Economía

La caída del ahorro anticipa una desaceleración de la demanda interna

  • Los Economistas advierten de la pérdida de fuelle de los soportes
  • El Consejo General de Economistas presenta las previsiones de 2019

El consumo de los hogares se ha mostrado como uno de los principales dinamizadores de la economía española en el proceso de recuperación. Tanto es así, que como señala el Observatorio Financiero 'Informe mayo 2019' presentado este viernes en la sede de Madrid del Consejo General de Economistas, uno de los elementos más llamativos del ciclo expansivo sobre este aspecto está en que los hogares han incrementado el gasto en consumo final por encima de su renta disponible bruta, "con el consiguiente saldo negativo en el ahorro en el sector institucional".

El agotamiento del ahorro, por debajo del 5%, vaticina una desaceleración de la demanda de los hogares

En este sentido, el informe recuerda que la tasa de ahorro de los hogares se sitúa en el 4,8% a final de 2018, "lo que supone un descenso que se ha debido al menor crecimiento de la renta bruta disponible que el gasto en consumo final". En este sentido se prevé una caída del consumo de los hogares a partir de los próximos meses debido al agotamiento de esta tasa de ahorro.

El otro caso debilitamiento viene por el lado del comercio exterior. Si bien las exportaciones vienen mostrando una robustez fundamental para la recuperación de la economía, parece que su avance comienza a debilitarse al son de los tambores de la guerra comercial de EEUU y China. Sin embargo, desde el Consejo de Economistas prevén que este sector aún de algunas ventajas a la economía: por un lado, la desaceleración del consumo privado se compensará en parte por una menor contribución negativa del saldo exterior, y por otro lado, aún mantendrá una vigencia tanto en cuanto las importaciones desciendan a un mayor ritmo que las exportaciones, como ocurre actualmente.

Un crecimiento 'dopado'

Además, para cerrar el cuadro de incertidumbre, el incremento del consumo público experimentado en los últimos meses, con avances del 3% interanual, traerá consecuencias para la economía española a partir de la segunda mitad de este año. Hasta el momento, el aumento del gasto de las administraciones públicas parece haber sido uno de los elementos clave de la resistencia ofrecida por España ante los desequilibrios internacionales generados por la coyuntura de guerra comercial entre Estados Unidos y China, si bien esta tendencia tiene un claro reflejo en el déficit, presionado al alza ante un escenario de incremento del gastos, lo que puede generar tensiones en el desempeño de la economía española hasta final del año.

"El consumo, la construcción y el turismo siguen ganando peso en nuestro PIB, si bien el consumo privado viene perdiendo dinamismo y podría desacelerarse en los próximos trimestres", señala el presidente de la comisión financiera del Consejo General de Economistas, Antonio Pedraza, añadiendo que "consumo público, que viene creciendo a un ritmo del 3%, puede que no siga siendo un elemento compensador, debido a las exigencias del control del déficit, que se harán más patentes en el segundo semestre del año".

En este sentido, cabe recordar que las previsiones sitúan el déficit público por debajo del 2,5% del PIB registrado a finales de 2018, si bien buena parte de esta reducción vendrá de la mano del mismo crecimiento de la economía, ha demostrado un mejor comportamiento de lo esperado en el primer trimestre del 2019, con un avance del 0,7%, anticipando un alza del PIB para final de año del 2,1% , según las previsiones de la Comisión Europea y del Consejo General de Economistas.

Concretamente, en la Actualización del Plan de Estabilidad 2019-2022 atisba un horizonte de reducción del déficit al 2% a cierre del presente ejercicio para ir al 1,1% y 0,4% en los años 2020 y 2021, respectivamente, y llegar al 0% en el año 2022. Sin embargo, cabe recordar que los expertos han advertido de la agenda expansiva del gasto público del actual Gobierno de Pedro Sánchez, con el incremento de las pensiones un 1,6% en 2019 por ejemplo o los incentivos a la contratación de larga duración, algo que podría comprometer esta senda en futuras revisiones del plan que elabora el Ministerio de Economía y Empresa.

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