Economía

Los extranjeros sacan partido a la reforma laboral y ya firman más contratos fijos que temporales

Foto: Alamy

Si la transformación del panorama de la contratación tras la reforma laboral fuera una competición entre colectivos, habría un claro ganador: los trabajadores extranjeros, que no solo han elevado su peso entre los puestos que se firman, sino que han logrado el hito de anotar más indefinidos que temporales. El 58,7% de los contratos que han firmado en lo que va de año es fijo, un porcentaje que en el caso de los españoles se queda muy por debajo, en el 39,3%. La explicación a este sorprendente fenómeno está en uno de los grandes 'agujeros' de la propia norma, que penaliza a los trabajadores nacionales.

Según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en los cinco primeros meses del año se firmaron 6,1 millones de contratos, de los que 2,7 millones, el 55,9% fueron indefinidos. Aunque supone una mejora innegable respecto a los años previos al cambio legal, cuando se situaban en una media del 10,1%, el Gobierno no puede presentar todavía el hito de que la contratación estable supere a la eventual.

Aunque la cosa cambia si cotejamos los datos por nacionalidad. En ese caso, se ve que, de los 4,5 millones de contratos firmados por españoles, 1,8 millones, un 39,3% fueron fijos. Por su parte, los extranjeros firmaron 1,5 millones de contratos, de los que 883.679 fueron indefinidos, el 58,7% del total.

Estos datos vienen sesgados por la caída del número de contratos tras la reforma, un efecto colateral que se debe a que, al haber más empleos indefinidos y menos temporales, la rotación laboral se ha reducido. Además, coincide con el repunte de la inmigración desde la pandemia, que explica que los foráneos se lleven el 24,9% de los contratos, el máximo de la serie histórica (que llega a 2007) cuando en el mismo periodo de 2019 se situaban en el 19,6%.

Pero ninguno de estos dos factores puede explicar la brecha entre la tasa de contratación indefinida de nacionales y extranjeros, que parece contradecir totalmente el tópico de que los extranjeros hacen trabajos de peor calidad, "los que los españoles no quieren hacer".

Lo cierto es que, si analizamos los datos disponibles del SEPE, que se remontan a 2007, se aprecia que el porcentaje de contratos fijos de los extranjeros ha sido superior a la de los españoles, desde el estallido de la crisis financiera, llegando a alcanzar los 3,2 puntos porcentuales en 2016 y quedó en 2,5 puntos en 2019.

De media, durante los años anteriores a la reforma laboral, los extranjeros registraban una tasa de contratos fijos del 11,5% y los españoles del 9,8%. La diferencia se situaba así en 1,7 puntos porcentuales. Pero con la reforma laboral se ha multiplicado por diez, hasta los 19,5 puntos.

¿Ha cambiado el empleo inmigrante?

Con la reforma laboral, el peso de la contratación indefinida entre los inmigrantes se dispara con más intensidad que entre los españoles, hasta superarla con creces y cumplir el objetivo del Ministerio de Trabajo de firmar más contratos fijos que eventuales. ¿Pero cómo se explica esta evolución desigual? ¿Es que los inmigrantes han reforzado su presencia en sectores que generan mejores empleos?

Lo cierto es que no. Aunque los datos de contratación por nacionalidad que recoge el SEPE no permiten clasificarlos por sectores de actividad, podemos acudir a los de afiliación, que no reflejan una variación de la composición del empleo tras la reforma laboral, ni entre los inmigrantes ni entre los españoles. Ambos se reparten en los mismos empleos que antes.

El empleo de los extranjeros se concentra ante todo en en hostelería, construcción y en las denominadas "actividades administrativas" (un 'cajón de sastre' que abarca labores de mantenimiento y limpieza de edificios, jardinería y otros) en un porcentaje superior al de los españoles, y similar en el caso del comercio. Es la misma composición que se registraba antes de la pandemia.

La penalización del sector público

Pero aquí entra en juego la reforma laboral, que no ha tenido el mismo efecto en todos los sectores. no se aplica igual en todos los trabajos. De hecho, excluye a las actividades en las que mayor peso tiene los españoles, las vinculadas al sector público. Esto afecta a los trabajadores contratados por las administraciones, como los interinos, pero también en otros sectores, como la sanidad y la educación. Todas ellas tienen casi el doble de peso en entre la actividad de los españoles que entre los extranjeros.

Aunque las actividades vinculadas al sector público han reducido su temporalidad por las medidas para reducir el número de interinos aprobadas en paralelo a la reforma laboral, estas han sido manifiestamente insuficientes, y las administraciones públicas, la sanidad y la educación lideran la temporalidad en España.

Por contra, aquellas que crean más empleo para los inmigrantes, especialmente la hostelería y la construcción, han reducido su temporalidad a mínimos tras la reforma laboral. Esto implica que no es que los foráneos están logrando 'mejores empleos' que los españoles (de hecho, logran los mismos que antes), sino que los sectores en los que se ocupan se han visto más beneficiados por la reforma laboral en términos de calidad de la contratación.

Esto explica también el 'gap' ya se apreciaba antes de la reforma, aunque venía muy matizado por el elevado volumen general de contratos temporales. Pero en cuanto se limita la contratación temporal en el sector privado, dejando al margen el público, esta diferencia se dispara.

Eso sí, ¿de qué tipos de contratos indefinidos estamos hablando? El 38,9% de los contratos que firman los extranjeros es fijo discontinuo, tasa que supera en diez puntos el 28,7% de los trabajadores españoles. Eso sí, su porcentaje de contratos a tiempo parcial se sitúa en el 20,5%, frente al 28,7% de los nacionales. De esta forma el 40,7% de los contratos indefinidos que logran son a jornada completa y estable, frente al 45,7% de los españoles. Es decir, su 'calidad efectiva' (medida en términos de estabilidad y duración de la jornada) es menor que la de los españoles. .

Una cuestión clave de cara a los próximos años, en los que España debe competir con el resto de países de su entorno en atraer talento ante el envejecimiento de la población activa. La capacidad de ofrecer empleos de mayor calidad que en el pasado será crucial no solo a la hora de logra mano de obra, sino también para conseguir afrontar el agujero demográfico al que se asoman las pensiones.

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