotas de Automóviles (AEGFA).

Además, tiene en marcha un plan piloto de monitorización móvil de la contaminación del aire mediante la instalación de sensores sobre los vehículos de su flota. El proyecto, en el que participa también Cetaqua, permite recoger datos en tiempo real sobre la calidad ambiental, un factor básico para poder avisar a los grupos de población de mayor riesgo.

El compromiso con el medio ambiente, y con la reducción de las emisiones responsables del cambio climático, es evidente también en su proyecto para convertir las tradicionales estaciones de tratamiento de aguas residuales en ecofactorías. Se trata de lograr que, además de seguir la política de cero residuos, estas instalaciones sean autosuficientes y generen toda la energía para funcionar. La planta del Baix Llobregat será pionera en esta reconversión para reducir la huella de carbono y mejorar la eficiencia energética.

Innovación: seña de identidad

La innovación es una de las señales de identidad de Aguas de Barcelona. Uno de cada cuatro de sus trabajadores participó en proyectos de innovación durante el 2018. La compañía ha conseguido multiplicar por 4,5 cada euro invertido en investigación y ha puesto en marcha programas como Start4Big, una alianza entre cinco grandes empresas para atraer start-up tecnológicas y consolidar a Barcelona como un hub disruptivo.

Start4big está impulsada, además de por Aguas de Barcelona, por CaixaBank, Naturgy, SEAT y Telefónica. En la fase final de su primera edición ha seleccionado 40 proyectos. El 57% de todas las start-ups que han optado al programa son españolas, mientras que el 43% restante provienen de países como Alemania, Francia e Israel, entre otros. Los ganadores, que se anunciarán en octubre, podrán iniciar un proyecto piloto con las empresas impulsoras de Start4big, que suman 380 millones de clientes.

Por su parte, Cetaqua, centro tecnológico participado por Aguas de Barcelona, la Universidad Politécnica de Cataluña y el CSIC, suma más de 10 años como un modelo de referencia consolidado de colaboración público-privada. La mejor forma de afrontar los retos de futuro es, precisamente, mediante la colaboración con otros actores. Por ello, ha trabajado con 350 entidades entre pymes, universidades y empresas. La transferencia de conocimiento es uno de los principios básicos para impulsar un desarrollo igualitario.

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