Economía

Milei ya habla de "milagro" económico sin precedentes en Argentina: llega el primer superávit trimestral desde 2008

  • Los bonos argentinos lideran las ganancias en los mercados emergentes
  • Milei sobre la economía: "Estamos haciendo posible lo imposible"
  • "Ha habido más motosierra que licuadora en la economía de Argentina"

El presidente de Argentina, Javier Milei, ha celebrado en la madrugada de este lunes (hora española) el logro del "déficit cero", objetivo clave de su plan de 'shock' y que ha conseguido gracias a un drástico ajuste sin precedentes que ha golpeado a la economía real y es fuente de numerosos frentes de conflicto para el Gobierno. Lo cierto es que este controvertido plan ha logrado lo que parecía imposible: las cuentas de Argentina se han cuadrado, el riesgo país ha caído con fuerza, los bonos han subido de precio, el peso se ha estabilizado e incluso la inflación muestra indicios de cierta moderación (dentro de la gravedad extrema económica y financiera que vive el país).

"El superávit fiscal es la piedra angular a partir de la cual estamos construyendo una nueva era de prosperidad en Argentina", ha asegurado Milei el lunes por la noche, flanqueado por su equipo económico en el palacio presidencial de Buenos Aires. "Estamos haciendo posible lo imposible incluso con la mayoría de la política, los sindicatos, los medios de comunicación y la mayoría de los actores económicos en nuestra contra".

La nación sudamericana registró un superávit fiscal trimestral del 0,2% del producto interior bruto al comienzo del año, así como un tercer superávit mensual consecutivo en marzo, dijo Milei. El economista libertario prometió seguir con la austeridad porque "la inflación es un robo y el déficit fiscal es la causa de la inflación".

Los bonos argentinos se han revalorizado con intensidad, mientras que los inversores esperaban el anuncio de Milei, liderando las ganancias en los mercados emergentes el lunes. "Argentina sigue siendo un buen negocio", aseguraba por teléfono Diego Ferro, fundador de M2M Capital en Nueva York, después del discurso del presidente. Pero advirtió que el superávit sigue siendo un paso intermedio.

"Lo que lograron fue impresionante, pero se basó en medidas de muy corto plazo", asegura Ferro. "A menos que se convierta en cambios estructurales, probablemente se convertirá en otra historia de 'Te lo dije' que terminará en lágrimas".

Milei, quien asumió la Presidencia el pasado 10 de diciembre, eligió la cadena nacional de medios para anunciar el resultado de las cuentas públicas en marzo, un dato que usualmente se informa mediante un simple comunicado y una hoja de cálculos Excel. Una información árida y compleja de entender para la media de los ciudadanos, pero a la que Milei, economista de profesión, decidió colocar este lunes en el 'prime time' para resaltar la conquista en pocos meses de gestión de una de sus promesas de campaña.

De un déficit del 6% al superávit

"Es una hazaña de proporciones históricas a nivel mundial", destacó el jefe de Estado en un mensaje grabado en la sede del Ejecutivo y secundado por su equipo económico. Al anunciar en diciembre pasado su plan de 'shock' para atacar los profundos desequilibrios de la maltrecha economía argentina, Milei prometió cerrar 2024 con superávit fiscal, desde un déficit primario equivalente al 2,9% del PIB y un resultado financiero negativo del 6% en 2023.

El resultado conseguido en el primer trimestre del año es notable: el superávit fiscal acumulado fue de 3,8 billones de pesos (3.959 millones de euros), equivalente al 0,6% del PIB. Y el resultado financiero (después del pago de intereses de la deuda) acumulado fue positivo en 1,13 billones de pesos, equivalente al 0,2 % del PIB, algo que no se lograba desde 2008. Sin que hubiera un crecimiento de los ingresos en términos reales, el resultado se explica por lo que Milei denomina efecto 'motosierra' (recorte neto de gastos) y 'licuadora' (gastos que crecen a tasas inferiores a la de la inflación, que fue del 287,9% interanual en marzo, dando como resultado una caída en términos reales).

Según Milei, hubo más 'motosierra' que 'licuadora'

En la práctica, se concretaron drásticos recortes en términos reales en las transferencias a las provincias, en partidas para educación y salud, parálisis en la inversión en obras públicas, despidos masivos en la Administración pública, importantes recortes en los subsidios estatales al transporte, la electricidad y el gas y jubilaciones ajustadas muy por debajo del salto inflacionario.La metodología para recuperar el prometido equilibrio en las cuentas públicas ha supuesto al Ejecutivo de Milei fuertes tensiones con los gobernadores de provincias -todos ellos opositores-, que en muchos casos recurrieron a la Justicia contra las medidas de ajuste.

Otro importante foco de conflicto se da con la comunidad universitaria, que este martes promete hacer una masiva marcha en contra de los recortes en la financiación de la educación pública superior. Maestros, personal sanitario y trabajadores públicos van multiplicando sus medidas de fuerza, mientras que la Confederación General del Trabajo, la mayor central obrera del país, se apresta para concretar el 9 de mayo su segunda huelga general contra el plan de ajuste de Milei. "Este es el último tramo de un esfuerzo heroico que los argentinos estamos haciendo", aseguró Milei, quien alegó que el superávit fiscal es la única vía para acabar con el "infierno inflacionario".

El ajuste, que el ahora mandatario prometió en campaña que recaería sobre la "casta política", lo están soportando las clases de ingresos medios y bajos, con ingresos que han perdido por mucho tranco la carrera contra la inflación, marginando a miles de personas a la pobreza y hundiendo a otros en la indigencia.

Sin poder de compra en los hogares, el consumo se ha desplomado, con una actividad económica en caída por el golpe a la demanda de bienes y servicios. Pero mientras que los economistas privados proyectan para 2024 una contracción del 3,5% en el PIB, Milei se mostró este lunes optimista. Afirmó que la recuperación vendrá de la mano de la minería, los hidrocarburos y la agricultura, de la recomposición de los salarios reales y de la inversión privada.

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