Economía

La internacionalización, clave para superar la incertidumbre económica mundial

  • Los objetivos son diversificar mercados y una mayor competitividad
Madrid

La internacionalización de las compañías españolas ha sido un factor clave en la recuperación del tejido empresarial tras la anterior crisis, y todo apunta a que, de nuevo, la actividad de nuestras empresas en el extranjero se tornará imprescindible para hacer frente a la nueva ola de incertidumbre que se vislumbra en el marco económico y político global. Así lo consideran los expertos que participaron en el Foro Internacionalización Cesce-elEconomista, en el que se analizaron los desafíos del nuevo escenario internacional.

Con el petróleo en precios máximos de cuatro años, una ralentización del crecimiento y del comercio mundial y un divorcio inminente del Reino Unido con la Unión Europa, "la internacionalización no es una opción, se convierte en una necesidad", apunta Ángela Pérez, directora financiera para la Exportación de Elecnor, que asegura que lo que más le preocupa es la subida de tipos que se avecina. "La mayor incertidumbre se dará cuando el señor Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, quite la manguera y la masa de dinero barato y abundante que sostiene el crecimiento de países y empresas llegue a su fin. No sé si en todos los países se habrán hecho los deberes para asumir una situación de subida de tipos", advierte la directiva.

Por otro lado, las políticas proteccionistas llevadas a cabo por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, están cambiando las reglas del tratado de libre comercio firmado en 2001 por las principales potencias económicas del mundo, lo que también está haciendo saltar las alarmas. "La mayor amenaza es la incertidumbre que genera el proteccionismo. Claramente, el escenario internacional al que nos enfrentamos es diferente. La guerra comercial, que es ya una realidad, anticipa un cierre de mercados y los efectos serán indudables", advierte Alfredo Bonet, secretario general del Círculo de Empresarios, que por otro lado confía en la fortaleza de las empresas españolas. "No hay que ser pesimistas, las hemos pasado peores. La capacidad de influir en estas circunstancias que se están dando es nula, por lo que hay que jugar con las cartas que tenemos y saber adaptarnos", apunta Bonet.

Según Javier Serra, director general de Internacionalización de la Empresa de Icex, "los últimos diez años han sido claves para la internacionalización y las exportaciones siguen batiendo récord año tras año. Por eso, lo importante es que las 50.000 empresas que se han estrenado en los mercados internacionales en los últimos años se consoliden como exportadores regulares y no se replieguen al mercado local".

Fernando Salazar, presidente ejecutivo de Cesce, confía en la fortaleza de las empresas españolas que han dado el salto al extranjero y recuerda que "tenemos un PIB más o menos similar al de 2008, sin embargo, ahora el sector exterior es un tercio más grande". Así, Salazar apunta que "uno de cada cuatro empleos depende del sector exterior y no creo que este fenómeno se vaya a revertir. Estoy seguro de que las empresas, con el apoyo de las administraciones, podrán superar los nubarrones que están llegando".

En este sentido, el presidente de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación afirma que los instrumentos que tienen están muy regulados y limitados, pero "se pueden usar en su pleno potencial. En nuestro caso es cada vez más útil y aconsejable que se usen los seguros de crédito de impago, ya que es ahora cuando más valor tienen".

Asimismo, Salazar considera que es normal que el mercado financiero tienda hacia una cierta normalización, tras siete años de tasas negativas. "La subida de tipos en Europa todavía no se ha producido, se espera para el año que viene, y aunque es una amenaza importante, no la veo tan terrible, ya que se espera que sea muy gradual", concreta el directivo.

Mario Agreda, director general de Cartronic Group, que "acompaña a las grandes compañías de infraestructuras" en sus negocios internacionales, se muestra también optimista. "El mundo cambia y nos tenemos que adaptar, no todo es negativo, habrá una parte positiva en el Brexit y también en la subida de los tipos de interés. Siempre hay que buscar la ventana que se queda abierta cuando se cierra una puerta", señala el empresario, que destaca que las empresas españolas "estamos ya en los países donde es más complicado hace negocios, por eso creo que hemos sabido y que sabremos hacerlo en el futuro".

La pérdida de competitividad en este nuevo escenario es algo que preocupa a las compañías españolas, que se enfrentan a grandes potencias como China, con capacidad para ofertar precios de derribo. En este sentido, Fernando Salazar apunta que ellos "están participando con unas reglas de juego con las que no podemos jugar los demás, aunque están empezando a morar el nivel de agresividad". Así, el presidente de Cesce coincide con Javier Serra en que nuestro as en la manga debe estar en la diferenciación del producto que ofrecemos. "Si solo vendemos más barato, siempre habrá alguien que nos mejore. La vía debe ser la de subir el valor añadido, con producto más diferenciado y más competitivo por elementos distintos al precio".

Para ello, ambos directivos apuestan por la innovación y la digitalización. "No solo se internacionalizan las empresas de base tecnológica, también se puede aportar tecnología al resto para que den el paso de salir fuera de nuestro mercado", apunta Serra.

Claves de la competitividad

Según los expertos, el éxito de nuestras empresas en este nuevo ciclo de incertidumbre dependerá también de la relación de las mismas con las administraciones. Así lo cree Balbino Prieto, presidente de Nova Internacional. "Podremos salir más fortalecidos de esta crisis si la relación empresa-Estado es adecuada. Todos remamos en la misma dirección. Si las empresas ganamos más dinero pagaremos más impuestos". De hecho, el directivo cree que "el tendón de Aquiles es la falta de sentido de país que tenemos en España. Esto tiene un coste importante, ya que determinados partidos no entienden lo que es la unidad de país y eso hace que nuestras políticas no sean las más recomendables". Además, el directivo cree que la administración debe mejorar su funcionamiento para ser más ágil. "Una reforma de la administración pública sería algo excelente para el mercado empresarial", concreta.

Alfredo Bonet apunta también hacia la necesidad de reformas es-tructurales urgentes que nos permitirían ser más competitivos. "Estamos en un entorno que es mejorable. Hay muchas reformas pendientes y tenemos que reducir el déficit público, modificar las pensiones, mejorar el mercado laboral, entre otras cuestiones. Se trata de llevar a cabo reformas estructurales que permitirían al sector privado ser más competitivo. Espero que el actual o los próximos gobiernos acometan este tipo de reformas, que nos ayudaran a crecer y crear em-pleo cada vez más cualificado y mejor retribuido", explica el directivo.

Por otro lado, Balbino Prieto pone el foco en la educación como una pieza clave del futuro de nuestro país. "La formación profesional ha estado muy abandonada en España y ahí tenemos que incidir para potenciar la innovación. En Estados Unidos muchas empresa colaboran con las universidades; sin embargo, en España todavía la universidad y la empresa van por libre y la gente investiga sobre lo que le apetece, sin darse cuenta que hay que investigar lo que la sociedad demanda", explica el empresario, que recuerda que "somos el undécimo país en investigación y el quinto en publicaciones de investigaciones científicas, pero a la hora de hacer patentes EEUU tiene unas 800.000 patentes anuales y nosotros apenas superamos las 1.600. Sin embargo, las patentes de EEUU se originan con las publicaciones que nosotros hacemos. Es una pena que la investigación se pierda y que las empresas no la aprovechen para diferenciar el producto".

Estabilidad económica

Además de mejorar las relaciones con las distintas administraciones, el tejido empresarial cree que su posición en el exterior se vería reforzada con una "diplomacia comercial o política que acompañe a nuestra función comercial más agresiva y orientada al negocio", explica Ángela Pérez, de Elecnor. Si bien, la directiva tiene claro que desde las empresas no tienen que pensar en "qué puede hacer tu país por ti, si no que puedes hacer tú por él. Esa es la actitud que tenemos que tener. Las empresas tienen que decidir su propio futuro".

Javier Serra también considera que "la imagen de cada país la construyen las empresas y en nuestro caso lo están haciendo muy bien". Así, el director general de Internacionalización del Icex apunta que el porcentaje de las empresas españolas en exportaciones mundiales en los últimos años se ha mantenido estable o a crecido.

"Dentro de los grandes países de la Unión Europea, somos los segundos por detrás de Alemania en relación al peso de las exportaciones en el PIB". Esto supone un importante hito, ya que en 2009 España era el país con el menor nivel de exportaciones de la Unión Europea, con el 23 por ciento del PIB. Si bien, tras nueve años, el país ha logrado llevar ese porcentaje hasta el 34 por ciento.

En este sentido, Fernando Salazar considera que hay que reconocer "el logro que han conseguido las empresas y lo fundamental que es para nuestra economía el sector exterior, con un cambio profundo en el peso que tienen estos actores en el PIB", lo que según el presidente de Cesce "se convierte en un factor clave de estabilidad para la economía de nuestro país".

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