Economía

Von der Leyen avisa de que la UE utilizará todos los instrumentos comerciales para protegerse de China

  • Abre la puerta a coordinarse con el G7 y potencias emergentes
  • El líder chino visita París en un intento por aliviar las tensiones comerciales
El presidente chino, Xi Jinping y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
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Han tenido que pasar cinco años para que el presidente chino, Xi Jinping, viaje a Europa. La visita de Estado que tendrá lugar en París este lunes y martes está marcada por un escenario de crecientes tensiones comerciales entre ambas potencias. Y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dejado claro al líder asiático que la UE utilizará todos los instrumentos comerciales de los que dispone para defenderse de las prácticas desleales de Pekín.

"El comercio debe ser justo. El acceso a uno y otro mercado debe ser recíproco", ha aseverado la jefa del Ejecutivo comunitario para lanzar una advertencia: "estamos listos para utilizar todos los instrumentos defensivos comerciales que sean necesarios". Un escenario en el que ha abierto la puerta a alianzas con los socios del G7 y otras economías emergentes como táctica de protección económica.

Que "Europa no puede aceptar prácticas que distorsionan el mercado que puedan propiciar una desindustrialización en casa", como ha dicho la alemana, quedó claro con las múltiples investigaciones que Bruselas ha puesto en marcha en los últimos meses contra las prácticas comerciales desleales en las que ha incurrido Pekín. Porque "Europa no dudará en tomar las decisiones complicadas que sean necesarias para proteger su seguridad económica", ha asegurado.

La UE no dudará en defender a las empresas europeas y su economía, quiso recalcar la alemana en su reunión con Xi Jinping. Reconoció que relación entre China y la UE es "compleja", no obstante, "los desequilibrios son significativos y son un tema de preocupación".

Los subsidios de Pekín a su industria, como la de los vehículos eléctricos, la sobreproducción del país y un comercio justo son los tres puntos sobre los que ha conversado la presidenta de la Comisión Europea con el líder chino en la que es su tercera reunión en un año. "China continúa dando un apoyo amplio a su sector de fabricación, que se combina con una demanda doméstica que no está aumentando", ha explicado para mandar un mensaje: "el mundo no puede absorber la sobreproducción de China".

La alemana ha reconocido el papel que ha jugado a Xi Jinping para "desescalar la irresponsable amenaza nuclear de Rusia". Pese a esta maniobra, el rol de China a la hora de suministrar productos de uso dual al Kremlin y ayudarle a esquivar las sanciones de la UE a Moscú no ha sido bien recibido por parte de la UE, que ha reclamado que "no suministre más equipo letal a Rusia" ni más "bienes de uso dual que se encuentra en el campo de batalla".

El presidente galo, Emmanuel Macron ha hecho partícipe a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para alinear los intereses de la UE y los de Francia en esta visita a la capital gala. El encuentro tendrá el foco puesto en el segmento político y económico, en las tensiones comerciales y política internacional relacionada con la guerra de Ucrania y el conflicto de Oriente Medio.

La Unión Europea ha ido elevando el tono frente a Pekín desde hace más un año. Ya no se trata solo de que la llamada de Bruselas sea a reducir riesgos con el gigante asiático, aunque no ha desacoplarse de su economía, sino que en los últimos meses ha lanzado una investigación contra los subsidios de los que China dota a su industria de vehículos eléctricos y ha puesto en el punto de mira las empresas que acudían a concursos públicos del club comunitario con ciertas ayudas desde Pekín.

Los frentes con China son múltiples. Consecuencia de estos subsidios, la sobreproducción del país que amenaza con inundar los mercados tampoco es bien vista desde Bruselas. La Comisión Europea ha criticado, además, que no se permita a las empresas comunitarias competir en igualdad de condiciones en el mercado asiático, suscitando un desequilibrio entre la postura adoptada por ambas potencias.

Aunque el líder chino, en una reciente entrevista en el diario francés Le Figaro con motivo de su visita a París, daba la "bienvenida" a empresas "francesas y de otros países". Su mensaje estaba diseñado para proyectar la apertura del mercado chino, aunque la UE lleva meses reclamando que la situación desigual y que Pekín imprime prácticas comerciales de competencia desleal. Tanto es así que se ha llegado a plasmar en investigaciones sobre si China discrimina a las empresas europeas en su mercado de productos sanitarios.

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