Economía

El FMI advierte a Italia de que sus planes de estímulo pueden desembocar en una recesión

  • El Ejecutivo pretende elevar el déficit al 2,4% del PIB en 2019
Foto: Dreamstime

Las medidas de estímulo contempladas en los planes presupuestarios del Gobierno italiano tendrán un dudoso efecto positivo sobre el crecimiento de la economía a corto plazo, que a medio y largo plazo acabará siendo negativo y dejará expuesto al país a incurrir en una nueva recesión que obligaría a acometer un ajuste mayor cuyos efectos serían soportados desproporcionadamente por los más desfavorecidos, según ha advertido la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), desplazada a Italia para elaborar su informe anual 'Artículo IV'.

"El estímulo planeado conlleva sustanciales riesgos a la baja y dejaría a Italia muy vulnerable", apuntan los técnicos del FMI en sus conclusiones, señalando que los potenciales efectos positivos de estas medidas expansivas en el corto plazo podrían verse más que contrarrestados por el efecto negativo de la ampliación de los diferenciales de la deuda soberana, que acabarán encareciendo los costes de financiación del sector privado.

Los planes del Gobierno italiano para impulsar la demanda mediante un estímulo fiscal, cuyo principal esfuerzo se destinará a elevar la protección social y ampliar las prestaciones de los pensionistas, elevará el déficit presupuestario al 2,4% del PIB en 2019, desde donde bajará al 2,1% en 2020 y al 1,8% un año después.

En este sentido, los técnicos del FMI advierten de que unas rentabilidades más altas de la deuda soberana pueden aumentar los costes y reducir la capacidad de financiación y la solvencia de los bancos italianos, mientras que la ratio de deuda pública se mantendrá en torno al 130% del PIB durante los tres próximos años, por lo que serán necesarias medidas adicionales de ajuste para su estabilización coincidiendo con un escenario de normalización de la política monetaria e incremento del gasto en pensiones.

"La materialización de incluso modestos 'shocks' adversos, como una ralentización del crecimiento o una subida de los diferenciales, aumentaría la deuda, incrementando el riesgo de que Italia se vea forzada a realizar una importante consolidación fiscal cuando la economía se está debilitando", apunta el FMI, señalando que "esto podría transformar una ralentización en una recesión".

De este modo, los técnicos de la institución internacional advierten de que la experiencia sugiere que el coste de llevar a cabo un ajuste fiscal cuando la economía languidece "recae desproporcionadamente sobre los pobres y vulnerables", por lo que cualquier posible beneficio a corto plazo probablemente sea sobrepasado por el riesgo sustancial de deterioro cuando se materialice cualquier sacudida económica por modesta que sea esta.

Así, la misión del FMI recomienda a las autoridades del país transalpino llevar a cabo una consolidación fiscal "modesta y gradual" que contribuya a colocar la deuda en una trayectoria bajista y a reducir los costes de financiación. "Sería prudente consolidar las cuentas públicas mientras las condiciones externas siguen siendo favorables", apunta.

Recomendaciones del FMI

En su análisis, los enviados del FMI al país transalpino señalan que los principales problemas económicos de Italia son el bajo crecimiento y los bajos resultados a nivel social, expresando así su aprecio por las intenciones del Gobierno de impulsar la actividad y la inclusión, aunque disienten de Roma en el método ideal para alcanzar esta meta, para lo que proponen un paquete de reformas estructurales, además de perseverar en la consolidación fiscal y el saneamiento del sector bancario.

De este modo, el FMI aconseja a Italia un cambio en sus políticas para promover el crecimiento y la inclusión social, señalando la importancia de que las medidas dirigidas a aliviar la pobreza, como el llamado programa de ingreso ciudadano, cuenten con controles adecuados para evitar abusos y limiten el importe de las ayudas a un rango de entre el 40% y el 70% del nivel relativo de pobreza, además de incluir incentivos para incorporarse al mercado laboral.

En cuanto a las pensiones, los técnicos del Fondo consideran que los cambios planteados, incluyendo adelantar la edad de jubilación efectiva, servirían para aumentar el gasto en pensiones y colocarían más presión sobre las generaciones jóvenes, dejando menor margen para acometer medidas de estímulo al crecimiento, por lo que reiteran su llamamiento a preservar la indexación entre la edad de jubilación y la esperanza de vida.

Por otro lado, el FMI comparte la apuesta de las autoridades italianas por la inversión pública como fórmula de impulsar el crecimiento, así como en lo relativo a lucha contra la corrupción, mientras que aconsejan al Gobierno italiano acometer una reforma fiscal exhaustiva que permita ampliar la base impositiva, así como mejorar la eficiencia y equidad del IVA y modernizar el impuesto sobre la primera vivienda.

En cuanto al mercado laboral, los técnicos del FMI subrayan la importancia de descentralizar la negociación colectiva para facilitar el alineamiento entre productividad y salarios, reduciendo así el paro estructural y el empleo sumergido, además de señalar que el 'Decreto Dignidad' ha contribuido a incrementar la incertidumbre sobre los costes de despido, que recomiendan reducir.

Saneamiento de la banca

Por otro lado, la misión del FMI reconoce los importantes progresos realizados en Italia en el saneamiento del sector bancario, que ha reducido al 10% a mediados de 2018 la ratio de préstamos no productivos (NPL) desde el 17% que alcanzaba en 2015. "Estos progresos deben continuar en todos los frentes para restaurar la resiliencia del sistema bancario y permitir que apoye a la economía real", señala.

En este sentido, los técnicos de la institución dirigida por Christine Lagarde advierten de que la buena salud de las finanzas públicas representa "un requisito previo" para la estabilidad del sistema financiero.

De este modo, las recomendaciones del FMI pasan por realizar una supervisión más cercana que garantice continuar reduciendo el peso de los préstamos no productivos en el balance de las entidades italianas, así como mejorar la eficiencia del sector, reduciendo sus costes operativos y diversificando ingresos, así como mejorar la gobernanza implementando completamente las normas europeas.

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