Economía

La demanda de crédito para empresas ha caído durante cuatro trimestres consecutivos

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Los nuevos préstamos a pymes han sufrido una pérdida de demanda por parte de las empresas para acceder a financiación, según indica el último Informe de Financiación a Pymes, elaborado por la patronal Cepyme. La disminución en la financiación nueva ha sido notable, especialmente debido a la caída en la demanda de crédito durante el pasado año, algo que no se había visto desde 2013, según revela la Encuesta de Préstamos Bancarios del Banco Central Europeo (BCE). Esta disminución se atribuye a los altos tipos de interés y a la mayor vulnerabilidad de las pequeñas y medianas empresas.

Durante todos los trimestres de 2023, se registraron descensos consecutivos en la demanda de crédito, influenciados tanto por los altos tipos de interés como por la mayor vulnerabilidad de las pymes. Los principales factores detrás de esta disminución en las solicitudes son la subida de los tipos de interés y la falta de dinamismo en la inversión. Es preocupante la reducción en la demanda de crédito para inversiones, ya que esto es tanto causa como consecuencia de la disminución en la financiación nueva.

Resulta evidente que las propias pymes están solicitando menos préstamos en un contexto en el que la incertidumbre sobre la política económica tiene un impacto adverso, junto con el efecto negativo del aumento de los tipos de interés. Estos dos factores están actuando en contra de las decisiones de inversión. Según la encuesta realizada a empresas españolas sobre la evolución de su actividad por el Banco de España, la incertidumbre sobre la política económica sigue siendo uno de los principales obstáculos.

La contención de la demanda está dificultando la expansión de proyectos o líneas de negocio por parte de las empresas, así como la posibilidad de aumentar su tamaño, lo cual es crucial para mejorar el desempeño de las pymes españolas. Cuando la demanda de crédito se reduce, las empresas encuentran dificultades para financiar nuevas inversiones, contratar más personal o expandirse hacia nuevos mercados. Esto limita su capacidad para crecer y competir de manera efectiva en el mercado.

La expansión de proyectos y líneas de negocio es fundamental para que las empresas puedan diversificar sus fuentes de ingresos, aumentar su cuota de mercado y mejorar su rentabilidad a largo plazo. Además, el crecimiento en tamaño puede permitirles beneficiarse de economías de escala, reducir costos unitarios y aumentar su capacidad de negociación con proveedores y clientes.

Por lo tanto, la restricción en la demanda de crédito no solo afecta la capacidad de las empresas para expandirse, sino que también limita su capacidad para innovar, mejorar su productividad y adaptarse a los cambios en el entorno empresarial. Esto destaca la importancia de abordar los desafíos que enfrentan las pymes en el acceso a la financiación y crear un entorno favorable para su crecimiento y desarrollo.

Restricción del crédito

A cierre de 2023, el nivel de exigencia de los criterios para la concesión de créditos se mantuvo constante, marcando una estabilización después de ocho trimestres de endurecimiento continuo. La tolerancia al riesgo, que había empeorado durante seis trimestres consecutivos, se mantuvo sin cambios, y las exigencias de garantías, que habían estado en aumento durante cinco trimestres seguidos, se estabilizaron en un nivel relativamente restrictivo.

Aunque la proporción de solicitudes rechazadas había aumentado durante siete trimestres, se mantuvo invariable. Esto sugiere que el menor volumen de nuevos préstamos está más relacionado con la debilidad en la demanda de crédito por parte de las pymes que con los rechazos de solicitudes.

En cuanto al plazo medio de los nuevos préstamos, dejó de disminuir en el cuarto trimestre de 2023, aunque aún sigue siendo inferior al de años anteriores. Para el conjunto de las pymes, este plazo es de 10,9 meses, lo que significa que se han encadenado seis trimestres consecutivos con un plazo medio inferior a los 11 meses. Además, alrededor del 95% de los nuevos préstamos tienen un plazo de hasta un año. Los préstamos a plazos más largos fueron los que más crecieron, pero representaron cantidades muy pequeñas en comparación.

En cuanto al tamaño, la nueva financiación media captada por las pymes con empleados ha aumentado desde la segunda mitad de 2021, llegando a situarse en términos nominales en 36.400 euros, un incremento del 3,9 % interanual. Mientras tanto, las empresas pequeñas están obteniendo una financiación promedio de 28.800 euros en el cuarto trimestre, lo que representa un aumento del 4.5%, y para las medianas empresas, este monto se amplió hasta 404.200 euros, un incremento del 0.3%.

Sin embargo, es importante considerar la corrección de los datos por la inflación, ya que esto arroja variaciones menos significativas. Según esta corrección, el préstamo promedio por pyme creció un 0,3 % interanual, lo que sugiere que, ajustados por inflación, el aumento en la financiación no ha sido tan notable como podría parecer en términos nominales.

El menor acceso al crédito revela una serie de desafíos que enfrentan las empresas, incluyendo la debilidad en la coyuntura económica y las expectativas empresariales. Entre estos desafíos se encuentran los elevados costes impositivos, regulatorios, laborales y financieros, que están contribuyendo al estrechamiento de los márgenes de las empresas.

Además, la incertidumbre normativa y la incipiente ralentización económica están afectando la confianza de las empresas, lo que a su vez reduce su disposición para invertir y expandirse. Esta situación se refleja en la menor demanda de crédito y en la restricción en el acceso al mismo, lo que a su vez puede obstaculizar el crecimiento empresarial y la creación de empleo.

Para abordar estos desafíos, es crucial implementar políticas que fomenten un entorno empresarial más favorable, reduciendo la carga impositiva y regulatoria, así como promoviendo la estabilidad y la predictibilidad en las políticas económicas. Esto ayudaría a mejorar las condiciones para las empresas, estimular la inversión y el crecimiento económico, y fortalecer la resiliencia frente a futuras adversidades.

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