Economía

Casi 800.000 personas cobran una pensión de más de 2.000 euros al mes

  • "La pensión media de un jubilado crece el 37% en diez años"

El sistema de pensiones español arroja, tal y como sucede en el mercado laboral, una tremenda desigualdad. Mientras que la pensión media del sistema es de 909 euros brutos mensuales, y la pensión media de jubilación se sitúa en 1.047 euros, lo cierto es que hay casi 800.000 "privilegiados" que a día de hoy perciben una o varias prestaciones por valor de más de 2.000 euros mensuales. Una cuarta parte de ellos, además, es beneficiaria de la que hoy se considera pensión máxima, 2.567 euros al mes. Y ello mientras que otros 2 millones de personas cobran pensiones de entre 600 y 648 euros y unos 4,5 millones, en total, perciben prestaciones brutas por debajo de los 1.000 euros.

No es de extrañar que esos "pudientes" del sistema hayan provocado que el valor de la pensión media haya subido, en diez años, casi un 34% -el 37% las pensiones de jubilación-, frente a una mucho más tímida escalada de los salarios, que de 2006 a 2016 se han incrementado menos de un 19%. Las subidas aprobadas por los distintos Ejecutivos, del PP y del PSOE, han sido mucho más tímidas (de hecho en los últimos cuatro años las pensiones solo se han revalorizado, por acción del Gobierno, un 1%).

Qué son las Clases Pasivas

Son poco más del 8% del total de 9,5 millones de pensionistas del país, y una gran parte de ellos forma parte del Régimen de Clases Pasivas del Estado, encargado por lo general de abonar las pensiones de retiro de funcionarios civiles y militares. Los primeros, de hecho, son casi 320.000 y cobran una prestación mensual media de 2.059 euros brutos. Los segundos, algo más de 80.000, no se quedan a la zaga y perciben del Estado 2.010 euros brutos mensuales.

Las Clases Pasivas, entre las que también se encuentran víctimas del terrorismo, afectados por el VIH, y familiares de mutilados y fallecidos por heridas de guerra (aunque todos estos colectivos perciben prestaciones mucho menos cuantiosas), cuestan al mes a la Seguridad Social un total de 983 millones de euros, un 11,5% de los 8.599 millones que, hoy por hoy, desembolsa el Ministerio de Empleo y Seguridad Social en el abono de pensiones.

¿Recortar la prestación?

¿Es sostenible mantener unas prestaciones tan altas? Lo cierto es que por un lado, la contención salarial de los últimos años va a motivar que funcionarios y militares que se vayan retirando en el futuro lo hagan en peores condiciones que sus antecesores, a los que favoreció, sin lugar a dudas, una pujanza sindical mucho mayor que la actual. Por eso, los expertos advierten de que el problema de la sostenibilidad de las pensiones no está en este colectivo, sino en un sistema que afronta severos problemas de envejecimiento y precariedad laboral.

José Ignacio Conde Ruiz, de Fedea, explicaba recientemente que "no sería justo cambiar las reglas de juego" a quienes ya trabajaron durante toda su vida. "Lo que hay que hacer es cambiar el marco ahora para que los que estamos trabajando sepamos a que atenernos en el futuro", decía. Y hay otros economistas, como el Catedrático Eduardo Bandrés, que dan por hecho que habrá que "subir los impuestos" para hacer posible el pago de estas prestaciones, opinión que comparte con José Enrique Devesa, profesor que formó parte del grupo de expertos que aconsejó al Ejecutivo en la reforma de 2013: "En otros países es común utilizar parte de la fiscalidad, en IVA, IRPF o Impuestos Especiales, para dotar de estabilidad al sistema", advirtió recientemente.

Nadie o casi nadie se atreve a hablar de recortes en el gasto, al menos por ahora, y menos los poderes políticos. Por ahora, el Gobierno plantea extraer del sistema Viudedad y Orfandad para que sean abonadas vía Presupuestos, y confía en una mejora del empleo para elevar los ingresos por cotizaciones. ¿Suficiente? Solo el tiempo lo dirá.

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