Economía

El cambio climático duplica el impacto económico de los desastres naturales

  • Los desastres naturales ya representan el 0,22% del PIB mundial, más del doble que en la década de 1980
  • La OCDE advierte de graves consecuencias económicas en el futuro y pide un mayor margen fiscal.
En la madrugada del 6 de febrero de 2023, la región sudoriental de Turquía se vio sacudida por una serie de fuertes terremotos.
Madridicon-related

Con temperaturas mundiales récord en torno a 1,4 grados Celsius por encima de las medias preindustriales en 2023, el mundo está experimentando olas de calor e inundaciones más graves, sequías más frecuentes, temporadas de incendios forestales más largas y un aumento del nivel del mar.

El coste económico de los desastres naturales a nivel global no solo está aumentando en cifras absolutas debido al cambio climático, sino que además se ha más que duplicado desde la década de 1980 en términos de su impacto en el Producto Interior Bruto (PIB), según advierte la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

La economista jefe de la OCDE, Clare Lombardelli, ha presentado datos preocupantes que revelan que, en el período 2020-2021, los desastres naturales representaron alrededor del 0,22% del PIB mundial. Esta cifra contrasta con la de la década de 1980 y las dos siguientes, cuando su impacto máximo se situaba en torno al 0,08%.

En las décadas de 1990, 2000 y 2010, los costes asociados a estos eventos ya habían experimentado un aumento, situándose entre el 0,15% y el 0,18% del PIB.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), vinculada a la OCDE, se estima que se requerirán 4,5 billones de dólares al año hasta principios de la próxima década para alcanzar el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius.

Lombardelli advierte que la amenaza del cambio climático está en aumento y tendrá graves consecuencias económicas globales en los próximos años. Esto fue destacado durante la presentación de su informe semestral de Perspectivas, donde señaló la necesidad de que los países miembros creen un mayor margen fiscal para hacer frente a gastos futuros, como los relacionados con el envejecimiento de la población y la factura del cambio climático.

Por su parte, Álvaro Pereira, el sucesor de Lombardelli a partir del próximo 1 de junio, ha señalado que las inversiones necesarias para la transición energética deberán aumentar cuatro veces su actual nivel, alcanzando más de cuatro billones de euros anuales para el año 2030.

Pereira también ha destacado que el impacto de los desastres naturales no será uniforme en todo el mundo, anticipando que en España se sentirá de manera especialmente intensa en términos de sequía y escasez de agua. Además, más allá de analizar retrospectivamente el costo de los desastres naturales, la OCDE planea elaborar pronósticos en un futuro cercano.

Crece el número de fenómenos

Entre las décadas de 1970 y 2010, el número de fenómenos extremos relacionados con el clima aumentó significativamente, mientras que las pérdidas económicas registradas por este tipo de catástrofes se multiplicaron por siete, pasando de 198.000 millones de dólares a 1,6 billones. Cabe destacar que los daños afectan significativamente a los activos de infraestructura. Sin embargo, los fondos destinados a infraestructuras resilientes al clima son insuficientes para hacer frente a los crecientes impactos del cambio climático. Para alcanzar los objetivos climáticos y de desarrollo para el año 2030, se requiere una inversión anual de 6,9 billones de dólares en infraestructuras sostenibles a nivel mundial, según datos de la OCDE.

Por otro lado, los países en desarrollo son especialmente vulnerables a los fenómenos meteorológicos extremos, al igual que a todas las catástrofes naturales, sobre todo los Países Menos Adelantados (PMA) y los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID). Los elevados costes de financiación y otros retos también dificultan su capacidad para construir infraestructuras de calidad y alcanzar sus objetivos de desarrollo.

En esta misma línea, los datos recientes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) revelan que entre 1970 y 2021, los fenómenos meteorológicos extremos causaron más de 11.000 desastres, resultando en más de 2 millones de muertes y pérdidas económicas de 4,3 billones de dólares. Aunque las pérdidas económicas han aumentado, las mejoras en las alertas tempranas y la gestión de desastres han reducido drásticamente el número de víctimas mortales en las últimas décadas, especialmente en países en desarrollo, donde se concentra más del 90% de las muertes.

229.000 millones de pérdidas en 2023

En 2023, los desastres naturales generaron pérdidas directas valuadas en 229.000 millones de euros, una cifra similar a la del año previo. De estas pérdidas, 87.000 millones de euros estaban asegurados. Las pérdidas totales se alinearon con el promedio de los últimos cinco años, mientras que las pérdidas aseguradas estuvieron ligeramente por debajo del promedio de 96.000 millones de euros. Estos datos provienen del informe elaborado por Munich RE, un grupo internacional de seguros.

En el año catalogado como el más cálido de la historia, las catástrofes naturales ocasionaron la muerte de 74.000 personas, una cifra que supera significativamente la media anual de los últimos cinco años, que fue de 10.000 víctimas. Este aumento en las muertes se atribuye principalmente a terremotos devastadores que desencadenaron desastres humanitarios, cobrando la vida de alrededor de 63.000 personas, lo que representa el 85% de todas las muertes registradas en el año. Estas cifras son las más altas desde 2010.

Contrariamente, en 2023, las pérdidas económicas atribuidas a desastres naturales estuvieron mayormente influenciadas por tormentas severas, representando el 76% de las pérdidas totales, mientras que el 24% restante se debió a causas geofísicas. A diferencia de años anteriores, no se registraron grandes desastres en países industrializados que aumentaran significativamente las pérdidas, como el huracán Ian en 2022, que generó pérdidas totales de 91.000 millones de euros, con 55.000 millones de euros asegurados.

En cambio, las estadísticas de pérdidas se vieron impactadas por la frecuencia de tormentas regionales severas. De hecho, el informe señala que nunca se habían registrado pérdidas tan elevadas por tormentas en Estados Unidos o Europa. En América del Norte, los activos valorados en aproximadamente 60.000 millones de euros fueron destruidos, con 45.000 millones de euros asegurados, mientras que en Europa, la cifra alcanzó los 9.100 millones de euros, con 7.300 millones de euros asegurados.

Los eventos más costosos en Europa

En Europa, las pérdidas por desastres naturales en 2023 alcanzaron los 77.000 millones de euros, principalmente debido al terremoto en Turquía. Las pérdidas aseguradas ascendieron a aproximadamente 19.000 millones de euros. Especialmente, las tormentas en la región alpina y en el área del Mediterráneo contribuyeron a las pérdidas récord por tormentas.

Durante julio y agosto, granizos de hasta 19 centímetros de diámetro provocaron pérdidas por miles de millones de euros en el norte de Italia y en otras regiones. Estos eventos fueron resultado de las altas temperaturas y el consiguiente riesgo de fuertes tormentas debido al aumento de la evaporación.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud