Economía

El giro acomodaticio de la Fed azota de lleno al sector bancario de EEUU

Foto: Reuters.
Nueva York

La decisión del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) de no mover ficha, proyectar que no elevará el precio del dinero en lo que queda de año y frenar el adelgazamiento de su balance a finales de septiembre sorprendió al mercado y ha noqueado de lleno al sector financiero.

Los valores bancarios han registrado entre el miércoles y el jueves su mayor caída en más dos meses, dejando notar que la política acomodaticia del banco central estadounidense se dejará notar en los márgenes sobre intereses y en la rentabilidad sobre nuevos préstamos.

"La Fed ha creado su propia versión del principio de incertidumbre. No puede, simultáneamente, mantener una hoja de balance hinchada e implementar políticas de tipos de interés de manera efectiva, puesto que los bancos cuentan con grandes reservas de efectivo y el mercado de préstamos interbancarios está muerto", explica Aaron Anderson, vicepresidente senior de análisis de Fisher Investments.

Según explica Anderson, la Fed necesita continuar reduciendo su hoja de balance para poder volver a establecer los tipos de interés como su principal herramienta a la hora de implementar políticas. Una hoja de balance más reducida fomentará la competencia por los depósitos y permitirá que los tipos de interés de los depósitos aumenten con respecto a sus niveles actuales. "Esto resulta negativo para los beneficios de los bancos, pero positivo para casi todo el resto del mundo", estima.

Es por ello que el índice KBW Nasdaq Bank Index, que cobija a los 24 bancos más importantes de EEUU sufrió el miércoles una caída del 3%, la mayor desde el pasado 4 de diciembre, y continuó la debacle durante la sesión del jueves, recortando un 1,3% más. Valores como JPMorgan o Bank of America se dejaron casi un 2% un día después de la decisión del comité que dicta la política monetaria del país de mantener los tipos entre el 2,25% y el 2,50%.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, mencionó la ralentización del comercio internacional, la debilidad de Europa y China así como el Brexit pero el factor que seguramente tuvo mayor fue el comportamiento de la inflación. La inflación general ha caído como resultado del descenso de los precios del crudo y la inflación subyacente se ha estabilizado cerca del objetivo del 2%, por lo que los precios no suponen una amenaza para los objetivos del FOMC y las expectativas del mercado siguen siendo reducidas.

"Seguimos previendo que la economía estadounidense repuntará en el segundo trimestre dado que gran parte de la ralentización actual se debe a una variación temporal en el ciclo de existencias y creemos que el crecimiento del PIB será superior a lo que indican las previsiones de la Fed para este año", señala Keith Wade, economista jefe de Schroders, quien estima que la siguiente medida de la institución seguramente consista en una rebaja de tipos en 2020 a medida que la actividad se ralentice.

El cuadro macroeconómico de la Fed muestra como EEUU crecerá este año un 2,1%, dos décimas menos de lo previsto en diciembre, y avanzará un 1,9% en 2020, lo que incluye también una tímida rebaja. La tasa de paro se rebajó en dos décimas para ambos años respectivamente hasta el 3,7% y el 3,8% respectivamente mientras que la inflación subyacente se mantendrá anclada en el 2%.

Pese a que a simple vista la coyuntura económica del país sigue siendo sólida, otros economistas coinciden con Wade a la hora de observar una rebaja de tipos en el horizonte. "Seguimos pensando que las proyecciones a la baja de la Fed son demasiado optimistas", reiteró en un informe, Michael Pearce, economista de Capital Economics, quien recuerda que el mercado ya está descontando un recorte de tipos para 2020. "Mantenemos nuestras estimaciones de que la Fed rebajará los tipos en 75 puntos básicos en la primera mitad del próximo año", aclaró.

El banco central estadounidense decidió el miércoles mantener los tipos de interés sin cambios en un rango del 2,25% y el 2,50% pero brindó una importante concesión al mercado, al no telegrafiar subida alguna en el precio del dinero a lo largo de este año.

Esta proyección pudo observarse en la actualización del diagrama de puntos, también conocido como dot plot, que acompañó al comunicado del comité encargado de dictar la política monetaria del país. En el mismo se determinó que la media de los altos funcionarios de la Fed observa los tipos en el 2,4% este año, cinco décimas por debajo de lo que se esperaba en diciembre, lo que sugiere que la institución mantendrá las tasas federales en el nivel actual durante el resto de 2019.

No solo eso. El espíritu acomodaticio del banco central se mantendrá por lo menos hasta 2022 ya que en ningún caso la media considera alcanzar la tasa neutral, el nivel en el que el precio del dinero ni impulsa ni ralentiza la actividad económica, que la Fed fija en estos momentos en el 2,8%. Eso sí, la media de las previsiones del FOMC, al contrario que algunos economistas, barajan que el año que viene se llevaría a cabo una subida de tipos de 25 puntos básicos, hasta un rango del 2,50% y 2,75%. Nivel que se mantendrá también en 2021.

Pero el giro acomodaticio de la Reserva Federal va más allá de las tasas. El banco central ofreció detalles sobre cómo prevé poner fin al adelgazamiento al que ha sometido su balance desde octubre de 2017, un proceso que ha contribuido implícitamente a endurecer las condiciones financieras. El balance superó los 4,4 billones de dólares tras la crisis financiera y en estos momentos oscila los 3,8 billones de dólares. Actualmente, el instituto emisor permite el vencimiento mensual de 30.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 20.000 millones de dólares en activos respaldados por hipotecas.

A partir de mayo, la Fed reducirá a 15.000 millones de dólares los reembolsos mensuales de los bonos del Tesoro deteniendo este proceso a finales de septiembre. La institución permitirá que los activos respaldados por hipotecas continúen madurando, pero reinvertirán el capital de vencimiento por debajo del límite de 20.000 millones de dólares en valores del Tesoro. Es decir, está previsto que, a partir de octubre, la Fed vuelva a ser un comprador neto de deuda pública americana.

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